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Arroba de los Montes, Ciudad Real, Spain
PLATAFORMA CARPETANIA,

sábado, 1 de junio de 2019

LA TORRE DE LA IGLESIA DE ARROBA DE LOS MONTES

JESÚS VÍCTOR GARCÍA

Una torre es un edificio con funciones militares, religiosas y ostentación de poder. Las torres sirven de mojón territorial y de poder, su altura, los materiales usado en su construcción o su decoración, avisan a los forasteros de la riqueza y poder de sus habitantes.
Torre de la iglesia de Arroba de los Montes (diseño grafico del autor)
En la torre de las iglesia de Arroba de los Montes se ubica un campanario en la parte superior, en la parte inferior o base posiblemente correspondería a una atalaya de origen musulmán que tras la reconquista es reconvertida en torre campanario cristiana. 
Torreón con la proporción califal "la altura triplicaba el lado del cuadrado de la base"  en Arroba de los Montes (diseño grafico del autor)
Las disposición de las puertas, su decoración y así como la torre de Arroba, parece ser parte de un antiguo minarete islámico, indicando su  posible uso como mezquita. Hay que enunciar que las posteriores torres mudéjares fueron modeladas como los alminares, sus arcos con la misma forma que ellos
Primitiva torre y capilla cerrando el baptisterio de Arroba de los Montes (según Jesús Víctor García)
Las torres en un principio estaban separadas de las iglesias aunque en ocasiones tenían una pequeña capilla cerrando el baptisterio donde se bautizaba a sus fieles, como ocurre con la de Arroba de los M Montes..
Base de la pila bautismal encontrado al lado de la torre donde se ubicaba el confesionario
Las atalaya o torre de vigilancia es una estructura fortificada siendo su origen militar y en algunos casos las torres de uso no militar, como las religiosas pueden ser utilizadas como atalayas.
Escalera de la iglesia de Arroba de los Montes hacia el coro con grande bloques de pizarra en el techo (foto del autor)
El auge de las atalayas se manifiesta en la política de construcciones de ellos por el almohade al-Mansur que lleno toda la península ibérica de estos edificios.
Existiendo construcciones de esta época como la torre de la iglesia, cuya estructura es cuadrada, existen dos atalayas en el paraje de las "Atalayuelas" siendo están circulares.
Torre de Arroba de los Montes con dos cuerpos, sin campanario (diseño grafico del autor)
La iglesia cristiana fue construida probablemente en el siglo XIII sobre la anterior mezquita mudejar, al igual que sus ermitas de San Sebastián y San Marcos. 
La iglesia primitiva de Arroba de los Montes era una iglesia cementerio según se menciona en una causa de este pueblo en 1571.
Plano de la torre y cementerio de Arroba de los Montes

El primer cuerpo de la torre tiene 12 verdugadas o filas de ladrillos horizontal de ladrillos que van dando consistencia a la pared. El segundo cuerpo tiene cuatro verdugadas de ladrillo rojo liso. Las torre mudéjar no parecen minaretes, a lo mas rehechos con un primer cuerpo árabe y el ultimo mudéjar.
Ultimo tramo superior de la escalera de caracol de lanchas de pizarra de la torre de Arroba de los Montes (foto del autor)
El alminar tenía planta cuadrada con dos cuerpos superpuestos de plantas decrecientes, el principal con altura que triplicaba el lado del cuadrado de la base, según  la proporción califal que se construía en el al-Ándalus y el norte de África.
La función de las torres en un principio era militar, siendo por ello un punto estratégico para la defensa y observación.
Acceso a la cara este de la Torre de Arroba de los Montes por el interior de la iglesia y baptisterio(antiguo mihrab) (diseño grafico del autor)
Con el tiempo cumple una función religiosa donde se ubican las campanas de la iglesia por su capacidad de transmitir el sonido. Los arcos del campanario son de "herradura apuntados o túmido" (hinchado) siendo mas ancho hacia la mitad de la altura que en los arranques, se llama también arco árabe.
Arco de herradura apuntado o túmido  con campana de la Torre de Arroba de los Montes (foto del autor)
La torre de Arroba de los Montes, de 20 metros de altura, se encuentra adosada a la nave, siendo su acceso desde el interior de la iglesia a través del coro con una escalera en forma de caracol y su escaleras están realizadas con lanchas de pizarra locales. 
Acceso interior a la torre de Arroba de los Montes a través del coro de la iglesia (foto del autor)
Esta torre  es cuadrada y tiene tres cuerpos, en el primer cuerpo de la construcción se aprecia unas ventanas en la cara oeste y sur para iluminar el interior. Las ventanas estrechas o saeteras con un arquillo mixtilíneo de yeso y cuya clave se enlaza con el alfiz son derivaciones de la decoración taifa.

