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Arroba de los Montes, Ciudad Real, Spain
PLATAFORMA CARPETANIA,

martes, 27 de julio de 2010

Las Perseidas en Arroba de los Montes

PERSEIDAS


La lluvia de estrellas fugaces conocida como Perseidas, se ve cada año en torno a las mismas fechas y, en esta ocasión, el momento de mayor observación será el día 12 de agosto entre las 23.30 y las 02.00 horas.
Son también conocidas con el nombre de lágrimas de San Lorenzo, porque el 10 de agosto es el día de este santo. En la Edad Medieval y el Renacimiento las Perseidas tenían lugar la noche en que se le recordaba, de tal manera que se asociaron con las lágrimas que vertió San Lorenzo al ser quemado vivo en una hoguera -concretamente en una parrilla- cerca del campo de Verano en Roma, entre el 253-258.
Es un fenómeno, que se produce todos los años cuando la Tierra atraviesa o pasa cerca de la órbita del cometa 'Swift-Tuttle' que desprende restos o meteoros. Las condiciones lunares para la observación son idóneas. Con Luna Nueva el 10 de agosto, será posible la observación en las dos semanas de mayor actividad.



Recordamos que para ver este fenómeno es necesario verlo desde un lugar oscuro, alejado de las luces, tener paciencia, llevarse una tumbona o un saco de dormir y tumbarse en el suelo, mirar al cielo (las estrellas fugaces pueden aparecer en cualquier lugar del cielo, pero los rastros de las Perseidas convergen en la constelación de la que reciben el nombre, Perseo, localizable mirando hacia el noreste). No son necesarios instrumentos ópticos: a simple vista.

JESUS VICTOR Y MARIA DOLORES FERNANDEZ

viernes, 23 de julio de 2010

ITINERE 1337.Ruta al Monasterio de Guadalupe

Ruta de Arroba de los Montes al Monasterio de Guadalupe




Mapa de Guadalupe y Arroba en 1781


Proyecto de cooperación interterritorial para la puesta en valor de los caminos históricos de peregrinación al Monasterio de Guadalupe

Según la leyenda a finales del siglo XIII un pastor encuentra una imagen de una virgen negra escondida. A partir de este hecho se establece un santuario que empieza recibir peregrinos. El rey Alfonso XI de Castilla y León impulsó la construccion inicial del monasterio (1337). La proyección histórica del monasterio va mas allá de su recinto, creándose una red caminos, corredores culturales y naturales que dió lugar a un nutrido conjunto patrimonio arquitectónico y de tradición oral, inmaterial que aun es posible localizar.


El devenir de los siglos fue borrando el trazado de los primitivos caminos en unos casos y en otros remarcó su trazado afiazando las vías de comunicacion. Todo sobre un territorio privilegiado y de enorme riqueza paisajística y natural, atravesando espacios naturales protegidos, humedales, bosques, conjuntos de sierras y valles... con un alto grado de biodiversidad y un buen estado de conservacion.


Todo esto justifica esta propuesta de cooperacion interterritorial conformada por 17 grupos de acción local en torno a la recuperación de 12 caminos de peregrinación. En la zona de Cabañeros la de los Estados del Duque por Porzuna con los siguientes pueblos de Porzuna, Alcoba, Horcajo, Encinacaida, Sevilleja de la Jara, Puerto Rey y Guadalupe.


Como siempre históricamente nuestra zona queda excluida de la ruta y eso que existe la tradición desde la Edad Media hasta nuestro días de una ininterrumpida peregrinación hacia Guadalupe, donde los habitantes van andando todos los años con el único lema de la vocación desde Piedrabuena, Arroba de los Montes, Villarta de los Montes, Helechosa, Cijara hasta Guadalupe con su innumerable patrimonio cultural como natural, siempre a sido un camino a lo largo de la historia con su propia identidad cultural.


Ni que decir del patrimonio cultural con su innumerables asentamientos paleolíticos, calcoliticos, dolmenes, su riqueza arquitectónica así como sus patrimonio natural con sus microrreservas, abedular de Riofrio, Estrecho las Hoces, La reserva nacional del Cijara, el embalse del Cijara, con sus bellos paisajes.


No queremos descalificar otras rutas pero si queremos indicar la importancia de esta ruta enunciada mas arriba. Como siempre se prima la política de favorecer a los pueblos mas grandes y mas próximo a los centros de poder que a los pueblos pequeños que mantiene la esencia de lo mas autentico; condenando a estos a ser olvidados.


Curiosamente los ejes de actuación son el Patrimonio, Agua y recursos naturales, Cultura y tradición, turismo y promoción, participacion ciudadana y sistema de gestión en Red.


Los pueblos que van a ser los afortunado en este proyecto, no los nuestros, se beneficiaran de adecuacion de caminos, señalizacion, zonas de acampadas, etc. Creación de una red de albergues, creación de un comité científico de expertos. Descripción del trazado de cada ruta y el territorio en general. Creación de 17 foros ciudadanos de participacion, Diseños de plataformas Web, Creación de material promocional, divulgacion del proyecto en medios de comunicacion, presentación del proyecto en Madrid, Castilla la Mancha y Extremadura, edición de publicaciones y libros, dvd interactivo; construccion de un sistema de información geográfica, estudio de rutas, salida de las rutas de grupos de escolares y colectivos asociativos, Guias electrónicas, creación de un centro de interpretación de las rutas de los peregrinos, etc..

Todo ello justifica esta propuesta de cooperación interterritorial conformada por 17 grupos de acción local en torno de la recuperación de 12 ruta + 1 de peregrinación a Guadalupe, para PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD y su puesta en valor como corredores ecoculturales, ejes de ordenación territorial y motores para el desarrollo de las comarcas rurales que conectan, incorporando innovacion tecnologica y participacion social en todas las fases del proyecto.


PLATAFORMA CARPETANIA

lunes, 19 de julio de 2010

Vocabulario de Arroba de los Montes

Inicio testamento de Arroba de 1552 en la Iglesia de Arroba


María Dolores Fernández Martín y Jesús Víctor García



A
ABAJOTAS: muy abajo, muy lejos cuesta abajo
ABOLEAR: de bolear. Arrojar, lanzar, tirar.
ABOMBAO: Tonto, falto o escaso de entendimiento o razón.
ABUZAR: arreglar la punta a la reja del arado.
ACARREAR: transportar en carro o de otra manera.
ACATRAPILLAR: coger deprisa.
ACEDÍA: acidez o agrura del estómago. Aspereza de trato.
ACHIPERRE: cachivache.
ACIRATE: lindazo, borde.
ACOQUINADO: asustado.
ACUACAR: cuacar: gustar, agradar.
ACUCARREARSE: arrimarse a la lumbre.
ACHUZAR: incitar o animar a la pelea.
AFABLE. Llano, sin piedra.
AGONÍAS: persona que quiere abarcar más de lo que puede, que se preocupa en exceso y sin motivo.
AGUACHIRRI: caldo con mucho agua, sin sustancia.
AGUANOSO: lleno de agua.
ALANTE: adelante, delante.
ALBOROQUE: invitación que se hace al terminar un trato. Agasajo que hacen el comprador, el vendedor o ambos a los que intervienen en una venta.
ALCUCERO/A: cotilla, entrometido, alcahuete.
ALCUZA: vasija cónica de hojalata para tener el aceite usado a diario.
ALEGONARSE: apegarse a una pared para resguardarse de algo.
ALMADRAQUETA: colchón de tarima.
ALMATRINCHES: utensilios. Regueros (palabra mozárabe).
ALMENDRUCO: masa de la candelilla.
ALMORZÁ: medida, lo que cabe en el hueco de las dos manos juntas.
AMITALAR: dividir por la mitad.
AMOLAR: molestar, fastidiar.
AMORCAR: embestir una res con la testuz.
AMORRAR: agachar la cabeza, inclinarla.
¡AMOS!: exclamación de sorpresa o incredulidad que a veces se presenta asociada a otras palabras (amos anda).
ANDANCIO: enfermedad epidémica leve que afecta a muchas personas en la misma época
ANDARRÍO: desganado, enclenque.
¡ANDE!: ¡dónde!
ANDORGA: barriga, vientre, tripa.
ANDORRERO: amigo de callejear.
ANDOSCA: res de ganado menor que tiene dos años.
ANDURRIAL: paraje extraviado o fuera del camino.
ANTIMA: membrana interior del cerdo que envuelve los intestinos.
ANTAÑO: el año anterior.
APAÑAO: arreglado para cosas y hábil para personas.
APARENTE: adecuado, conveniente.
APARPAR: comer deprisa.
APARRANARSE: aperezarse, postura de abandono y dejadez, dejarse caer en un sitio.
APECHUSQUES: trastos a veces inútiles que se usan para un determinado trabajo.
ARBOLARIO: escandaloso, que anima a formar juerga o jaleo.
ARGOTERO: escandaloso, que va a romper la tranquilidad.
ARMATOSTE: máquina o mueble tosco, pesado y mal hecho que es de poca utilidad.
ARPEAR: andar aprisa.
ARRAMBLAR: arrasarlo todo llevándoselo con violencia.
ARRANDRAJO: andrajo, persona o cosa muy despreciable.
¡ARREA!: exclamación de sorpresa o asombro.
ARRECHUCHO: indisposición repentina y pasajera.
ARRECÍO: entumecido por el frío.
ARREGOSTARSE: aficionarse a una cosa, hacerla costumbre.
ARREGUÑAR: arrugar. Recoger totalmente una cosa de forma de brusca, sin orden .
ARRELLANARSE: extenderse en el asiento cómodamente.
ARREMPUJÓN: empujón.
ARRENGAO: cansado y dolorido de trabajar.
ARRIBOTAS: muy arriba, muy lejos cuesta arriba.
ARRITANGANO: trasto que no sirve para nada
ARROCINAR: embrutecer, arrollar.
ARTUÑA: oveja que ha perdido o le han quitado la cría.
ASOMATRASPON: asomar y trasponer un monte..
ATASAJADO: atravesado, trabado.
ATAURA: atadura.
ATROCHADO: valiente, atrevido.
ATURRULLADO: liado, confuso, enredado o agobiado por algo.
AVÍO: comida que se lleva al campo o al lugar de la faena. Conveniencia, interés.
B
BACÍN: metomentodo, cotilla.
BALDADO: tullido, impedido.
BALDE: (de) gratis.
BALDUENDO: persona que va de un sitio a otro sin control de nadie.
BAQUETEADO: experimentado en un trabajo o negocio.
BARDAS: cubierta de ramas que se ponían sobre las tapias de los corrales y huertas para su resguardo.
BARTULOS: enseres de uso corriente.
BARUTO: que anda por todos lados y al que se ha visto en varios sitios.
BARRUNTAR: presentir, conjeturar o imaginarse una cosa que al final es cierta.
BASCAS: nauseas, ansias, desazón en el estómago cuando se quiere vomitar.
BAZUQUEAR: bazucar, mover excesivamente un liquido, batir o agitar.
BERRETES: suciedad en la cara.
BERRIOS: gritos, sollozos
BIGARDO: vago, vicioso.
BLANQUETA: manta pequeña de bebé.
BOFE: pulmón de las reses.
BORRA: oveja.
BRACILERAS: correas para colgar el zurrón a los hombros.
BRENZAS: tendones de la carne
BRUJON: bulto o chichón.
BUCHE: barriga prominente. Cría del asno.
BUFAR: soplar, despedir aire por la boca. Manifestar ira o enojo.
BULLÓN: cuchillo usado antiguamente.
BUREO: entretenimiento, diversión, paseo, ir por ahí.
BURRAQUEAR: cansar, atosigar.
BUSAGRE: enfermedad de la piel de color negro, que se curaba con aceite y jara cocida.
BUSCARRUIDOS: persona inquieta, provocativa, que anda buscando alborotos, pendencias y discordias.
C
¡CABALITO!: exacto. ¡porque tú lo digas!.
CACHAZA: tranquilidad, lentitud, sosiego en el hablar o en el obrar.
CACHIPODAR: terminar, acabar, "matar", poner fin a algo.
CACHIRULO: cosa u objeto del que no sabemos bien su nombre ni para qué sirve.
CACHIVACHES: vasijas, utensilios, cosas de este género rotas o arrinconadas por inútiles.
CACHO: trozo, pedazo.
CACHUMBO: vasija, cacharro.
CALAMUCANO: bebido.
CALANCHO: piedra grande.
CALCAÑAR: talón.
CAMBRILES:persona que pone objeciones continuamente o con picardias.
CANCAMUSA: tabarra.
CANCANO: persona tonta o simple.
CANDONGA: persona holgazana y callejera.
CANEAR: golpear.
CANTEARSE: moverse, ladearse, reaccionar.
CARCABELA: tema repetitivo.
CARRACUQUEAR: darse la vuelta.
CASCAR: hablar mucho. Zurrar.
CASCARRIAS:restos de heces que se quedan adheridos a la lana y pelos del ganado.
CATES: golpes.
CENSO: persona que no vale para nada, inútil.
CEPORRO: torpe. Cepa vieja.
CERNÍCALO: persona torpe, tonta.
CERRIL: salvaje, torpe.
CINGUANGO: colgajo, pene flácido.
CISCARSE: cagarse de miedo.
CISTRÍO: grito, llamada a voces.
COGOTAZO: golpe dado en el cogote.
COLODRON: tropezón.
CONTINO (de): de continuo.
COÑE: usado cuando se pretende decir “coño” sin decirlo.
CORCUÑO: postura encogida.
CORDELERO: que contraría a otro insistentemente y a sabiendas.
COROPA: copa de los arboles
COSTALÁ: costalada: golpe por caída de costado o de espaldas.
CRÁPULA: libertino, hombre de vida licenciosa.
CRISTIANAR: bautizar.
CULEBRILLA: herpes. Relámpago.
CURIOSO: limpio, aseado.
CH
CHACHE/CHACHA: hermano mayor. Tío.
CHACHO: aféresis de muchacho.
CHANGARRO:aparato que se estropea mucho por viejo.
CHAMBERGA/O: casaca, abrigo.
CHAMBRA: prenda femenina de manga larga, blusa.
CHAMIZO: choza cubierta de hierba.
CHANGANETO: bobo, tonto.
CHASPAR: hablar mucho y deprisa.
CHASPILLO: parte de la cerradura.
CHICHARRINA: calor excesivo. Quemado.
CHICHINABO: sin valor.
CHINCHARSE: fastidiarse, aguantarse
CHINCHORREAR: traer y llevar chismes y cuentos.
CHINGUANGO: chozo, cobertizo.
CHINOSTRA: cabeza.
CHIRIBAILAS: hombre con picardías, físicamente endeble o de carácter poco serio y fiable.
CHIRIBITA: chispa
¡CHITÓN!: silencio, a callar.
CHOLAS: testículos
CHONCHÁS: tonterías.
CHONGARRÓN: gracioso, que dice bobadas o bromas adrede.
CHORRASCAR: churruscar, tostar o asar demasiado.
CHORRILERA: línea continuada de algo.
CHORRUSCONA: tostada, muy asada.
CHORTAL: lagunilla formada por un manantial poco abundante que brota en el fondo.
CHUCHURRÍO: ajado, de mal aspecto, pocho.
CHUFLETAZO: lanzar un chorro de liquido
CHUNGUINA: mujer muy tiquismiquis.
CHUPILFERA: persona que no vale mucho.
CHURCHE: hombre inútil y enclenque que quiere aparentar fuerza.
CHURRUTEL : sitio pequeños
CHUZOS: gotas grandes de lluvia fuerte.
D
DÁTIL: dedo.
DENDE: desde.
DERRENGAR: lastimar el espinazo o lomos de persona o animal.
DESABORIO: desabrido: sin sustancia, persona sosa o indiferente.
DESACARREO: trajín.
DESCUAJARINGUAR: desvencijar, desunir. Relajar el cuerpo por el cansancio.
DIQUIÁ: de aquí a.
DIVIESO: tumor inflamatorio pequeño, puntiagudo y doloroso que supura y se desprende.
DORNAJO: artesa pequeña y redonda que sirve para dar de comer a los cerdos.

