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viernes, 1 de enero de 2016

ARROBEÑOS EN LA GUERRA DE CUBA

MARÍA DOLORES FERNÁNDEZ MARTÍN


HACE 120 AÑOS: DE LABRADORES ARROBEÑOS A SOLDADOS EN CUBA


Hace falta carne humana en los hospitales, las fiebres antillanas, el feroz vómito negro,  están hambrientos de víctimas, y allá va rumbo a las Antillas nuestra juventud robusta, arrancada al trabajo de los campos, a la industria de las ciudades, para caer exánime en la manigua o en el lecho caliente y apestado aún por el último moribundo, llamando en vano a la madre separada de ellos por miles de leguas”. Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928).


Algunos arrobeños fueron a Cuba como soldados contra el levantamiento independentista de febrero de 1895, pasando a engrosar la cifra de 200.000 hombres enviados a ultramar para la lucha: Juan Torres Gutiérrez (que volvió en 1896 aquejado de reumatismo), Fabián Ezequiel Gutiérrez Sánchez (que falleció allí), León Daniel Lázaro Ayuso (falleció en 1899 debido al vómito, como se llamaba a la fiebre amarilla), Valentín Madrid Martín (que regresó con los suyos después de 7 años en Cuba), Juan Fernández Pascual (que estuvo 15 meses entre 1898 y 1899 y que también volvió a pesar de que le hundieron el barco y tuvo que salir a nado)…

Vamos a hablar de dos de ellos de momento, por tener más datos que del resto.

JUAN TORRES GUTIERREZ y  FABIAN GUTIERREZ SANCHEZ

Ambos cumplieron los 19 años en 1891.-El alistamiento se hacía en los ayuntamientos a principios de año, e incluía a los mozos que cumplían esa edad desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre.


El día 13 del mes de diciembre de ese año se hizo entrega en Caja de Reclutas correspondiente a la Zona Militar de Ciudad Real, Nº 8, de los mozos del reemplazo de ese año, realizándose el sorteo el día 23 del mismo, en el cual sacaron Juan Torres el nº  272  y Fabián Gutiérrez el nº 635.


Fueron 2795 los mozos sorteados en la provincia y los cupos que corresponden a Ciudad Real para ese año eran de 1079 soldados para la Península y 204 para Ultramar. Los números más bajos eran destinados a Ultramar, como le sucedió a Valentín Madrid Martín, de este mismo reemplazo,  que sacó el nº 22, por lo que además de hacer la mili en Cuba, tuvo que quedarse al estallar el conflicto, pasándose 7 años fuera de su casa, durante los cuales y ante la falta de noticias de él su familia llegó a darle por muerto.


El día 7 de marzo de 1892 acudieron a Ciudad Real como reclutas del cupo de la Península, para iniciar su servicio militar reglamentario. Los de Ultramar se reconcentrarán cuando se determine y se les señalarán los puntos de embarco.

El servicio militar duraba 12 años, 3 de los cuales era de servicio activo y el resto en situación de reserva.

Cuando estalla la insurrección cubana en febrero de 1895, es de suponer que ya habían terminado su servicio militar, pero en julio de ese mismo año, para terminar pronto la guerra de Cuba el gobierno llama a filas a los soldados del reemplazo de 1891  que habiendo servido en Infantería se hallen en situación de la reserva activa,  con objeto de reforzar los batallones que están a punto de zarpar. El Ministerio de la Guerra se reservaba el derecho de llamar a filas además de los mozos de reemplazo, a la reserva y reclutas disponibles en caso necesario.


El 9 de agosto ya debían estar concentrados en la capital de su regimiento o depósito de reserva. La entrega de los reservistas en los cuerpos a que van destinados debía quedar terminada antes del 14 de agosto.

Se enviaron sucesivamente los primeros batallones de cada regimiento y una mitad de los batallones de Cazadores.

Largo viaje  desde este pueblo donde la extrema pobreza no daba para redimir las 1.500 ptas que les libraría del sorteo de quintos. Cuando un jornalero agrícola ganaba 500 ptas al año (eso si trabajaba todos los días) y una familia de cuatro miembros necesitaba dos pesetas diarias para subsistir. Evidentemente siendo los mayores de 3 ó 4 hermanos y de familia de labradores, es de suponer la escasez de medios para abonar estas cantidades. Los viajes a Cuba duraban unos 20 días.
Soldado español en la guerra de Cuba

El equipamiento del soldado de ultramar era:

-dos trajes de rayadillo (uno de ellos puesto)

-chaleco de bayona.