Detalle de saetera con arquillo mixtilíneo de la Torre de Arroba de los Montes (foto del autor)
El ultimo cuerpo o mas superior tiene en cada cara dos arcos de herradura apuntados, siendo semejantes al cuerpo de campanas y fachada de la Iglesia de Santa Leocadia en Toledo.

Similitudes entre la iglesia de Santa Leocadia de Toledo y la Iglesia de Arroba de los Montes siglo XIII (diseño grafico del autor)
Las dos iglesias, la de Arroba y la de Toledo, son parecidas en sus partes mas antiguas al mudéjar toledano de finales del siglo XIII, no descartando que existieran construcciones anteriores pero que no han quedado restos.


CAZA EN LA EDAD MEDIA EN ARROBA DE LOS MONTES

JESÚS VÍCTOR GARCÍA

A los primeros repobladores de los Montes de Toledo, Fernando III le concedió en 1220 el privilegio de seguir cazando y conservar sus fueros y costumbres que tenían establecidos  desde Alfonso VIII. Es una sociedad rural que se autogobierna con sus costumbres y fueros mientras que se autoprotegen creando una milicia civil o hermandad frente a la delincuencia
.
La caza es de vital importancia y rectificada por Toledo, reconociendo la actividad cinegética como transcendental en las poblaciones rurales con déficit agrícola y exigiendo a sus pobladores que maten para comer y no para el comercio, "que ningún colmenero ni otro alguno que tenga colmenas o more en los montes e estremo de Toledo que non mate caza, ni conejo, ni perdices para vender sino lo que hubiere menester para su comer".
Pintura rupestre con dos animales solapados en Arroba de los Montes (foto del autor)

También la ciudad de Toledo regula la comercialización de la caza de sus montes, "otrosi ordena Toledo, y tiene por bien, que cualquiera que quisiese traer y truxere caza alguna para vender, de fuera de Toledo, aquí a Toledo, en los tres meses de Marzo, Abril y Mayo, que Toledo tiene ordenado que se guarde la caza, que lo pueda traer y vender aquí a Toledo, con licencia y alvala de los fieles de Toledo o de cualquiera de ellos, haciendo primeramente juramento que la non cazó, ni mato, ni compro entierra de Toledo, ni de persona que la matase o cazase en tierra de Toledo. Y cualquier que lo contrario hiciese, que pierda por cada vez la caza que ansi truxere, y peche la dicha pena"

La gran extensión de la comarca de los Montes de Toledo dificultaba el control por parte de las autoridades ya que unos cuantos guardas de montes no podían controlar este territorio. El extenso despoblado era lugar de refugio de huidos y fugados de la justicia. Los vecinos ante la falta de autoridad intentaban explotar los recursos de los montes "los cuales tratan y granjean matando caza y vendiendo corteza, corchos y leña, leña y otras como si fueran propios suyos heredados de sus padres".