E
EMBARRUZAR: untar de barro.
EMBEBER: absorber.
EMBUTE: de sobra.
EMPANTANAR: poner todo en medio.
EMPATILLAR: igualar, alcanzar.
EMPENDOLAR: mejorar de una enfermedad
EMPINGOROTADO: muy arreglado, muy bien vestido.
EMPORCARSE: ensuciarse.
ENDIÑAR: dar o asestar un golpe.
ENDRÓMINA: complicación, embuste, enredo.
ENGANDUAR: gastar rápidamente y sin necesidad.
ENGARABITAO: subido a lo alto.
ENGORRONAO: muy enamorado, amancebado.
ENGRILLOTAR: convencer.
ENSILAR: comer o beber en exceso.
ENTANGAR: liar, comenzar algo gordo (pelea, fuego…)
ENTRIPAO: enojo, encono o sentimiento que alguien tiene y se ve precisado a disimular.
ESCAECIO: flaco.
ESCARAPELAO: escarmentado.
ESCARCHAO: helao, lelo, tonto.
ESCOTE (a): pagar cada uno la parte correspondiente de un gasto común.
ESCUCHIMIZADO: muy flaco y débil.
ESCUERZO: sapo.
ESCURRAJAS: restos que se dejan de bebida.
ESCHANGAO: estropeado, roto.
ESFALAGAO: desaliñado, que va con la ropa sacada de la parte inferior.
ESFOLILLAO: desecho, desarmado, hecho polvo.
ESJUARDAMILLAO: similar a esfolillao.
ESPARRAMERA: cosas desparramadas o dispersas.
ESPACHATE-date prisa
ESPATARRAJONAS: sentarse en algún sitio espatarrado.
ESPORTILLAO: desconchado, desportillado.
¡ESTATE!: ¡muévete!, ¡espabila!,¡ haz algo!
ESTEZAR: restregar, limpiar profundamente.
ESTOLAJE: Estilo, actitud para hacer alguna labor.
ESTURRIAR, ESTURREAR: apartar, enviar fuera algo, ahuyentar, dispersar.
ESZALEAR: arañar
F
FALAGAO: que va con la ropa descolocada, desunido.
FARIZÓN: resbalón.
FASQUEAR: pegar una persona a otra
FATO: olor desagradable.
FOGARÁS: calores repentinos, fuego que levanta llama.
FOSCO: enmarañado.
FOTÍN: que se enfada levemente o por poco tiempo. ENFOTINARSE: Enfadarse.
FRANCACHUELA, FRANCACHELA: juerga.

G
GABIS: cuello.
GACHUPINA: cachupina. Niña cursi.
GACHUPERIO: barrizal.
GALBANA: pereza, desidia.
GALGO: goloso.
GALIFATA: cotilla, habladora y oledora.
GANDORRO: flaco, delgado, débil.
GANGARRO: que tarda más de lo normal en hacer algo o tarda más que los demás.
GAÑIFLATO: gaznate.
GAÑOTE: tubo de la garganta.
GAZUZA: hambre.
GIMPLOTEAR: gimotear, gemir o lloriquear ridículamente sin causa.
GOLUSMEAR o GULUSMEAR: curiosear, husmear.
GORULLO: grumo.
GRADAS: peldaños, escalera fija.
GRILLAO: loco, ido.
GUANTÁ: guantada, golpe que se da con la mano abierta. Guantazo.
GUARRINDONGO/A: guarro/a, desaseado.
GUÁS: bola pequeña que aparece en el quejigo y con la que jugaban los niños.
GÜERO: huero: vano, vacío.
GUIFOS: gestos con la cara de que algo no nos gusta.
GUIPAR: ver, descubrir.
GUIRIGAY: jaleo, alboroto, griterío.
GURRAPATO: garabato (escritura mal trazada, rayajos).
GURRIATO:
GURRUMINO: cosa pequeña. Chiquillo, niño, muchacho.
GURRUÑO: cosa arrugada o encogida.

H
HASTIAL: pared, fachada, tapia.
HATO: ropa de uso preciso y ordinario. Redil.
HIGAZO (DAR): dar envidia.
HORRA: hembra machorra, la que no pare aunque vaya muchas veces al macho.
I
INTER: en el instante, en el momento.
INSUSO: insulso, falto de gracia y viveza.