-macuto

-Un par de zapatos guajiros

-Un par nuevo de borceguíes puestos

-correaje compuesto de cinturón, tirantes, tahalí, portafusil y las 3 cartucheras que se cruzaban a la espalda y 2 cartucheras ovaladas, todo de cuero negro, adaptadas para el fusil Remingthon y para el Mauser que ya se prevé que le sustituya.

-bota para vino, vaso y fiambrera.


El gobierno establecía una compensación, para viudas, huérfanos o padres pobres y sexagenarios, en su caso, por ello a los padres se les reconoce percibir una pensión provisional para familias pobres de reservistas de 1891 llamados a filas, de 0,50 céntimos diarios (182,50 pts anuales), complementada desde el 10 de agosto de 1895, con 25 céntimos más por parte de la Diputación Provincial de C. Real.

Marchas, sol ardiente, humedad, relente, lluvias torrenciales, mala calidad del agua, emboscadas, escaramuzas, moscas, Cloroanemia. Soldados que atraviesan veredas duras, con barro hasta la rodilla, enlodados, descalzos, ulcerados y llagados,  con un vestuario destrozado que además pagaba con sus haberes. Acampando en el húmedo suelo.

Los acuartelamientos en la isla, al igual que en la península, tenían unas condiciones higiénicas pésimas.

Los fortines y campamentos mal ubicados, que no favorecen en nada la aclimatación de los soldados recién llegados. Ello ayuda a la propagación de enfermedades y parásitos.

El rancho ordinario era vegetal, limitándose a garbanzos, patatas, arroz, yuca, habichuelas, tocino y cuando había carne, era enlatada y casi nunca fresca.  La escasa cantidad de alimento conlleva un soldado débil y enfermizo y propenso a sufrir diarreas debido a este rancho vegetal y a no tener costumbre de tomar las frutas tropicales.

“Ni en el orden político ni en el militar estábamos preparados para combatirla” Weyler

“Es lamentable, dijo en cierta ocasión  Weyler, que el soldado tenga que tributar con su sangre los errores de algunos políticos”



JUAN TORRES GUTIERREZ, nació el 24 de noviembre de 1872, (bautizado Juan de la Cruz), hijo de Julián Francisco Torres y de Melitona Gutiérrez. Vivían en la plaza del pueblo.

Llegó a Santander el 6 de noviembre de 1896 en el Vapor San Agustín procedente de la Habana con escala en la Coruña. El barco, de 91,5 m. de eslora, era propiedad de la Cía. Trasatlántica y fue recibido por el general Ibañez, el gobernador Baztan, secretario Parra, el comandante de marina Barrasa y otras autoridades. Venían 91 soldados heridos y enfermos. Venían muy mal de ropa, muchos hasta sin camisa, por lo que se comprometieron a darles ropa interior y traje, mejorarles  de clase en el tren y socorrerles en metálico.
CADIZ. EMBARCO DE LOS BATALLONES DEL REY Y LEON, DEL EJERCITO EXPEDICIONARIO DE CUBA, EN EL VAPOR "COLON"
Castillo y pozo de proa, entrepuente y sollado donde se hallan las literas de los soldados.

Algunos soldados enfermos mostraron sus quejas del mal alojamiento y alimentación durante la travesía enviando una carta que fue publicada en la Voz Montañesa de Santander.


Juan Torres figura entre los enfermos, con reumatismo. La mayoría venía aquejada de tuberculosis, paludismo, anemia, disentería, intermitentes y vómito (fiebre amarilla).

Llego a Ciudad Real el día 13, siendo recibido por el Gobernador Civil D. Juan Fernández Yáñez, que le invitó a chocolate y le facilitó el regreso al pueblo, ordenando prepararle un buen almuerzo para el camino y enviándole un telegrama al Alcalde de Piedrabuena  para que le facilitase cuanto pidiera hasta que llegara a Arroba. Juan Torres, emocionado por el trato deferente que se le prodigaba y tal vez recordando las penurias pasadas dio las gracias al Gobernador entre lágrimas.

Fue recibido por todo el pueblo de Arroba con gran alegría, besos y abrazos y entre vivas a España y al Ejército.

Pero no se quedó entre los suyos mucho tiempo, 4 meses por licencia de enfermo, ya que luego debía continuar su servicio militar destinado al Batallón de Cazadores Ciudad Rodrigo nº 7.

En 1900 contrae matrimonio con Matea Martín en la Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de Arroba de los Montes.

Según concurso méritos, de octubre de 1924 para  proveer destinos vacantes para licenciados absolutos o en reserva territorial, obtiene una plaza de Guarda Municipal en Arroba.