Esta labor de vigilancia por parte de los guardas de montes en la cuadrilla de Arroba es puesta en duda cuando Toledo procesa en 1565 a los guardas Pedro de Mendoza y Francisco Nieto por no cumplir con su oficio. Por esto el regidor Juan Ramírez de Arellano (regidor de Toledo desde 1548-1575)  investiga en los pueblos donde tenia su labor de vigilancia los reos.
Según la denuncia "ni salen de los lugares de los dichos propios y montes, ni saben los lugares y mojoneras de los términos de los dichos montes, y no salen a prendar sino a los caminos, y no donde hacen daño y han consumido y consumen mucho daños que se han hecho en los dichos montes, llevando muchos dineros y otras cosas de cohechos y no manifestándolas ante el fiel del juzgado ni ante los jueces nombrados por Toledo, y estándose los dichos guardas con los pastores y carbonero y cazadores comiendo y bebiendo y emborrachándose, por donde los dichos montes se destruyen".

Escena de caza de un jabalí atacado por perros y lanza (espetón). (ilustración libro Montería Alfonso XI)

La caza es y ha sido una actividad elemental en nuestro pueblo, donde a marcado el devenir y vicisitudes de sus habitantes. Actualmente tiene deportivo, entretenimiento, social y de ocio pero en otra época sirvió de sustento de la población en época de carestía de alimentos.

Se caza con diversas técnicas con hurones como ocurre en  1610 en el Molinillo cuando se inicia una causa contra Juan Prieto por "caza ilegal con perros, hurones, escopetas y otros armandijos, y los lleva a vender a Ciudad Real, Malagón y otras partes".
Cazadores de Arroba de los Montes con perros (foto archivo fotohistoria)

También se caza con redes, como ocurre el año 1623 en Navahermosa cuando hay una "denuncia de oficio por caza ilegal contra Juan García de Lucas y Alonso Muñoz, que cazan con redes y perros en los montes".

La caza con reclamo del perdigón también estaba prohibida como ocurre en Alcoba de los Montes en 1621 cuando se inicia "un proceso por caza ilegal iniciado de oficio contra Juan Martin, después de que se encuentre un perdigón manso enjaulado en su casa" o la caza con percha, como ocurre en Horcajo de los Montes en 1620 cuando "se inicia un proceso de caza ilegal contra Pedro Navarro, que caza con percha".

También se caza el con "red tiradera de perdigones" que consiste en esparcir trigo alrededor de la red esperando que las perdices vayan a comer. También se cazan con tabletos, boyezuelo, calderuelo y percha. Esta ultima consistía en hacer lazos con crin de caballo donde se colocaba en plantas como la torvisca (Daphne gmidium) en otoño e invierno, cuando los frutos estaban maduros con su típico color rojo, donde quedaba atrapado el animal por el cuello.

Nido de perdiz en la Sierra de Arroba de los Montes (foto del autor)

Tras el abandono de los musulmanes se inicia una repoblación que se desarrolla a partir de la caza que era muy abundante en la zona; después de la caza seguirá la apicultura, pues la miel y la cera eran productos de primera necesidad que alcanzaba un buen precio; después a partir del siglo XV se desarrolla la ganadería para aprovechar los pastos y más tarde se desarrolló una agricultura muy pobre y escasa debido a la poca población y a la mala calidad de las tierras.  

Ya en las relaciones de Felipe II sobre Arroba de los Montes, "dijeron que hay una parte de labradores, y otra parte de cazadores".



Como no se podían atrapar a los cazadores se perseguía la venta de la carne, como ocurre en 1609 cuando se inicia una causa en Alcoba de los Montes por "caza ilegal iniciada en Toledo por denuncia de Juan del Sol contra Sebastián portugués, que mata un venado en el monte que luego se pesó en la carnicería del pueblo y se vendió al precio que un alcalde y un regidor del dicho lugar se lo pusieron. Solo se procesa al que lo caza".