J
JALBEGAR: enjalbegar, blanquear las paredes con cal.
JALBIEGO: preparado de agua con cal para jalbegar.
JARAMAGO: descuidado de su aseo o de su persona.
JARCA: grupo de amigos.
JAROCHARSE (en jarocharse): abrir paso rompiendo las jaras.
JARRAMANZANO: que no sabe andar en el campo.
JERINGONCIAS: incumbencias.
JETÓN: de jeta, glotón, goloso.
JIÑAR: cagar.
JIPIAR: ver.
L
LABIA: capacidad de hablar.
LACIO: pelo liso. Marchito
LAGAREJO: lugar encharcado por liquido, vertido y pisoteado.
LAMPARÓN: mancha, especialmente de aceite.
LAÑA: grapa.
LAPE: golpe dado con látigo, cuerda o vara.
LASTRON:piedra grande aplanada
LAVARIENTO: ansia, prisa.
LIANTA: chismosa, entrometida.
LLENARSE: untarse, mancharse, ensuciarse.
M
MACHACANDERO: mortero donde se majan las especias.
MANGONEAR: entrometerse y disponer.
MANDANGA: guantada, pachorra.
MANDILÓN: hombre cobarde y de poco espíritu, bajo las faldas de la madre.
MANDUCAR: comer, engullir.
MAMIA: cabra de una sola ubre.
MAMOLA: barbilla.
MANGANETA: cosa que se hace sin ganas, sin esmero.
MÁNGUILA: espuma dulce de la jara.
MANTUJO: flojo, sin fuerzas.
MARIMANDON/A: que manda siempre, que da ordenes.
MAROTO: bruto, salvaje.
MARTINGALA: artimaña, artificio para engañar.
MATAURA: llaga, herida en costra de las bestias
MATRACANDELA: tabarra, decir reiteradamente lo mismo.
MEDIANIL: pared que separa dos viviendas contiguas.
MEJUNJE: unto, pomada.
MENUDENCIAS: vísceras de los animales (bofe, asadura, etc.).
MERMAR: disminuir, menguar.
METIJOSO: entrometido.
MICHINAL: sitio pequeño.
MIELRA: mirlo.
MILINDRES: melindres: malato, poca cosa.
MISTOS: pedazos.
MITRA: paliza.
MOCHO: sin cuernos
MOCHAZO: golpe
MOCHUELO: hombre inepto, torpe.
MOGO: sin un cuerno
MOJE O MOJETE: ensalada de tomate, atún, pimiento, cebolla, aceite, vinagre y sal.
MOJICÓN: bofetón, cachete.
MOLLA: carne obesa de las nalgas.
MONDAR: pelar.
MONDONGO: intestinos del hombre.
MOÑIGA: boñiga, excremento del ganado vacuno.
MORMERA: nariz tapada sin mocos y voz rara a consecuencia de catarro.
MORONDUSCO: calabacín y cebolla cocidos para la matanza.
MORRA: parte superior de la cabeza.
MORTORIO: noticia, enredo, historia
MOSTRACIÓN: seña, ademán.
MOSTRENCO: sujeto gordo y pesado. Ignorante o tardo en aprender o discurrir.
MOVÍA: celo femenino
MUESO: sin orejas o con éstas muy pequeñas.
MURGUERO: mugrero: sucio, lleno de mugre.
Ñ
ÑORDA: mierda.
O
OGAÑO: este año.
OREJISANO: res que no tiene marca en las orejas.
P
¡PACHASCO!: exclamación recriminatoria a una frase que contradice la opinión de una persona.
PACHORRA: cachaza, tranquilidad.
PAJUATA: pazguata, lela.
PÁNFILO: lelo, distraído.
PAPÁ: apocope de papada.
PAPANATAS: hombre simple y crédulo, cándido y fácil de engañar.
PARALÍS: parálisis.
PARTE (dar): avisar, dar recado.
PATA: pierna.
PATATÚS: desmayo.
PATIDIFUSO: anonadado, asombrado.
PASCASIO: tonto, bobo.
PEJIGUERA: cabezonería, pataleta, rabieta.
PELOTO: desnudo.
PENTERRE: patatús, soponcio, desmayo, perrengue.
PERCATAR: darse cuenta de algo, apercibir.
PERRERA: rabieta de niño.
PESCOZÓN: golpe dado con la mano en el pescuezo o en la cabeza.
PESTOSO: niño pequeño latoso e inquieto.
PIAZO: porción o trozo de terreno.
PICHIFALTO: tonto.
PINFANO: punta.
PINDONGUEO: juerga, callejeo.
PINGARRÓN: que está siempre fuera de casa, de juerga o de viaje.
PIRRIARSE: desear, ansiar.
PÍTIMA: borrachera.
PITÍN: jilguero.
PLEA: cosa o asunto de escaso interés.
PORRETAS: desnudo.
POTREAR: agredir, molestar.
PUAI: abreviatura de “por ahí”. “Ala Puai”: vete por ahí, lejos.
PUERCO: sucio.

R
RABISCO: que tiene mal genio
REBUDEO: mugido ronco del toro comprometiendo a otro cercano a la pelea.
REBULICIO: confusión, bullicio grande, alboroto.
RASCA: frío intenso.
RASQUE: genio, pronto malo.
RECATAPLAU: hacer la pelota, adular, hacer mimos.
RECENTADURA: restos de comida, sobras que se dejan en el plato.
RECULAR: cejar o retroceder. Ir a reculas (andando hacia atrás).
RECHIZO: pinchazo o punzada suave de dolor.
REGOLDAR: eructar.
RELEJE: residuo de algunas sustancias, como el sarro en la boca o los labios. Mancha, churrete.
RENQUEAR: cojear.
REOTRÍO: eructo.
REPLAITE: poco más o menos, en comparación.
REPOMPOLLUDO: repolludo: persona gruesa y chica.
RESABIAR: hacer tomar un vicio o mala costumbre.
RESISTIDERO: calor sofocante.
RETORTERO: alrededor. Tener las cosas en medio. Traer a uno al retortero: Traerle a vueltas de un lado a otro.
RETORTIJÓN: dolor breve y agudo de tripa.
RETORTULILLOS: dichos
REVENÍO: revenimiento, hundimiento parcial del terreno.
REVEZO: tener de sobra, tener para sustituir o reemplazar.
REVOLDRUJO: revoltijo, lío o desorden de muchas cosas.
REVOLONDO: Redondo
RISION: burla exagerada hacia alguien
ROCHERO: andorrero.
RODILLA: trapo, bayeta, gamuza.
ROÑA: mugre, tacañería. ROÑOSO: tacaño, avaro, tramposo.
ROSETA: palomita de maíz.
RUCHE (AL): al descubierto, al aire libre.
RUMBOSO: generoso, dadivoso.
S
SACAR: transportar la mies desde el sembrado a la era.
SALAMBRIO/A: que tiene mucho hambre
SANGUILACIO: persona muy alta y delgada.
SANSEACABÓ: palabra final de terminación de una discusión
SAYAS: Faldas
SEJAR: Cejar: Retroceder los animales empujados por personas. Contrario de arrear.
SENAPISMO: sinapismo, persona que molesta o exaspera.
SESERA: cabeza, cerebro.
SOBAJO: soga, cuerda.
SOGATO: sitio donde se ponen los gatos en la lumbre. Sitio caliente.
SOLAPON: solapado, que por costumbre oculta maliciosamente sus pensamientos.
SOLIJERO: sol intenso y perjudicial en una prolongada sesion.
SOLLAR: desollar, quitar o arrancar la piel.
SOLLEJON: rozadura en la piel.
SOPLAMOCOS: guantazo.
SOSINDANGO/A: persona muy sosa, simple.
SUERTE: tierra de labor separada de otras por sus lindes.
T
TARANTANES: golpes, azotes.
TARABILLA: persona que habla mucho, sin orden ni concierto. Tropel de palabras dichas sin orden.
TARAZAR: romper, partir, despedazar, destrozar.
TENTAR: tocar, palpar.
TIEMPLA: borrachera
TIFO: harto, repleto.
TINO: puntería, habilidad.
TOLLINA: zurra, paliza.
TONTARRA: estúpido, insustancial, tonto.
TORDO: estornino.
TORDIGA: a la vuelta viene mal.
TORIONDA: en celo
TORNAMELÉ: devolver algo, un favor.
TRABAR: congelar, espesar.
TRÁPALA: embuste, engaño. Persona falsa y embustera. Trapacero (mentiroso).
TRASCAMUNDEAR: cambiar una cosa por otra.
TRASTAJO: trasto viejo o averiado.
TRIFULCA: riña, camorra.
TRIPARRIBA: tumbado sobre la espalda.
TROCHA: vereda, camino abierto en la maleza.
TRONCHAR: romper, partir.
TRUJE: traje, del verbo traer.
TUNDA: azotaina, paliza.
TUPITANZA: tupitaina (hartazgo).
U
¡UDA!: "largo de aquí perro" se aplica a los humanos despectivamente.
V
VACANTE: vacío, libre
VAGA: (no me vaga) no me da tiempo a hacer cosas.
VANO: hueco, vacío.
VARDASCA: verdasca: vara o rama delgada, normalmente verde.
VELAILE: ¡velay!, ¡claro!, ¡naturalmente!

VELAQUILE: ¡aquí está, mírale! Encontrar lo que se busca.
VELALLILE/A: mirale/a allí
VERDIÓN: palo de leña grande.
VIAJERA: autobús que unía Arroba con la capital.
VISAJES: muecas, gestos
VILANO: despabilado, avezado.
VIRUGI: Viento muy frío.
Z
ZALAGARDA: trastada. Travesura.
ZANGA: palo que llevan al cuello las vacas.
ZANGAMOCHO: holgazán.
ZANGARRON: zancarrón. Hombre viejo, flaco, feo y desaseado.
ZAPATIESTA: pelea, riña, discusión.
ZAQUE: vasija de piel de cabra para envasar agua en verano y mantenerla fresca. Que bebe mucho.
ZARAPETA: nada, que no se dejaron nada.
ZASCANDIL: hombre astuto, engañador, por lo común estafador.
ZIAURDAS: zahurdas, corrales para cerdos.
ZOROTE: excremento sólido, zorullo.
ZORRUNO (oler a): mal olor.
ZUMBIOS: golpe seco
ZURRASTRAJO: cosa inservible y fea.
ZURRÍO: golpe.


FRASES o DICHOS


A ESCAPE: muy deprisa
A LA REMANGUILLÉ: de cualquier manera, de forma desordenada
A PIQUE DE: casi, a punto de.
A TODO METER: a toda prisa.
COGER UNA LIEBRE: caerse.
COMER MÁS QUE UNA PUPA MALA: comer mucho.
DAR EL DOLOR DE LA PENDI: tener apendicitis.
DAR LUGAR A: dar pie a algo o dejar que suceda algo
DARSE DE CUENTA: acordarse, recordar.
ECHAR EL FALLO: prejuzgar sobre las cualidades de una persona, darse cuenta de sus defectos.
ECHAR EL GUARRIN POR LA BOCA: estar tan fatigado que parece que el estómago se sale por la boca.
ECHARSE A PERDER: estropearse.
ESTAR A RAMAL Y MEDIA MANTA: estar pobre o vivir con escasez.
ESTAR CON EL CULO EN VILO: estar pendiente de algo, estar inquieto, expectante.
ESTAR EN DANZA: en movimiento, ajetreado.
HACER AUSIONES: señalar exageradamente, hacer gestos.
HACER LADO: hacer sitio, dejar espacio.
IR TODOS EN ALA: ir todos juntos.
LLEVAR DE RABITO: llevar de mala gana a alguien obligado por otras personas.
ME HUELE A GUARDIA: que hay problemas, estar escamado o sobre aviso.
NI CHISPA: nada.
NO TENER ANDARES NI COSTILLARES: estar muy delgado, sin carnes.
NO PARAR EN RAMA VERDE: no estar nunca en su sitio, moverse por todas partes
PARECERSE A LA PERRA DEL TIO POLO: estar en todas partes, estar todo el día en la calle.
SALIR ESCOPETEAO: salir muy deprisa.
SEGÚN SE TERCIE: según si se presenta la ocasión propicia o no.
SER DE ESCOPETA Y PERRO: tener carácter, ser de armas tomar.
TENER GANA DE QUIMERAS: buscar enfrentamientos, broncas.
VOLVER LAS TORNAS: cambiar la suerte


jueves, 15 de julio de 2010

REPRESENTACIONES ASTRONOMICAS DEL PALEOLITICO EN LOS MONTES DE TOLEDO




REPRESENTACIONES ASTRONÓMICAS
DEL PALEOLÍTICO ANTIGUO EN LA SUBMESETA SUR PENINSULAR.
LOS MONTES DE TOLEDO


AGUSTÍN J.MARTÍN SANCHEZ Y JESÚS VÍCTOR GARCÍA

INTRODUCCIÓN


Desde siempre se ha venido hablando de arte paleolítico, entendiendo como tal, una mera
representación figurativa, asociado a culturas desarrolladas hace 30.000 años, lo que conocemos como Paleolítico Superior. Pero el arte, la capacidad de abstracción del hombre, como la de observación, seguramente despertó junto con su capacidad de crear herramientas de una manera sistemática y repetitiva, posiblemente en los inicios del Achelense, con el Homo Erectus.
En las siguientes páginas analizaremos exhaustivamente una serie de piezas líticas con cuidadas y sencillas extracciones que merecen nuestra atención y , al menos, una hipó-tesis científica aceptable.
1. Coincidimos en el planteamiento que sostienen Benito del Rey y Benito (1998), respecto de las bolas y esferoides, en cuanto a que “es imposible concebir y realizar métodos como el Levallois o útiles como el hendidor, sin que el ser humano hubiera logrado alcanzar cierto nivel de abstracción, porque la concepción de ese método o la fabricación de ese útil llevan implícita, en la idea de predeterminación, una compleja (al
menos, relativamente) capacidad de abstracción”, de la misma manera que, para plasmar la realidad en una representación más o menos figurativa, es necesario abstraerse de lo superfluo y filtrar la esencia de lo observado.