FABIAN GUTIERREZ FERNANDEZ

Nació en la madrugada del 20 de enero de 1872, bautizado Fabián Ezequiel, por ser el primero el santo del día y el segundo el nombre de su padrino. Hijo de Pedro Gutiérrez Fernández y Crisanta Fernández Ortega, labradores que vivían en la calle del Pozo, era el mayor de 3 hermanos varones.

Por la Ley de reclutamiento y reemplazo del ejército de 1885, es alistado al cumplir los 19 años en 1891 por la Zona Militar de Ciudad Real nº 8, sacando el nº 635 en el sorteo.


Su periplo hasta llegar a Cuba debió ser este:

Pertenecía al primer batallón del Regimiento de Infantería de León nº 38, al cual se incorporó y aparece como Cabo y también como Sargento. Estaba este batallón mandado por el Teniente Coronel Cándido Macías, que se hallaba en el Cuartel de Mª Cristina, inmediato a la estación del Mediodía. Este batallón salió en un tren militar el día 28 de agosto, a las 8 de la mañana, hacia Cádiz. La tropa se situó en el lugar llamado de “la Campanilla” en la estación del Mediodía, acudió mucha gente a despedirles, también el Ministro de la Guerra, el capitán General, Alcalde, personalidades de la instituciones públicas y del Ejército y así se dio la orden de embarque, el tren partió entre los vivas de la multitud y los acordes de la marcha de Cádiz que les tocaba un grupo musical. Se les agasajaba y vitoreaba en las estaciones de tránsito.

La locomotora y los vagones iban adornados con de pañuelos rojos y amarillos de los soldados.


El tren llegó a las 7 de la tarde y debía esperar al primer Batallón del regimiento de infantería del Rey, que saliendo a las 5 de la tarde llegó a su destino a las 2 de la mañana.

En Cádiz les esperaba otro recibimiento musical y militar, además de muchos curiosos y fueron alojados en los cuarteles de infantería de San Roque y Santa Elena, de donde salieron al día siguiente a las 7 de la mañana hacia el muelle. Las cigarreras que se dirigían a su trabajo en la fábrica, les vitorearon y les regalaron lo que llevaban,  pan y fruta.
Embarcos en los vapores auxiliares de la Transatlántica


Primero embarcó el Batallón del Rey, de 7 a 8 y luego el de León de  8 a 9; se compone de 914 soldados y cabos, 31 sargentos, 33 oficiales y 3 jefes. Además de estos dos batallones expedicionarios, lleva este Vapor capitaneado por Laureano Ugarte,  de la Compañía Transatlántica 107 soldados del depósito de Ultramar, muchos sanitarios y muchos jefes y oficiales, en total  2.634 hombres y 936 cajas con cartuchos de fusiles Mausser, material sanitario y  un cargamento de sal para el ejército de operaciones. Los cosecheros jerezanos enviaron botellas de vino que el comandante del Vapor repartirá entre las tropas.

El vapor Colón ha sido artillado. Las piezas de artillería estaban preparadas al efecto.

El vapor Colón salió de Cádiz el día 30 a las 10 de la noche y  pasó por puerto de Las Palmas de Gran Canaria el día 2 de septiembre a las 5 de la tarde, llegando a Puerto Rico la mañana del 12 de septiembre, donde se queda este Batallón León hasta que lleguen los contingentes que debían ser destinados a los cuerpos de aquí y el vapor parte esa misma noche con el otro regimiento hacia La Habana.
El nuevo vapor "COLON", de la compañia Transatlántica

Por estar organizada ya en Puerto Rico las fuerzas de los regimientos regionales de Baleares y Canarias, el día 15 de octubre en el “Baldomero Iglesias” embarca este Batallón hacia Santiago de Cuba.
Se le concedió a Fabián el 14 de julio de 1896 la cruz de plata del Mérito Militar con distintivo rojo en recompensa al comportamiento que observó en el combate sostenido contra los insurrectos en “Alto Escandel”, cerca de Santiago de Cuba,  el 11 de marzo de ese mismo año, ocupando su batallón el fuerte Escandel, donde el enemigo tuvo 3 muertos y su columna 2 heridos.

Falleció a consecuencia de enfermedad en Manzanillo (a 190 km de Santiago de Cuba)  el día 21 de febrero de 1898, seis días después de estallar el Maine en la bahía de la Habana. 


BIBLIOGRAFIA

- V.Weyler. Memorias de un General. Mª Teresa Weyler. Ed.Destino.

- Breve Historia de la guerra del 98. M.A.Rey Vicente y Carlos Canales Torres. Ed. Nowtilus SL

- Gazeta

- BOP de Ciudad Real

- Hemerotecas

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