El problema de la caza es que no se respeta las vedas y los cotos, pero esto no es nada nuevo, ya en 1624,se inicia en Arroba un proceso "por caza ilegal abierto en Toledo de oficio contra Pedr4o Herance y Lucas Martin, acusados de cazar con hurones y en tiempo vedado". También en 1626 se inicia otro proceso por "caza ilegal contra Francisco Cabello (Caballo) y un tal Jiménez, porque cazan ilegalmente en los montes".
Espetón de Arroba de los Montes cuyas crucetas han sido cortadas (foto del autor)

Otro problema de la caza son los accidentes entre los cazadores, como ocurre en Arroba, en 1648, cuando se produce la muerte de Juan de Ayuso por Andrés Domínguez, "después de que el reo de un arcabuzazo accidental con quien había salido a cazar". O cuando los cazadores se confunden, como ocurre en Arroba en 1687, cuando "un cazador, José Barbero, ha sido herido por arma de fuego por otros cazadores, aunque parece una cuestión accidental, ya que lo confunden con un ciervo".

En el siglo XIV, la Cuadrilla de Arroba incluye a los lugares de Arroba, Fontanarejo, Navalpino y el lugar de Alcoba, y sus anejos, que son de las Alcarias de Oreganal, el Rostro, Los Cadozos, el Labradillo, Valdon Gomez, la Sanguixuela, Navas de Aceite, La Pavorosa, Valdehornos de Arriba y de Abajo, el Avellanejo y Retamoso.
Lugares de caza en el Campo de Arroba del libro de Montería de Alfonso XI (según Jesús Víctor García)

En el Libro de Montería de Alfonso XI de Castilla y León (siglo XIV) se describen los montes y vegetación de estos lugares así como los animales que se sirven para la caza. 

En este libro describe los montes de Alcoba de los Montes actualmente integrados en el parque nacional de Cabañeros "el Rostro, y la Sanguijuela es todo un monte, y es buen de oso y de puercos en invierno, y en el comienzo del verano, y son las bozerias(confusión de voces) : la una desde la laguna por cima de la cumbre hasta la sierra del Portezuelo: y la otra desde encima de la sierra del Portezuelo hasta la Sanguijuelo. Y sus armadas, la una a la posada de Portezuelo, y la otra a la laguna de la Vega."

Continuando habla de los montes de Navalpino "Val de Fornos y la Veceda es todo un monte, y es bueno de oso y de puerco en invierno, y en el comienzo del verano". Luego entre Navalpino y Alcoba de los Montes, habla de "El puerto Clara y los Cadocos es todo un monte, y es bueno de osos y de puercos en invierno, y en el comienzo de verano".
Cazadores de Arroba de los Montes con un conejo y escopeta (foto archivo fotohistoria)

Algunos vecinos de Arroba de los Montes  cazan en pueblo colindantes aprovechando su oficio, como ocurre en 1613 cuando se inicia una causa en Arroba "por caza ilegal iniciada en Navalpino de oficio contra Alonso Felipe, molinero, que caza con escopeta sin licencia".

En el libro de Montería no menciona los montes contra el rio Guadiana, "Faltan aquí los Montes de contra Guadiana" pero si habla del Valdecristo y de Muro "...y son las bozerias, la una por Val de Infierno, e la otra por allende del Collado del Rio Guadiana, desde enderecho de la cuesta, hasta el Rincón de don Muro".

BIBLIOGRAFIA
- Libro de Montería de Alfonso XI de Castilla y León, acrecentado por Gonzalo Argote de Molina.
-Ley que fabla de la caza e colmena e losas en los Montes de Toledo. A.M.T. ala. 2, leg 6, nº 5, fol. 138. vto
-Archivo Ayuntamiento de Toledo:
                                     -Caja 6235                   Causa 948
                                     -Caja 6235                   Causa 927
                                     -Caja 6234                   Causa 895
                                     -Caja 6234                   Causa 892
                                     -Caja 6233                   Causa 846
                                     -Caja 6209                   Causa 10
                                     -Caja 6210                   Causa 64
                                     -Caja 6228                   Causa 646
                                     -Caja 6229                   Causa 706
                                     -Caja 6229                   Causa 706