Los hallazgos se llevaron a cabo de manera fortuita por aficionados y sin tener plena conciencia de lo que recogían, motivados por la curiosidad y rareza de éstas piezas. Salvo P-5, que ha sido donada recientemente al Museo Provincial de Ciudad Real, y P-6, que forma parte de un panel de lanchas de cuarcitas que revisten un muro de contención, las otras cuatro piezas permanece en manos privadas.
P-1 fue hallada en el yacimiento achelense-musteriense de “Valdepuercas”, en Retuerta del Bullaque, Ciudad Real, sobre la terraza del arroyo del Avellanar, hacia la cuenca del río Bullaque.

P-2 pertenece al yacimiento paleolítico y prerromano de “Arroyo Manzanas”, situado en la margen izquierda del río Tajo, en Las Herencias, Toledo. Se haya en un contexto Achelense antiguo.
P-3 y P-4 fueron recogidas del yacimiento achelense antiguo de “Junta de los ríos” (a un metro uno de otro), sobre las terrazas del río San Marcos y el río Valdehornos, afluentes del río Guadiana, en Arroba de los Montes, Ciudad Real.
P-5 se recogió en el término municipal de Alcolea de Calatrava, en Ciudad Real.
P-6 fue integrado en un revestimiento de cuarcitas en la localidad de Luciana, en Ciudad Real, municipio en el que se conocen, desde los años ochenta, destacados yacimientos del achelense-musteriense, en torno a las terrazas de los ríos Guadiana y Bullaque.
El motivo fundamental por el que estas piezas, tan distantes en sus lugares de hallazgo,
nos obligan a someterlas a un estudio conjunto son tres:

- El material soporte sobre el que se encuentran son pequeños guijarros aplanados o medianas placas paralelepípedas de cuarcita.

- Se hallan relacionadas, directa o indirectamente (en el caso de P-6), con yacimientos del
Achelense y Musteriense de tradición achelense.

- Contienen extracciones de lascado simples, de acción antrópica.

Por otra parte, destacar una última observación al respecto, todas ellas tienden a una disposición vertical e incluso, dos de ellas tienen una base preparada para asentarse en vertical, las otras podrían haber sido hincadas en la tierra, con esta posición, aunque sobre este tema hablaremos más adelante.
Como método de trabajo hemos diseñado, puesto que la simplicidad de las piezas así lo requieren, un sistema de estudio sencillo: análisis del las-cado, para determinar si existió acción humana o no; hipótesis de fabricación, acorde con la tecnología achelense; posibles representaciones naturalistas; y significado del la pieza en el marco cultural en el que se emplaza.
Cabe señalar que, para confirmar la hipótesis de fabricación, es imprescindible la talla experimental, pero ninguno de nosotros tenemos experiencia en este campo, a lo que hay que sumar la dificultad añadida de tallar la cuarcita que, a diferencia del sílex, requiere de mayor conocimiento técnico y destreza, sin olvidar las diferentes condiciones de humedad, temperatura y presión de hace 300.000 años, que afectan en gran medida a la manipulación de esta materia prima. Por esto, únicamente planteamos una hipótesis de fabricación.


DESCRIPCIÓN DE LAS PIEZAS


P-3
Macrolasca sobre gran guijarro de cuarcita de color anaranjado (alto contenido de óxido e
hidróxido de hierro), con forma arriñonada, truncadura transversal en un extremo, que hace de base, y recorte circular en el otro, semejante a una estela o placa funeraria. Sus dimensiones máximas son 17,5 x 15,5 x 6 cm, su estado de conservación es bueno. Presenta una gran extracción de lasca ovalada (10 x 9 cm de diámetros) y dos pequeños picotazos en su cara delantera (formando entre sí un triángulo casi rectángulo de 85 x 54 x 41º, con una rotación de 21º der. sobre su centro); en esta misma cara hay un cuarto golpe -quizá rotura, producto del rodamiento-, en el lado superior derecho, con forma trapezoidal, que toca con la primera extracción. Su peso es de 2.700 gramos

P-4
Gran placa de cuarcita anaranjada, de forma semejante a P-3, con truncadura en la base y recorte circular en extremo contrario. Sus dimensiones máximas son de 20 x 24 x 5,5 cm y su estado de conservación es medio, debido a la erosión que ha sufrido. En una de sus caras presenta cinco extracciones laterales que recorren su perímetro; en la otra cara se aprecia una quinta extracción perimétrica y recorte circular de un sólo golpe, en su lado superior izquierdo.

P-5:
Placa alargada de cuarcita anaranjada, con una extracción central ovalada (10 x 11,2 cm de diámetros) en su cara delantera. Sus dimensiones máximas son de 15,7 x 30,5x 2,9 cm. Se encuentra fracturada por la mitad (rotura reciente) y ha perdido parte de su masa en el lado superior derecho rotura antigua, quizá contemporánea a la extracción central): su estado de conservación es medio-bueno. Su peso aproximado, 4.000 gramos.

POLIEDROS, ESFEROIDES Y BOLAS
En los últimos años se ha venido aceptando la sincronía de estas piezas , con los bifaces, triedros y hendidores, en pleno apogeo Achelense. Los poliedros, esferoides y bolas están bien representados en yacimientos inferopaleolíticos africanos de la fase antigua, como los asociados a industrias Olduwayense (BORDES, 1984) o Villafranquiense (BRÉZILLON, 1969), y otros, de una fase más reciente, asociados a industrias del Achelense y el Musteriense, incluido el Ateriense.
Esta tradición parece haberse dispersado por Europa y, finalmente, la Península. En lo que se refiere a ésta conocemos bien los yacimientos documentados en la meseta central: tanto en la sub meseta norte (BENITO DEL REY y BENITO, 1988), como los localizados en la submeseta sur (ANTONIO CIUDAD, 1986). En esta última podemos incluir los yacimientos que estamos sometiendo a estudio y que también ofrecen ejemplos notables de estas piezas.
La presencia de estos artefactos realizados en cuarzo y cuarcita, aparecidos en yacimientos del Pleistoceno, ha abierto un amplio debate entre los prehistoriadores, desconcertados por dos motivos:
1. Que, aunque algunos autores creen fueron usados como armas arrojadizas (boleadoras) ”(LEAKEY, 1948) dado que fueron hallados en grupos de tres (Ologesailie, Kenia)-, o como útiles de molienda (WILLOUGHBY, 1990) -por el deterioro apreciable, que sería provocado por el martilleado-, la diferencia de ta-maño y peso entre unos y otros, así como la viveza de aristas en otros, invalida estas hipótesis. Lo cierto es que se desconoce su función, es más, en los últimos años, se ha teorizado sobre la posibilidad de que no exista explicación funcional -al menos para todos los casos (WILLOUGHBY, 1990).
2. Como consecuencia del primer debate, si descartamos su funcionalidad en necesidades de primer orden -las relacionadas con la caza, la alimentación o el abrigo-, entonces debemos aceptar otro uso menos material, como el religioso, el mágico o, porqué no, el estético. Desde que en los años 50 apareciese en el yacimiento tunecino de“El Guettar (Gafsa), a 7 metros de profundidad, una compleja unidad estructural formada por sesenta esferoides y bolas que conformaban un montículo cónico de 130 cm de diámetro por 75 cm de altura, en el que se veía un progresivo perfeccionamiento esférico y disminución del tamaño hacia la cumbre (GRUET, 1958-59), su interpretación funcional ha cambiado de rumbo bruscamente. Gruet, su excavador, lo interpretó como un monumento cultural, dedicado a la fuente en la que se construyó

En este sentido, debemos considerar seriamente el hecho de que la capacidad creadora del hombre no sólo se destinó a la fabricación de útiles.


HIPÓTESIS DE FABRICACIÓN

P-3, P-5 y P-6
Para conseguir saltar una lasca frontal de manera tan limpia y mediante efectos naturales (geofacto) sería necesario que otro guijarro, con suficiente peso y aristas en alguno de sus lados, se precipitara sobre la placa receptora del impacto, con un ángulo obtuso de golpeo y mientras que dicha placa se mantiene firmemente sujeta al suelo. Pe-ro, dado que el grosor de las placas no supera los 6 cm, si el guijarro que golpea es demasiado grande y pesado, o se estrella con demasiada fuerza, seguramente fracturaría la placa por la mitad. estas circunstancias hacen prácticamente imposible que las piezas analizadas se generen de manera fortuita.
La obtención del lascado frontal debió realizarse mediante percutor directo (al menos en P-3 y P-5) y fijando firmemente al suelo la placa, además de golpearlo con un ángulo superior a 120º . El percutor debía tener aristas naturales o artificiales, creadas mediante truncadura en la parte superior y, sobre la zona donde golpeó, dejó el negativo de alguna pequeña lasca parásita, en vez de punto de percusión, porque la superficie de golpeado debió ser mayor
La truncadura de la base de P-3 y el recorte superior en círculo se realizó después del lascado y los dos picotazos frontales (éstos mediante puntero duro o semiduro), invadiendo parte del segundo picotazo. Las técnica empleada se denomina percusión inversa: golpeando el núcleo sobre un percutor duro pasivo o durmiente. P-3 (figura 2) ha sido realizada sobre una gran lasca, esto es, en su parte trasera apreciamos un positivo de lascado, cuya dirección parte de la base. Este hecho nos plantea la posibilidad de que originalmente no se trataba de una placa, sino de un guijarro con cara plana que, a posteriori, fue extraída mediante la truncadura de la base (preparado del plano de percusión) y un fuerte impacto sobre el guijarro receptor. De ser así, estaríamos hablando de la manipulación de grandes guijarros, con un peso superior a los10 kg, tanto para el núcleo como para el percutor.
En P-6 no apreciamos zona de impacto, por lo que pensamos que, o bien ha desaparecido por el desgaste, o debió realizarse mediante percutor in-directo de caña de hueso.
P-4
Esta pieza encierra una complicación añadida pues por el lustre podemos asegurar que los golpes realizados sobre las caras planas son anteriores a la truncadura de la base y el recorte circular de su lado superior.
Las extracciones 4 y 5 son las más interesantes, en especial la 4, porque parecen haber aprovechado una fisura en el canto de la placa y han sido truncadas circularmente, como se hizo con P-1 y P-2.
Por otra parte, el recorte de su forma es idéntico y guarda la verticalidad de P-3, aunque esta talla ha sido posterior. De alguna manera parece haber sido reutilizada.

LA FABRICACIÓN DE AFILADORES
Es particularmente interesante comparar el método de fabricación de los lascados de P-1, P-2 y P-5 con el empleado para realizar un útil usado desde los inicios del Achelense: el afilador, muchas veces denominado muesca.
Este útil, destinados a sacar punta o descortezar ramas de tamaño pequeño y mediano, se adscribiría con mayor lógica, en el marco cultural Musteriense, etapa paleolítica que marca una revolución tecnológica debido a la especialización de útiles como los perforadores, raederas y raspadores. Sin embargo, intuimos que deben ser más antiguos por que el estudio comparativo de varios de ellos denotan una evolución lógica en tamaño, adaptación a la mano y uso específico, en este tipo de útil, desde su primera fabricación sobre placas o guijarros aplanados hasta medias lunas hemisféricas sobre lascas en pleno desarrollo Levallois-, afiladores-gancho de sección triangular y pequeños afiladores casi geométricos y bajo espesor.De cualquier forma, queda latente el perfecto dominio de la técnica de corte per pendicular en semicírculo. desde los inicios del Achelense, técnica que dista mucho de la empleada para el saltado de muescas o la fabricación de denticulados.


CONCLUSIONES

EN TORNO AL INICIO DEL ARTE

Cuando hablamos de Arte Paleolítico, por definición, nos remitimos al desarrollado en el Pleistoceno superior, durante la fase glaciar Würm reciente, asociado al contexto cultural del Paleolítico superior. Llevarlo a horizontes más antiguos es, para algunos prehistoriadores, aventurarse en un terreno pantanoso, lleno de hipótesis descabelladas. Sin embargo, si analizamos detenidamente las reconocidas como primeras manifestaciones artísticas del hombre, nos sorprende cómo, teóricamente, el hombre prehistórico se inició en arte parietal y mobiliario con una técnica y dominio virtuoso del dibujo. Las primeras manifestaciones gráficas que realizó el hombre, posiblemente no representaban nada, quizá sólo se familiarizaba con el soporte, descubría que también podía crear con sus manos marcas, señales u objetos que ningún otro animal era capaz de hacer. En este marco adquiere significado algunos de los trazos aparecidos en cuevas, realizados con los dedos sobre la caliza húmeda (macarroni), o simples líneas grabadas sobre huesos. Estos primeros inicios no figurativos, de muy difícil interpretación, dado que no representan nada observado en la realidad, sería más sencillo calificarlos de meras manifestaciones antrópicas, como puede ser cazar o tallar la piedra. Pero es muy posible que estas marcas intencionadas, sin explicación aparente, encierren en sí mismas su propio significado: son sencillamente eso, las marcas que, como cualquier otro animal, deja el hombre.
De aquí que estas manifestaciones estén directamente relacionadas con otras, como son las manos en negativo, más figurativas. Aunque, bien es cierto que estas últimas contienen matices de identificación personal, como nos indican algunas manos con dedos mutilados, que no existe en los trazos ondulados, menos subjetivos.
Por ello, el hecho de no ser capaces de saber qué representan, no nos da el derecho a descalificar estas manifestaciones, porque no deja de ser una obra o actividad en la que el ser humano muestra simbólicamente un aspecto de la realidad o un sentimiento, ¿qué aspecto?, la marca del hombre, ¿qué sentimiento?, quizá un sentimiento de poder.
En este sentido, ha esta primera etapa de expresión plática, se le ha denominado mentalidad simbólica.
Como cualquier otro invento o descubrimiento, el arte partió de la observación de la realidad, pasando por la imitación y desarrollándose, finalmente, la idealización, esto es, lo primero que debió hacer el hombre fue representar lo más fielmente lo que veía, pero no sólo en imagen, también en volumen, luego lo pasaría por el filtro de la subjetivación resultando representaciones puramente simbólicos como el arte levantino o los petroglifos gallegos.
Debemos tener en cuenta que, el hecho en sí de intentar plasmar cualquier realidad sobre un soporte bidimensional, lleva implícito la capacidad de sintetizar las características identificativas de un objeto tridimensional: sería más acertado buscar el inicio de expresión gráfica del hombre en soportes igualmente tridimensionales. En esta línea deberíamos buscar esas primeras representaciones figurativas en objetos volumétricos realizados en materiales contextualmente paleolíticos, e incluso inferopaleolíticos, como la madera, el hueso y fundamentalmente la piedra, pues, éste último es, por su perdurabilidad y como material de iniciación el hombre, el más idóneo para ello.
Si el hombre tuvo, en algún momento, la necesidad de representar su realidad cotidiana, sin duda lo hizo en el soporte y con la técnica que venía dominando. Así pues, el soporte y la materia en que se realizarían las primeras manifestaciones, e incluso representaciones artísticas, estuvieron subordinadas a la talla lítica, primera fábrica o industria desarrollada por el hombre. Aquí es cuando entran en escena piezas líticas, indiscutiblemente talladas por los primeros homínidos, como los poliedros, bolas, esferoides y las piezas que ahora presentamos, mayormente descatalogadas o desechadas a drede, bien por desconocimiento, bien por ignorancia supina.
Lo que parece más lógico pensar es que el volumen se adelantó a la aparición del trazo, el objeto al concepto, lo material a lo inmaterial. Sin embargo nos podríamos preguntar que, de ser así, y suponiendo que lo que primero intenta representar el hombre son los animales que deseaba cazar y que en cierto sentido parecía idolatrar, ¿cómo representar figurativamente un ciervo en cuarcita?, lógicamente parece empresa difícil de realizar. El error es pensar que lo primero que motivó al hombre en sus representaciones fueron los animales. Éstos, al fin y al cabo, eran, más fuertes o más débiles, más grandes o más pequeños, como él. Pero, por el contrario, todos los días, una tras otro, y cuando llegaba la noche, el hombre observaba algo, no sabía si era animal u otra cosa, pero algo vivo porque se movía, y se mantenía ahí arriba, observante, inalcanzable, quizá inmaterial: los astros, éstos seres que participaban y marcaban su vida cotidiana, debieron ser terriblemente admirados y temidos. Les hacían sentir frío o calor, les alumbra-ban o los sumían en la más aterradora oscuridad, les anunciaban la llegada de las estaciones, la fertilidad de sus hembras... determinaban su vida, más aún que el alimento y abrigo que les proporcionaban los
animales.

La Luna y el Sol eran, qué duda cabe, los astros que más les impresionaba y las primeras representaciones debieron mostrarlos. Hoy sabemos que son grandes objetos celestes esféricos, pero para el Homo Erectus sería muy difícil imaginarse su carácter material y, en consecuencia su esfericidad.
Por esto es bastante inverosímil pensar que los esferoides tallados en cuarcita representen a los referidos astros: posiblemente tenga más que ver con la idea de fertilidad, en cuanto al volumen esférico del que procede toda la vida que ellos conocen -el útero de los mamíferos y los huevos de reptiles y aves.
En un breve paseo por la bibliografía antropológica descubrimos que el mito del huevo, en torno a la explicación de la creación del mundo, es un tema de destacada presencia en sociedades primarias (HARRIS, 1991). El huevo es el elemento potencial de la vida y, algunas sociedades como el pueblo Dogón del oeste americano, lo define como la placenta del mundo.
En esta línea se desarrollan la mayoría de los mitos cosmológicos, que describen la creación de la humanidad como una eclosión de los mundos inferiores, ascendiendo progresivamente hacia el exterior. La rotura de la cáscara del huevo fecundo viene a simbolizarlo.
Muy diferentes son las piezas que nos ocupan, porque éstas mantienen unos caracteres volumétricos y bidimensionales a la vez, podríamos decir que, como auténticos bajorrelieves, conforman la etapa de transición del volumen al plano. Es muy posible que en este proceso de adaptación y asimilación a otras técnicas y soportes, se utilizase el cubrimiento y rasado de cavidades, cazoletas o lascados con pigmentos blanquecinos u ocres -como la ceniza o la arcilla- para marcar mejor lo representado. Como consecuencia de esto surgiría el descubrimiento de la pintura, que no necesitaba de recipiente para sujetar la pigmentación, pues ésta, adecuadamente mezclada con sangre o agua formaba un líquido colorante -el óxido férrico, manganésico, etc- que se adhería a la pared y perduraba en el tiempo. mezclada con sangre o agua formaba un líquido colorante -el óxido férrico, manganésico, etc- que se adhería a la pared y perduraba en el tiempo.
Del examen pormenorizado que hemos realizado de las piezas aquí expuestas, se desprende claramente su intencionalidad de crearlas así porque esa era su idea preconcebida, pero creemos que hasta llegar a este estadio, como en casi todos los grandes hechos, debió de mediar lo que nosotros denominamos la determinación de la casualidad.
Nos referimos a que seguramente la primera representación de estos astros se produjo sin
intención previa.
Un buen día, mientras se disponía a tallar un guijarro de cuarcita, Hug, el poseedor del dios Luna, se dio cuenta que al desprenderse una lasca, ésta dejó en la piedra la forma de algo que las últimas noches venía observando con cierto recelo: aquel gigantesco animal que lentamente surcaba el cielo hasta desaparecer en la lejanía del horizonte. No sabía cómo había capturado aquello que todas las noches le inspiraba tanto respeto. Este hecho le hacía importante, poderoso y debía mostrar su poder a todo su clan. Así debió hacerlo y así debieron de reconocérselo porque las diferentes piezas estudiadas no sólo constatan una tradición en el tiempo, sino que también dan lugar a pensar que existió una evolución en el culto -si se le puede llamar así- al astro lunar.
Fijando ahora nuestra atención en el hecho de que estos astros no pudieron pasar desapercibidos ante los ojos de los primeros hombres, y conscientes de la influencia, por su dependencia, desconocimiento e inmaterialidad, que debieron ejercer sobre las mentes de éstos, es bastante plausible pensar que su primera subordinación fue para con estos astros.
Pero, las representaciones astronómicas, que en principio debieron ser individuales, parecen evolucionar hacia las composiciones de varios astros -como indican P3 y P4, o la lasca cortical aparecida en Atapuerca-, denotando un mayor estudio y observación del cielo nocturno, quizá debido a la ausencia de tareas ocupacionales durante la noche, o sólo porque, lógicamente, se daban las condiciones mas propicias para su observación. De cualquier forma, este incipiente estudio de la astronomía se constata ya en el Paleolítico Superior Inicial, con la aparición en Francia del primer calendario lunar, realizado sobre una lasca de hueso, que data de hace 32.000 años, aunque la mayor fascinación por el ritmo celeste se produciría durante el megalitismo. Centrándonos en las piezas que aquí estudiamos, creemos que, tanto P1, como P2, podrían representar indistintamente la Luna en cuarto creciente o en cuarto menguante -dependiendo de la colocación del lascado hacia la izquierda o hacia la derecha- durante los meses estivales, que es cuando el eje de corte de la media luna adquiere su máxima verticalidad, ya que durante el resto del año la media luna se ve algo inclinada. Esto nos ha llevado a pensar que, de alguna forma, podría marcar las fases crecientes o menguantes de la Luna, así como el inicio de la estación de verano(día de S. Juan) y los días más largos.
P3 representa una composición formada por la Luna llena en conjunción con dos astros muy luminosos que deben ser Venus y Marte en horas vespertinas.. Por su parte, P4 podría haber representado originalmente la Luna en cuarto creciente y menguante, y posteriormente, quedó reducida a cuarto creciente o sencillamente como icono presencial, induciéndonos a pensar en el origen de los betilos y estelas.
En cuanto a P-5 y P-6 representarían bien una Luna llena, bien un Sol, bastaría con la elección de uno u otro pigmento, aunque el posterior estudio de cazoletas aisladas se acercan más a la posibilidad del culto al Sol (JORDAN y SANCHEZ, 1984).
Por último, en la misma dirección y al margen de nuestras piezas, nos gustaría apuntar que los cinco impactos de la lasca de Atapuerca podrían representar las Pléyades australes, relacionadas con la indicación del Norte a finales de año.
El hecho de que nosotros interpretemos el elemento negativo como representación, y no al contrario, se basa fundamentalmente en la idea de verticalidad de las piezas y la necesidad de un plano base sobre el que representar, máxime si se trata de composiciones. No obstante, por lógica, el positivo o lasca podría crear confusión con otras piezas de uso funcional, como el cuchillo de dorso o la lasca cortical, y sería más susceptible de ser rota o extraviada.
La idea de verticalidad es sugerida en P3 y P4 por la truncadura rectilínea que hace de base, mientras que en el resto de las piezas no es tan clara, sobre todo en P1, cuya cara lateral, que ha recibido el impacto del puntero, es plana, sobre la que se podría sentar perfectamente la pieza. Sin embargo, pensamos que este elemento justifica más el facilitar el golpe certero del percutor indirecto que el poder ser sentada en esa posición. En consecuencia creemos que estas representaciones serían observadas mejor manteniendose en vertical a lo largo de su eje longitudinal, aunque para su sujeción al suelo se debiera preparar un hueco o amontonamiento de tierra o pequeñas piedras alrededor.
Además, debemos tener en cuenta que P1 y P2, por sus características físicas de volumen y peso, son fáciles de trasportar y es muy posible que la verticalidad venga dada por su perfecta adaptación a la mano levantada mostrando su representación a los sujetos de en frente.



SIGNIFICADO Y HERENCIA DEL ARTE INFEROPALEOLÍTICO

A la hora de teorizar sobre el sentido o significado de estas representaciones, ya hemos apuntado algunas direcciones y, aunque es muy difícil determinar con exactitud su uso no funcional, creemos con bastante lógica en dos hipótesis, para nada enfrentadas: por un lado, seguramente estos artefactos eran usados como elementos profilácticos ante la naturaleza, esto es, la representación de un ser poderoso y el llevarlo consigo como amuleto protector es algo que ha perdurado hasta nuestros días. El representar la Luna y portarla en su peregrinación tras la búsqueda de refugio y alimentos, aseguraba que ésta les protegía de las inclemencias naturales, siéndoles favorable, e incluso de los percances que pudieran sufrir, porque, de alguna manera, como nada podía alterar la existencia del ser celeste, esto le hacía superior a cualquier ser o animal terrestre y, en ese sentido, podía interceder por los portadores de su imagen, que reconocían su superioridad. Esta advocación sirvió, en principio, como estandarte de diferenciación para con los otros clanes, aunque con el tiempo debió formar parte de su herencia cultural y la trasmisión generacional acabaría generalizando su uso.
Dada la ambigüedad y recelos que lógicamente ha generado la catalogación de estas piezas, hasta ahora ignoradas, no se puede determinar el alcance y desarrollo del clan lunar, pero confiamos que a partir de nuestra publicación, la aparición de nuevas piezas empiece a despejar estas y otras incógnitas.
Dentro de este sentido protector, tiene cabida la idea de fertilidad, asociando el ciclo lunar al menstrual de la mujer, que se repite cada 28 días, lo que tarda la Luna en aparecer o desaparecer en su fase creciente o menguante.
La idea de tratar estas piezas como parte del equipamiento de un grupo o clan itinerante, nos hace plantearnos cuestiones intrigantes que hoy sólo pueden quedar en el aire, como quién era el portador: una hembra fértil, el chamán, el líder del clan...
Por otro lado, en un sentido más funcional, pudo haber sido utilizado para señalar etapas estaciónales, quizá -sobre todo las piezas más pesadas- estas representaciones permanecían en un lugar determinado, propicio para emplazar un campamento estacional, marcando su localización espacio-temporal y, posiblemente, marcando también la pertenencia de ese refugio , o radio de acción del clan (JORDÁN y SANCHEZ, 1984), como posteriormente se ha pensado sobre alguna pinturas rupestres y petroglifos.
Esta segunda hipótesis nos hace plantearnos otra cuestión que emana de la mera observación de las piezas: existe una evolución clara desde P-1 y P-2 hasta P-6, y parece indicar que las piezas más pequeñas, poco pesadas para transportar, son anteriores a las mayores, aunque es imposible, por el momento, determinar si unas sustituyeron a las otras. Respecto a estas piezas más pesadas, de carácter inmueble, su hallazgo en posición secundaria, en superficie, nunca asociadas a un estrato virgen, imposibilita la obtención de datos que den luz sobre el ambiente contextual que ocupaban en el yacimiento o su disposición.
De alguna manera, estos inicios de representación simbólica o lenguaje social, donde un objeto representa lo mismo para diferentes individuos de un grupo, sirviendoles, a su vez, de nexo, contempla el nacimiento del Lenguaje y, posteriormente, del mito, enraizados en la observación de fenómenos naturales, como sostiene Max Miller (....)
Si la representación y uso de las piezas con medias lunas y composiciones lunares parece, más o menos, claro, por el contrario, las grandes extracciones ovaladas o circulares (conocidas técnicamente como cazoletas) presentan hipótesis más dispares por la perduración de estas representaciones en otras culturas más recientes.
La aparición de cazoletas o insculturas talladas en afloraciones naturales de piedra o en grandes monolitos, asociadas a yacimientos arqueológicos, abre una abanico cronológico que abarca desde el Musteriense hasta la Época Medieval. Este hecho no hace sino difuminar su significado cultural y confundir el uso heredado, aunque existen algunos conceptos originales que se mantienen, mientras otros han variado o se han adaptado a su sincronía histórica.
Uno de los mayores estudiosos de las cazoletas en culturas prehistóricas fue Sigfried Giedion (1981), quien interpretó que las cazoletas aparecidas en yacimientos paleolíticos franceses aparecían asociadas a vulvas femeninas o a animales, con un sentido claro de fertilidad, hipótesis aceptada por Bogna (1980) y Cayetano de Mergelina (1922). Éste último, identifica las cazoletas con punteados y discos en el arte rupestre levantino de la Península. Leroi-Gourhan (1958) llega a la misma conclusión, siempre asociados a la idea de fertilidad y los órganos reproductores masculino y femenino. Giedión sugiere que las parejas de cazoletas abiertas sobre una losa, en una tumba infantil del yacimiento musteriense francés de Le Ferrassis (Les Eyzies) (PEYRONY, 1934), representarían los senos maternos que nutrirían al niño en la otra vida.
Otras teorías, ancladas en contextos culturales del Bronce, apuntan a connotaciones relacionadas con el agua. Sphani (1949), Bogna (1980) y García del Toro (1981) creen fueron dedicadas a libaciones u otros tipos de ceremonias religiosas, en las que las cazoletas eran destinadas a la recogida del agua de lluvia, con un claro sentido purificador/sanador o propiciatorio de precipitaciones, como sostienen Cayetano de Margelina (1922).
Sin embargo, otra vertiente de hipótesis, que a nosotros nos parecen más interesantes, explican su significado en relación al culto solar, ideogramas lunares/solares o diferentes
cosmoglifos. Baudoin (1919, 1922) y Guenin (1915) ven en conjuntos de cazoletas abiertas sobre menhires representaciones de constelaciones como la Osa Mayor o Casiopea. En la línea explicativa de vinculación astronómica apuntan otros autores com
o Blázquez y Forte Muñoz (1983). Giedion (1981) piensa que en Egipto las cazoletas y las esferas simbolizarían la potencia vitalizadora del sol. Jordán y Sánchez (1984) encuentran muy atrayente, aunque no definitivo, la idea del culto al sol en la gran cazoleta roja de Minateda (Albacete). De la misma manera, Bueno et alii(1998) interpretan la gran cazoleta-sol , acompañada de canales-rayos de la Roca de San Bernardino y el curioso panel cenital de Las Cabañuelas (LaHinojosa, Cuenca).
Aunque estas últimas hipótesis, relacionadas con el culto solar, se enmarcan en culturas más evolucionadas, no podemos perderlas de vista como posible tradición heredada, que explicaría, en gran medida, el origen de las cazoletas practicadas sobre cuarcita.
De cualquier manera, ahondando en origen simbólico de estas manifestaciones, siempre desembocamos, a través de teorías de hidrogénesis, cenitales, cosmoglíficas o vúlvicas, en la idea de fecundidad: bien, teniendo el agua como elemento purificador y propiciador de vida; bien, tomando al sol como fuente vitalizadora y generadora de vida; bien, asociando la apacirión en el cielo de determinadas constelaciones nocturnas, que anunciaban cambios estaciónales, como el invierno o el verano; o directamente, simbolizando los órganos genitales masculinos y femeninos, como la vulva, los senos o el miembro fálico.
En otro punto, recordemos, está la representación del astro lunar, que refuerza, aún más, esta obsesión por la fecundidad, y es que, en definitiva, lo que subconscientemente prevalece en la mente del hombre, como en la de otras especies, es la idea de supervivencia, en la vida material, mediante la perduración de la especie, y en la vida inmaterial, mediante el acercamiento a los astros inmortales.



AGUSTÍN J. SÁNCHEZ MARTÍN JESÚS VÍCTOR GARCÍA

PETROGLIFOS EN ARROBA DE LOS MONTES(Montes de Toledo)

Calco petrogligos, conjunto I,Arroyo Tamujar





Descubrimientos de petroglifos en Arroba de los Montes (Montes de Toledo)
LOS PRIMEROS LENGUAJES ESCRITOS EN LOS MONTES DE TOLEDO

Paneles del Tamujar I y Tamujar II.

A. SITUACION.

Los petroglifos de Arroba de los Montes se localizan en dos paneles diferentes pero muy próximos entre sí, apenas unos 2 metros aproximadamente en la ribera del arroyo Tamujar.
El primero, que llamaremos Tamujar I, está a unos 580 metros sobre el nivel del mar, con un desnivel de 8 metros en 450 metros de longitud.
El segundo, que llamaremos Tamujar II, está a los mismos metros sobre el nivel del mar que el anterior.
Junto con los petroglifos de Navalpino, localizados en las proximidades de un arroyo del Río Valdehornos, forman un conjunto de 66 kilómetros cuadrados (tomando como puntos la población de Arroba de los Montes; la carretera de Arroba hacia Horcajo de los Montes con la intersección con el Río Valdehornos hasta la desembocadura de este río en el Guadiana y de aquí hasta Arroba), con una parecida identidad cultural, no descartando próximos descubrimientos en toda la cuenca fluvial de los arroyos Tamujar, San Marcos y Valdehornos; que junto con el río Guadiana forman un triángulo con la existencia de dólmenes, menhir, piedras caballeras, cabezas, cazoletas, tholois y construcciones megalíticas.
Cabe señalar la similitud de esto petroglifos con existentes en Esparragosa de Lares.

Representacion de trineos en los petroglifos de Arroba de los Montes.

El conjunto se localiza a 2 metros del Arroyo Tamujar, siendo éste un afluente del río San Marcos. Su proximidad al arroyo no deriva en que estos conjuntos sean inundados por el agua; ya que según ha podido constatar el autor, cuando hay desbordamientos del arroyo Tamujar, este conjunto no se inunda por estar situado a unos 2 metros sobre el nivel mismo.
El terreno donde se ubica este conjunto, pertenece a una dehesa bordeada por un río, con escasos arbustos y encinas de un porte medio. Aparece en la ribera un sotobosque formado por lo que los hombres del entorno llaman Tamujas (Securinega tinctorea L. Rothm. o Flueggea tintórea L. Webster) que son plantas espinosas propias de ramblas o arroyos y muy abundantes en la cuenca del Guadiana, que en época contemporánea servían para hacer escobas.

B. CARACTERICTICAS

El primer panel o Tamujar I, elevado a 2 metros sobre el ras del suelo es de 7,30 metros de longitud; 2,50 metros de ancho, de pizarra negra de muy buena calidad. Consta de un conjunto grabado de 3,75 metros de longitud por 1,5 metros de ancho con una superficie de 5,6 metros cuadrados; destacando que no existen hoyos de cazoletas.


Existen 8 trazados o retículas rectangulares con trazos incisos vigorosos orientado hacia el oeste en la misma dirección que el río, en la pizarra y unidos por un punto de 40 cm de longitud y 4 cm de ancho, aunque uno alejado de los otros tres y como si estuviera confrontado mide 8 cm, formado por dos retículas. Podían interpretarse como un territorio entre dos ríos (Arroyo San Marcos y Tamujar) con un entramado de incisiones de surco que simbolizaría divisiones de territorio para el ganado o la caza.
Hay 9 retículas rectangulares incisas que coinciden con divisiones en forma de paralelogramos, que parecen planos de la división de los terrenos entre miembros de las tribus o planos de un poblado. En varias retículas rectangulares representarían a un poblado con varios ángulos en su entorno, orientando la dirección de salida de sus habitantes o la conquista de un poblado.
Hay 7 incisiones de surco en “V”, débil y superficial con líneas atravesando por un lateral el triangulo y que en algunos casos son escaleriformes.
Son en total 83 signos o símbolos que diferenciándolos por su tamaño hay 49 signos mayores de 5 cm (donde algunos llegan hasta 48 cm) y 34 signos de menos de 5 cm; existiendo en estos últimos posiblemente alguna relación con Tamujar II.

El segundo panel o Tamujar II, elevado a 1,75 metros sobre el ras de suelo y a unos 2 metros de Tamujar I, tiene una longitud de 3 metros por 2,5 metros de ancho de pizarra negra. Consta de un conjunto grabado de 0,90 metros por 0,90 metros con una superficie de 0,81 m2; donde tampoco hay hoyas de cazoletas.

Se aprecian escaleriformes incisos en forma de “E” invertidas, quizás un signo de escritura. Estas formas nunca son inferiores de 1 cm.
Incisiones en surco en forma de “V”, en total 4 representaciones con una longitud de 4 cm.
Incisiones en surco en forma de “H” con 5 representaciones con una longitud de 3 cm y cantidad de “E” invertidas, “X” en diversas posiciones, cruces unidas con líneas en sus bases, etc.
Hay en total en este lugar unos 42 signos o símbolos donde abunda el tamaño menor de 5 cm, aproximadamente unos 30 signos y 12 signos miden entre de 5 y 10 cm.


C. INTERPRETACION

Los habitantes de Arroba se refieren a estos petroglifos como “ajedrez”, “tres en raya”, “muñecas” y “garabatos”. Existe una tradición desde los primeros pobladores hasta la actualidad de pintar (pinturas rupestres) o grabar en las peñas (petroglifos) en el Campo de Arroba. En Tamujar I, en la parte vertical que da al arroyo, los ganaderos y gente de paso dejaron grabados sus nombres. Hasta el mismo autor (en 1986) dejó el suyo y el de un amigo sin darse cuenta de que por encima estaban los petroglifos y de que 21 años después los redescubriría.
Cabe señalar la semejanza de estos petroglifos de Arroba de los Montes con de Esparragosa de Lares en la provincia de Badajoz.
En el curso del Arroyo Tamujar, en las paredes verticales de pizarra que suelen situarse en el recodo de los numerosos meandros que forma y en sitios resguardados del viento y del agua, suele haber escritos realizados con otras pizarras, puntas afiladas de cuarcita o con punta de hierro que suelen ser leznas que llevan los ganaderos en la mochila. Existen escritos desde 1850 hasta la actualidad.
Los petroglifos están grabados sobre peñas horizontales y no en verticales, ya que es más fácil trabajarlos en el suelo. El grabado tiene la ventaja sobre las pinturas rupestres en que aguantan más la erosión producida por la inclemencia del tiempo y los moradores.
Distintos simbolos de los petroglifos de Arroba de los Montes.

Las pinturas rupestres se encuentran en peñas verticales, donde las condiciones meteorológicas son más constantes, condicionando su perdurabilidad a una estabilidad de sus condiciones medioambientales y no descartando que pintaran también en el suelo pero se deben haber destruido por la acción de la erosión mecánica y factores climáticos.
Los petroglifos son grabados rupestres realizados por antiguos pobladores utilizando la técnica de incisión o del picado con objetos de piedra o metálicos puntiagudos o afilados. Los lugares donde se ubicaban estas representaciones artísticas eran el paso de una corriente de agua permanente y al lado de un paso natural.
Aunque existe tradición de grabados desde el Paleolítico Superior, es a partir del Neolítico, y avanzando hacia el Calcolítico cuando se desarrolla en el Noreste y en la zona atlántica de la península ibérica, un arte al aire libre de grabados sobre granito, cuarcita y pizarra. (TERESA CHAPAS Y GERMAN DELIBES)
Son más frecuentes las representaciones de carácter esquemático, semiesquemático, geométrico y abstracto que las figurativas. Muchas veces están asociados a los hoyos de cazoletas y a motivos circulares. Abarcan desde el Megalitismo Neolítico hasta la cultura castreña del Noroeste que al final se extendería por la zona atlántica de la península Ibérica llegando hasta los Montes de Toledo.
Los petroglifos de los Montes de Toledo tienen una evolución desde el Calcolítico (2000-1800) hasta la Edad de Hierro, sobre el 750 a.C.
Según algunos autores, al realizarse con la técnica de picado o incisión con objeto metálicos puntiagudos y afilados; y como el cobre es demasiado blando para grabar en las pizarras, lo sitúan en una etapa cronológica no anterior al Bronce Antiguo. Pero el autor ha comprobado que con rocas duras como la cuarcita y sobre todo el cuarzo abundante en la ribera del arroyo Tamujar se hacen perfectamente todas estas representaciones y relativamente en un corto espacio de tiempo; por lo que se puede situar en periodos más antiguos como Neolítico, Megalítico y Calcolítico (parece confirmar la cantidad de hachas pulimentadas, azuelas calcolíticas y pulidores que hay en el termino de Arroba)
En las cuevas artificiales habitadas en que aparecen grabados, como en Los Cantiles de Artenara (Canarias), sorprende la superabundancia de rectángulos (como los de Tamujar I) y sobre todo triángulos, con la parte inferior partida en bisectriz, en clara referencia sexual (vulva atravesada por el falo) como en Tamujar II.
En el arte rupestre del Paleolítico final, hacen grabados incisos de gran profundidad que engloba un puzzle de ídolos femeninos, no descartando y dando como hipótesis que estos grabados, sobre todo los de Tamujar I, correspondieran a la etapa del Paleolítico Superior final; reforzando esta teoría esta los indicios de asentamientos del Paleolítico Superior en el Morro Cañada Rubia a 2,5 kilómetros del mismo arroyo Tamujar y los indicios del Estrecho de las Hoces a unos 11 kilómetros en la ribera del Río Guadiana. Pero para confirmar más esta teoría, la profundidad de algunos grabados en la peña alcanza los 30 mm, siendo 50 mm el ancho. Todo esto hace que la parte de Tamujar I, la de los grandes escaleriformes con las dimensiones comprendidas entre 30 y 50 cm y con la misma técnica de grabado, la misma profundidad y anchura; y la ausencia de hoyos de cazoletas, se pueda fechar como de finales del Paleolítico Superior.

Según algunos autores, los petroglifos son verdaderos santuarios de carácter mágico-religioso causa por la que con frecuencia y en distintas épocas, se reunían allí los individuos porque esto les ayudaría a facilitar las actividades de caza y agricultura. Con el tiempo se irán añadiendo nuevos elementos de distintas épocas y estilos.
También podrían narrar la situación de territorios, poblados, batallas entre tribus o acontecimientos extraordinarios que marcan históricamente a una tribu.
Cabe preguntarnos por qué grabamos o pintamos, inconscientemente en una hoja de papel o en una peña representamos líneas o figuras geométricas más o menos complicadas. El ser humano se da cuenta de su existencia y de la relación que tiene con el entorno que le rodea, quiere trascender. El individuo que graba o pinta quiere dejar huella de su existencia y tiene una relación directa con el lugar, por lo que no puede ser más que un cazador que espera su presa o un ganadero que sestea con su ganado quien deja su impronta en la roca. El primer individuo que ha grabado sirve de estímulo o reclamo para que otro posteriormente vuelva a grabar y así hasta nuestra época. Este comportamiento es fácil de comprobar hoy en día, donde una persona deja una bolsa de basura, acaban amontonándose algunas más; si un graffitero pinta algo en una pared, con el tiempo los demás la llenan por completo. Este comportamiento existe en la actualidad en el mismo entorno del arroyo Tamujar donde los ganaderos graban sus nombres y fecha del año y algunos hasta con la técnica de repiqueteado.

Todas estas razones me llevan a la conclusión de que no tienen una razón mágico-religiosa sino más existencial, sobre todo en los petroglifos de Tamujar I. Por otra parte, los símbolos donde aparecen escaleriformes unidos en un lado parecen representar un territorio comprendido entre dos corrientes de agua (arroyo Tamujar y río San Marcos), que comprende unas 325 hectáreas de la actual Dehesa Boyal de Arroba de los Montes. Este terreno, los ganaderos actuales se lo distribuyen para su ganado a lo largo de ambos, uno un tramo, otro mas abajo; así hasta llegar a su desembocadura en las Plazuelas, donde se juntan los dos (Tamujar y San Marcos)

Conjunto del panel I de los petroglifos de Arroba de los Montes.

En cuanto a las representaciones de Tamujar II, son totalmente diferentes en su tamaño, siendo menores, de 7 a 2 cm de longitud y la profundidad no llega a 1 mm. El estilo y el motivo son diferentes a Tamujar I, por lo que parecen ser de otra cultura. Todos estos grabados indican una especie de lenguaje primitivo o paleolenguaje, no existiendo formas circulares, todas son líneas rectas que se unen en algún punto. Todo ello nos lleva a pensar que son símbolos que se salen de la mera representación esquemática ya que indican fonemas y no palabras para formar una frase. Es el primer paleolenguaje en el que hombre avanza de la mera representación hacia fonemas que formarán una palabra y unidas éstas llegará a las frases. Existen triángulos más o menos del mismo tamaño, escaleriformes diminutos comparados con los otros del panel anterior, cruces que se unen a una línea recta, letras “E” invertidas, etc.

Los signos de Tamujar II representan el lenguaje primitivo de sus habitantes, los carpetanos, uno de los pueblos celtiberos de la Península Ibérica pero influenciado con la cultura tartésica como lo demuestra la estela de Navalpino; tiene signos idénticos y semejantes a la escritura celtiberica y a la escritura sudlusitano-tartesia . Estos signos corresponden a inscripciones “no ortodoxas”, con signos de extrañas formas y quizás diferencias estructurales, pero estas inscripciones no forman un grupo porque cada una tiene sus propias singularidades.



JESUS VICTOR GARCIA.

TORILES Y BOLAOS DE ARROBA



















CONSTRUCCIONES GANADERAS EN EL CAMPO DE ARROBA

TORILES Y BOLAOS

El hombre se hace ganadero en el Neolítico y convive con el ganado doméstico en su misma cabaña y poblado. Es una ganadería incipiente y poco perfeccionada, ya que solo alcanza un pequeño número de reses para la subsistencia. Esta actividad es complementaria de la caza y la recolección.

Con el Epipaleolítico y ya en el Calcolítico se produce un avance en cuanto al número de cabezas de ganado; ya no pueden estar en sus casas y poblados, tienen que pastorear lejos del entorno del asentamiento; el hombre se hace ganadero. La ganadería se convierte en la actividad principal, complementada con la caza y la recolección. La agricultura en los montes de Toledo es testimonial y sólo en épocas modernas se llega al cultivo de pequeños huertos y sembrado de cereales de secano. Las peculiares características del suelo y la climatología en esta parte de los Montes de Toledo, hacen de ésta una actividad de subsistencia.

El ganado pastorea y duerme en el campo, como ocurre en la actualidad en los pueblos de Arroba, Fontanarejo y Navalpino. Es una ganadería extensiva, que tiende a desaparecer dentro de pocos años. “Las dormías o majadas”, son los sitios mas idóneos para cada estación del año; en verano buscan sitios frescos (en arroyos o en umbrías); en invierno buscan sitios cálidos y resguardados del viento (solanas y abrigos).

Es frecuente, al atardecer, ver al ganado buscando el sitio adecuado para pasar la noche y es interesante observar cómo en la actualidad todos los lugares elegidos para ello cuentan con construcciones ganaderas como toriles, bolaos o apriscos, donde en algunos casos se aprecian también restos de la cultura Megalítica y del Bronce.

El hombre, al observar este comportamiento, empieza a construir corrales en los sitios donde duermen o tienen su “querencia” los animales, principalmente para protegerlos de lobos y zorros, sus principales depredadores. En un principio los hacen de jara, madroña y ramas de encina y es fácil observarlos en Arroba de los Montes, donde apenas llegan a una altura de 1,20 metros y se llaman “Bariles”. La palabra “baril” en la comarca tiene un significado de: “pared de arbustos pisados generalmente de jara o encina joven que sirve para cortar o encauzar el camino del ganado”.
Esta técnica ya era usada en el Paleolítico para dirigir y emboscar la caza a un sitio predeterminado. Con el tiempo, estos cercados ya son de piedra y se aprovechan las paredes cuarcíticas de las montañas para formar construcciones semicirculares. En la Sierra del Hontanar y realizadas con grandes piedras, hay construcciones de este tipo, de 2 metros de anchura y que alcanzan 1,60 metros de altura, procedentes de la época Calcolítica. Con el tiempo se hacen circulares y el grosor de sus muros se reduce a 1 metro en Época del Bronce. Son ejemplo de ello la abundancia de Castellones en el Campo de Arroba.



En la época medieval se utiliza la piedra y el barro y se levantan estas construcciones hasta llegar a la altura de una persona 1,70-1,80 metros, dando lugar a posadas de colmenas y cercados para ganado. Aún quedan ruinas de posadas que datan del siglo XIII-XIV en Arroba de los Montes, situadas en la Garganta de los Nogales, Puerto de Arriba, Caballos, Los Mesones, Los Barreros y Corral Grande (Corralón) . Su diámetro es de 25 metros y el grosor de sus muros es de 1,40-0,70 metros, resultando un área de 400 m2. En ellas podía haber alrededor de 100 colmenas de corcho; la altura de sus muros llega hasta los 2 metros para protegerlos de los osos tan abundantes en la época medieval. La ciudad de Toledo pagaba por cada oso muerto grandes cantidades de dinero, debido al perjuicio que ocasionaban éstos a las colmenas.

Hasta hace pocos años en los carnavales de Arroba existía el desfile de “La Osa” que consiste en disfrazar a un hombre robusto con una falda y envolverlo en tiras gruesas de corcho e ir por las calles del pueblo dándole palos mientras baila y le gritan ¡baila Osa!. Esto ha perdurado en la memoria colectiva, ya que cuando cazaban un oso le paseaban por el pueblo riéndose y burlándose de él para posteriormente matarle y cobrar su recompensa a la Ciudad Imperial.

A principios del siglo XIX, los pueblos del Campo de Arroba al independizarse de Toledo y tener su propio término municipal, empiezan a hacer ya construcciones permanentes para el ganado. En algunos casos reutilizan antiguos castellones de la Época del Bronce y en otros los hacen de nueva construcción con barro y tapial.

Son edificaciones cercanas a pasos ganaderos naturales, circulares, sin techumbre, de 15 metros de diámetro aproximadamente y un área de 300 m2. Rara vez tienen cimientos y si los tienen, suelen ser de unos 20 cm. de profundidad. Los suelos normalmente son afloramientos de peñas o pizarras para que se pueda barrer bien el estiércol y evitar la humedad. Todas estas construcciones mencionadas se llaman “Toriles”, su altura es la de una persona de 1,70 metros y están rematadas las paredes por “bardas” que son jaras con barro para proteger la pared de la lluvia y evitar su caída. Algunas paredes se rematan con lanchas de pizarra en épocas más modernas. En el arte esquemático son frecuentes las representaciones circulares y semicirculares que pueden referirse a estas construcciones ganaderas, sobre todo en culturas ganadero-recolectoras.


La palabra “Toril” posiblemente venga de “toro”. Toril sería un sitio o pasaje donde se guardan o se encierran los toros para las fiestas, siendo estos pueblos muy aficionados a los toros desde la Edad Media.

A principios del siglo XX se empiezan a construir los “Bolaos” que son edificaciones rectangulares con una cubierta de tejas, dividida y separada la parte para los humanos con cocina y poyo para dormir de la otra parte cubierta para el ganado. Además hay otro compartimiento al descubierto que sirve para el rebaño. Sus paredes son de piedra y tapial y su área aumenta respecto a la del Toril, llegando hasta los 400-500 m2.

La palabra “Bolao” tiene una referencia al viento y a veces cuando hace mucho viento puede tumbar las paredes (llamado este derrumbe “becerro”) y llevarse los tejados, por ello suele ser habitual poner piedras pesadas sobre las tejas y las cubiertas. Otra acepción podría derivar de la palabra “bol”, que en el diccionario de la R.A.E. de 1726 viene a decir “que es una especie de tierra roja, pegajosa como la greda, y colorada; la cual sirve para la última mano que se da a lo que se ha de dorar de bruñido”.

En la actualidad estas construcciones ya son de ladrillos y chapas metálicas, no acordes con el entorno ya que destacan demasiado sobre el paisaje natural de los Montes de Toledo, además estos materiales no son adecuados para el ganado, ya que en verano le aumentan el calor y en invierno no lo aíslan del frío. La única ventaja es que son más rápidos de levantar y por tanto más económicos.

Las construcciones se hayan todas en terrenos de particulares excepto dos que se encuentran en la dehesa Boyal de Arroba y fueron realizadas en la década de 1960 y otras dos en el Común de la Sierra, realizadas en la década de 1980. Todas estas edificaciones particulares fueron hechas después de asignar la ciudad de Toledo el término municipal a Arroba, y su ubicación reúne estas características generalmente: tener cerca un río, arroyo o manantial y estar al lado de caminos o pasos naturales que dan al común (con el fin de aprovechar sus pastos).

Todas estas construcciones deberían tener algún tipo de protección por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, ya que son emblemáticas en el Campo de Arroba, crean una simbiosis con el paisaje y forman parte del patrimonio cultural y etnológico de los habitantes de la comarca.

En Arroba, concretamente han dado gran variedad de topónimos como las Plazuelas, los Redondales, las Cazoletas, las Atalayuelas, el Corralón, El Toril, Huerto Redondo o el Castellón.





JESUS VICTOR GARCIA

Megalitos en Arroba de los Montes

Cabeza en solticio de Invierno

Ciclope en solticio de Verano


MEGALITOS EN ARROBA DE LOS MONTES
Jesús Víctor García

La localización de estas construcciones, al parecer de carácter antropológico, aporta nuevos datos sobre las construcciones megalíticas en los Montes de Toledo.
Están situadas en el Puerto Peñas Pardas, en la Sierra del Hontanar, a 3´5 kilómetros de la población de Arroba y a 300 metros de la carretera hacia Piedrabuena y destaca su proximidad a los tres poblamientos megalíticos, a 1´5 kilómetros, hacia el norte.

La Sierra del Hontanar está formada por materiales metamórficos y detríticos pertenecientes al Ordovícico Inferior, que se disponen de manera discordante sobre los sedimentos precámbricos.
En la Sierra del Hontanar afloran materiales precámbricos, paleozoicos, terciarios y formaciones superficiales cuaternarias. Las litologías fundamentalmente son limolitas, grauvacas, conglomerados (material que constituyen la Cabeza y el Dolmen), cuarcitas, areniscas conglomeráticas y pizarras.

LA CABEZA

La Cabeza alcanza 3 metros del altura y está constituida por una roca base de 1´60 metros de altura por 1 metro de ancho y una roca superior que forma la figura de la Cabeza, que mide 1`40 metros de alto por 80 centímetros de ancho.
La roca superior está tallada de forma bifacial y tiene una simetría perfecta en ambas caras. Aparece en su parte derecha una línea que forma una especie de boca, obtenida por una extracción 40 centímetros de largo por 23 centímetros de ancho. En la parte izquierda se observa otra línea idéntica a la anterior donde aprovecha la diaclasa de la roca con varias extracciones en la misma.
Los ojos en ambos lados de la cara estarían constituidos por pequeñas extracciones, que junto con sus sombras, forman una silueta que se observa a varios cientos de metros.
Alrededor de esta figura no aparecen huellas ni restos arqueológicos. Cabe destacar que no existe alrededor ninguna formación geológica, estando despejada de cualquier obstáculo.


PIEDRA CABALLERA

La Piedra Caballera está formada por una roca ovalada de 2 metros de longitud y 1 metro de ancho. Parece estar colocada en un equilibrio perfecto sobre las peñas, ya que no parece ser causal la situación de esta roca.
Esta piedra grande y toscamente tallada, erguida en solitario o combinada con las otras para formar una estructura, se erigían en Europa Occidental entre el Neolítico y la Edad del Bronce con fines religiosos, de enterramiento o como monumentos conmemorativos de sucesos destacados y parece confirmar las construcciones adyacentes.

DOLMEN

El dolmen situado más al norte que las estructuras anteriores, se compone de una roca superior transversal, de 2´20 metros de longitud por 1´8 metros de ancho, la base de la que formaba parte, está situada a escasos centímetros; los apoyos de la mesa del dolmen son totalmente planos, y el hueco superior es de 30 centímetros.
Todo parece indicar que aprovechando este hueco y la cresta existente, la arrojan al suelo para formar el dolmen, esto se deduce por el color más claro de la base original respecto a las rocas del entorno, lo que se interpreta como intervención de un factor humano.

Los dólmenes son monumentos megalíticos prehistóricos, formados por dos o más grandes losas de piedras sin labrar, que soportan una piedra plana en forma de mesa. Su construcción data del siglo V o IV antes de Cristo y suelen tener un carácter funerario o religioso.


Todos estos monumentos, junto con las tumbas de corredor en el Morro del Cuervo y en el Morro Manchoestrozo y las construcciones megalíticas del Hontanar, hacen de Arroba de los Montes un punto de referencia del Megalitismo en los Montes de Toledo.





BLIBIOGRAFIA:
“Megalitismo y Modelos protourbanos en Arroba de los Montes” Revista Asociación Cultural Montes de Toledo.
“Estudio Geológico de los Montes de Toledo Occidentales”. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid.