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Arroba de los Montes, Ciudad Real, Spain
INVESTIGACION Y DIVULGACION DE ARROBA DE LOS MONTES

miércoles, 16 de septiembre de 2026

ARROBA DE LOS MONTES: LOS NUEVOS PETROGLIFOS QUE REVELAN OBSERVACIONES ASTRONOMICAS ANCESTRALES

JESÚS VÍCTOR GARCÍA 

Los petroglifos, dibujos grabados en roca adscritos al arte rupestre, son considerados los primeros antecedentes de la escritura y se han utilizado como forma de comunicación desde el Paleolítico hasta la Edad Moderna. En Arroba de los Montes, un reciente y extraordinario hallazgo en un panel de pizarra excelentemente conservado —distinto a los descubiertos por el autor en 2010— parece revelar la existencia de un complejo calendario lunar y astronómico.

El entorno de gran belleza alrededor de los petroglifos de Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

Todo indica que cada cuadrado grabado en la piedra equivale a un mes lunar de 28 días. Esta hipótesis se ve reforzada por la presencia de una cazoleta excavada junto al panel, que representaría a la Luna, y por la alineación de estos elementos con la representación estelar de la Osa Mayor. La conjugación de la cazoleta, el mes lunar y las estrellas habría conformado un calendario astronómico vivo, fundamental para marcar el devenir del tiempo de sus creadores.

Petroglifos junto al autor del articulo foto Jesús Víctor García

Un panel estructurado en tres tiempos

El panel, con una extensión de unos 6 metros cuadrados y grabados de 10 milímetros de profundidad media, se divide en tres bloques principales: lateral derecho, central e izquierdo. Aunque el conjunto mantiene una coherencia artística, presenta variaciones en la agrupación, orientación y tipología de las figuras. Además, estos bloques están rodeados por grabados más pequeños y superficiales, posiblemente realizados por aprendices o niños.

Calco y numero de rectángulos por pictograma en los petroglifos de Arroba de los Montes según Jesús Víctor García

El análisis detallado de sus secciones revela una clara evolución cronológica, habiéndose elaborado de derecha a izquierda:

  • Panel lateral derecho (El más antiguo): Orientado en dirección noreste-suroeste, es el menos elaborado técnicamente, pero destaca por sus representaciones estelares, motivos escaleriformes, fusiformes y una cazoleta. Con 15 pictogramas y 121 cuadros, arroja un promedio de 7,52 cuadros por pictograma. Si calculamos que un año lunar tiene 13 meses, estos cuadros abarcarían un periodo de registro de unos 9,3 años. Su antigüedad lo enlaza directamente con otros petroglifos de la zona descubiertos con anterioridad.

Números de petroglifos y rectángulos del panel derecho en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García

  • Panel central (La etapa intermedia): De orientación este-oeste, es el bloque técnicamente más elaborado. En él predominan los motivos pisciformes y trianguliformes. Cuenta con 16 pictogramas y 194 cuadros (un promedio de 12,12). Esto representaría unos 14,2 años de registros lunares.

Numero de petroglifos y cantidad de rectángulos en el panel central de los petroglifos de Arroba de los Montes según Jesús Víctor García

  • Panel lateral izquierdo (El más reciente): Dispuesto en el eje norte-sur, contiene algunas figuras inacabadas, motivos fusiformes y una especie de "tres en raya". Posee 16 pictogramas y 204 cuadros, con un promedio de 12,75, cifra muy cercana a los 13 meses del año lunar. Este bloque documentaría unos 15,6 años de historia.

Numero de petroglifos y cantidad de rectángulos en el panel izquierda de los petroglifos de Arroba de los Montes según Jesús Víctor García

Resulta revelador cómo los promedios de los paneles central e izquierdo se aproximan casi con exactitud a la duración de un año lunar. Su elaboración consistía en trazar líneas largas que se iban cerrando mensualmente; al completar una figura, se iniciaba otra, en un sistema de conteo similar a las marcas que realizan los prisioneros para contar los días.

Naturaleza y territorio local

El vínculo de estos grabados con la naturaleza de su entorno es evidente. Los petroglifos pisciformes, por ejemplo, están dispuestos en direcciones opuestas para señalar el ciclo migratorio de los peces: indican cuándo suben a desovar desde el río Guadiana hacia los arroyos de Arroba de los Montes y cuándo regresan. A día de hoy, esta migración primaveral sigue siendo un espectáculo natural impresionante en la zona.

Representación de una supernova en forma de "tres en raya" en los petroglifos de Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

A nivel local, los habitantes de Arroba se refieren a estos grabados con nombres familiares como “ajedrez”, “tres en raya”, “muñecas” o “garabatos”. Desde los primeros pobladores, existe en la zona una arraigada tradición de pintar o grabar en las rocas. Curiosamente, a diferencia de otras manifestaciones, estos petroglifos se realizaron sobre peñas horizontales, lo que facilitaba enormemente su observación, uso y modificación a lo largo del tiempo.

Datación y técnica de grabado

Históricamente, estos grabados se ubicaban cerca de corrientes de agua permanentes y pasos naturales. Aunque el arte rupestre existe desde el Paleolítico Superior, este tipo de grabados al aire libre sobre granito, cuarcita y pizarra floreció en el noroeste y la zona atlántica de la península ibérica entre el Neolítico y el Calcolítico, perdurando en los Montes de Toledo hasta la Edad del Hierro (aprox. 750 a. C.).

Proyección de sombras de la vegetacion cercana sobre los petroglifos de Arroba de los Montes que sirven de guía para su grabado foto Jesús Víctor Garcia

Existen debates sobre su datación. Algunos expertos los sitúan en el Bronce Antiguo, asumiendo que se utilizaron herramientas metálicas y argumentando que el cobre es demasiado blando para grabar la pizarra. No obstante, el autor ha demostrado empíricamente que herramientas de cuarcita o de cuarzo —muy abundantes en el municipio— permiten realizar estos grabados sin dificultad en un corto espacio de tiempo. Esto, sumado a los hallazgos locales de hachas pulimentadas y azuelas, sugiere un origen mucho más antiguo, enraizándose en el Neolítico, Megalítico o Calcolítico.

Basándome en la supernova hace unos 11.000 años (alrededor del 9000 a. C.), la Península Ibérica vivía la transición de la última era glacial hacia el clima cálido del Holoceno. En esta época no existían "culturas" organizadas como estados o ciudades, sino grupos seminómadas de cazadores-recolectores del Epipaleolítico (o Mesolítico temprano).

Calco digital sobre foto de los petroglifos realizado por Jesús Víctor García

El mapa estelar: la Osa Mayor y las supernovas

Uno de los aspectos más fascinantes de los petroglifos de Arroba de los Montes es su profunda conexión astronómica. Las formas fusiformes, pisciformes y escaleriformes guardan una enorme similitud con la constelación de la Osa Mayor.

Más aún, un grabado en forma de "tres en raya" presenta una estrella enmarcada en un cuadrado de tamaño inusualmente grande, lo que podría simbolizar la explosión de una supernova. Datos astronómicos y geológicos confirman que hace unos 35.000 y 60.000 años explotaron dos supernovas relativamente próximas a la Tierra (fenómeno comprobado por la ionización de la atmósfera y los depósitos de hierro-60). 

Mas recientemente existe el remanente de la supernova de Vela, es el cadáver en expansión de una estrella masiva que colapsó y explotó hace aproximadamente 11.000 a 12.000 años (alrededor del 9000 a. C.). Ubicada a solo 800 años luz de nuestro sistema solar, es una de las supernovas más cercanas a la Tierra de las que se tiene registro indirecto.

Debido a su posición en el cielo austral (declinación cercana a los -45°), la explosión solo fue visible para los habitantes del hemisferio sur terrestre y para comunidades ubicadas en latitudes muy bajas del hemisferio norte donde la visibilidad era muy baja, rasante con las montañas.

Durante el Mesolítico, los habitantes de la comarca de los Montes de Toledo, presenciaron este evento deslumbrante en el cielo nocturno, con un brillo extremo que alcanzó una magnitud aparente estimada entre -8 y 10, superando con frecuencia el brillo de Venus e iluminando la noche casi como una Luna en cuarto creciente.

Representación de la osa mayor en los petroglifos de Arroba de los Montes foto y calco de Jesús Víctor García

Además, la morfología de la Osa Mayor cambia a lo largo de los milenios debido a la distinta velocidad y trayectoria de dos de sus estrellas extremas. Comparando la disposición estelar grabada en la piedra con la evolución histórica de la constelación, se puede deducir que la antigüedad de estas representaciones no superaría los 100.000 años.

Evolución de la Osa Mayor y representaciones pictográficas 

Conclusión: Calendario, ábaco y juego

En definitiva, todas estas evidencias nos alejan de la idea de que los grabados tuvieran una función puramente mágico-religiosa o de marcación territorial. Nos encontramos ante un calendario astronómico dinámico.

Las comunidades de la época utilizaban este registro para facilitar la caza, la pesca y la recolección. Pero su uso iba más allá: el panel funcionaba también como espacio de ocio y como un primitivo ábaco. Los rectángulos y la cazoleta adyacente servían para colocar y guardar pequeñas cuentas de cuarzo o tabas de hueso. Así, además de llevar una estricta contabilidad del tiempo, los creadores de estos petroglifos utilizaban la roca para entretenerse, jugando a lo que podríamos considerar los antepasados del alquerque o las damas.

Petroglifos escalariformes y fusiformes de Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

BIBLIOGRAFÍA

  • García, Jesús Víctor. Los Primeros lenguajes escritos en los Montes de Toledo. Asociación Cultural Montes de Toledo.

  • Sánchez Martín, Agustín J. y García, Jesús Víctor. Representaciones Astronómicas del Paleolítico Antiguo en la Submeseta sur peninsular. Montes de Toledo. Asociación Cultural Montes de Toledo.

  • Sánchez Martín, Agustín J. (2004). Del Paleolítico a los Visigodos. Adaptación de la conferencia realizada para el A.P.R. Pintor Ortega en Horcajo de los Montes (11/12/2004).

  • Wikipedia. Entrada sobre Supernovas históricas.

  • Bueno Ramírez, P., Balbín Behrmann, R. de, y Barroso Bermejo, R. (2008). "Megalitismo y arte rupestre al aire libre en el centro de la Península Ibérica". Trabajos de Prehistoria, 65(2), pp. 87-104. (Analiza el contexto territorial de los petroglifos y su vínculo con las comunidades neolíticas y del Bronce).

  • Sevillano Carbajal, V. (1991). "Grabados rupestres en el ámbito de los Montes de Toledo". Anales Toledanos, XXVIII, pp. 15-42. (Centrado en petroglifos al aire libre, cazoletas y alineaciones en cuarcitas).

  • Benítez de Lugo Enrich, L., y Esteban Delgado, C. (2018). "Orientaciones astronómicas y paisajes sagrados en la Prehistoria reciente de la Meseta Sur". Cuadernos de Arqueología de la Universidad de Navarra, 26, pp. 45-68. (Revisa las hipótesis sobre marcadores lunares y solares en yacimientos centro-peninsulares).

  • Gómez Barrera, J. A. (1992). "Petroglifos y arte rupestre en la cuenca interior peninsular". Complutum, 2-3, pp. 233-242.

martes, 15 de septiembre de 2026

El letal "garrotillo": Historia, literatura y epidemiología de la difteria en un pueblo de los Montes de Toledo, Arroba de los Montes

JESÚS VÍCTOR GARCÍA

Naturaleza y etimología de la enfermedad

La difteria es una enfermedad infecciosa aguda y epidémica causada por la exotoxina del bacilo de Klebs-Löffler. Históricamente, fue una de las enfermedades más devastadoras para la infancia, llegando a causar la muerte de una cuarta parte de los recién nacidos. Se transmite de persona a persona a través del contacto con las secreciones emitidas por tos, estornudos, la piel o los ojos. Su síntoma más característico y letal es la aparición de falsas membranas adheridas a las vías respiratorias y digestivas superiores. Estas membranas obstruyen la respiración hasta provocar la muerte por asfixia, una agonía que el pueblo comparó con el método de ejecución de los reos, bautizando a la enfermedad como el "garrote vil" o, más comúnmente, "garrotillo".

Libro de tratado sobre el garrotillo 1661

Etimológicamente, la palabra "difteria" proviene del término griego para "membrana". Según el Diccionario de la Academia Usual de la Lengua Española de 1884, se define como una enfermedad "caracterizada por la formación de falsas membranas, que se observa en las mucosas y en la piel desprovista de epidermis". Por su parte, el término "garrotillo" tiene un registro más antiguo; el Diccionario de Autoridades de 1734 ya lo describía, a partir del latín inflamatio faucium, como una "enfermedad de garganta por la hinchazón de las fauces, que embaraza el tránsito de alimento, o la respiración".

La huella del garrotillo en la literatura española

El terror que inspiraba esta enfermedad dejó una profunda marca en la literatura española a lo largo de los siglos. Durante el Siglo de Oro, grandes autores se hicieron eco de su letalidad:

  • Francisco de Quevedo lo menciona en sus versos como un mal recurrente (Romances LXXVII y XCV).

  • Lope de Vega lo utiliza como maldición en Fuenteovejuna, donde Pascuala espeta: «Mal garrotillo le dé».

  • Tirso de Molina, en Amor y celos hacen discretos, pone en boca del personaje Romero la frase: «No es bueno que esté yo sano y muera de garrotillo».

Ya en los siglos XIX y XX, la enfermedad seguía presente en el imaginario colectivo. Fernán Caballero la recoge en sus refranes populares («Lo mismo es morir de moquillo que de garrotillo»), y Benito Pérez Galdós, en Las desheredadas, ilustra el trabajo constante de los médicos frente a la enfermedad: «He salvado del garrotillo al mayor de sus chicos. Los asisto de balde. Me llaman casi todos los días».

La medicina frente a la epidemia (Siglos XV - XVIII)

Históricamente, la lucha médica contra la difteria fue desesperada. Según el histórico Tratado de la esencia, causa, señales, pronóstico y curación de la enfermedad que el vulgo llama garrotillo, la enfermedad —conocida por los griegos como aphras y por Plinio como úlcera egipcia— habría resurgido de forma epidémica en la Italia de 1494. En aquella época, se culpaba de los contagios a los "vapores podridos" de aguas encharcadas, a los olores de curtidores o a los cadáveres insepultos en las guerras. Se consideraba como señal mortal el mal aliento acompañado de inflamación y secreción nasal.

Comparativa: perfil demográfico y estacional de Arroba de los Montes y España según Jesús Víctor García

En la provincia de Toledo, el garrotillo fue un azote constante, especialmente en el siglo XVII. En 1624, en la localidad de Los Yébenes, se procesó a un cirujano por "mal uso de oficio" al intentar curar a enfermos de garrotillo. Ese mismo año y en el mismo pueblo, se documenta el caso de dos hermanos contagiados a los que se aplicaron las habituales sangrías, el remedio más común de la época (junto a las purgas y gargarismos tónicos recomendados por el médico toledano Pedro Vázquez en 1659).

El impacto en comunidades cerradas era letal: en diciembre 1661, un brote repentino en un convento de monjas agustinas de Toledo afectó a veinticuatro religiosas, matando a siete de ellas en apenas ocho días. Un siglo después, en 1748, el médico de la cárcel de Toledo la seguía declarando como una de las infecciones endémicas de los presos.

Ante la ineficacia de la ciencia, la población acudía a la fe. Así lo atestigua un relato de 1619, cuando un médico toledano, "el doctor Segovia el mozo", a punto de asfixiarse por el garrotillo y sin hallar alivio en los remedios de sus colegas, logró salvarse tras beber agua tocada por la reliquia del Santo Fray Pedro.

El impacto demográfico: El caso de Arroba de los Montes (1832-1902)

Los archivos parroquiales y civiles de Arroba de los Montes ofrecen una radiografía precisa de la epidemiología de la difteria a finales del siglo XIX. Aunque a lo largo del siglo los casos fueron esporádicos (documentados en 1832, 1868 y 1871, entre otros), la verdadera tragedia llegó con las epidemias de 1894-1895 y 1901-1902.

Evolución de fallecidos de difteria desde 1832-1902 en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García

Estas epidemias causaron un severo estancamiento demográfico en la población. Entre 1891 y 1897, el pueblo solo creció en 5 habitantes (pasando de 464 a 469). Aún peor fue el periodo de 1900 a 1902, donde el pueblo experimentó un decrecimiento poblacional, perdiendo 10 habitantes en solo dos años.

El análisis de las víctimas en Arroba de los Montes arroja los siguientes datos epidemiológicos:

  • Edad: Fue una enfermedad implacable con la infancia. El 97% de los fallecidos eran niños, siendo las muertes de adultos apenas un 3% (como el caso de una mujer soltera en 1832).

Fallecidos de difteria por grupos de edad desde 1932-1902 en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García
  • Género: La mortalidad afectó ligeramente más a las mujeres (55%) que a los hombres (45%). Esto no se debía a una mayor vulnerabilidad biológica, sino puramente estadística: al nacer más niñas que niños y ser una enfermedad infantil, la cuota de víctimas femeninas era matemáticamente superior.

Muertes de difteria por sexos desde 1832-1902 en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García
  • Estacionalidad: Las muertes se concentraban claramente en otoño y principios de invierno (entre octubre y enero), con un pico muy marcado de mortalidad durante el mes de octubre. Durante el resto del año, las muertes eran raras y puntuales.

Muertes de difteria por meses en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García

Finalmente, los registros locales muestran la evolución de la ciencia médica en su nomenclatura. Lo que a mediados del siglo XIX los médicos anotaban como "apretura de garganta" o "garrotillo", a finales de siglo pasó a desglosarse en múltiples diagnósticos clínicos: difteria, difteritis, difteria palúdica, difteria catarral, difteria infecciosa, angina diftérica, difteria maligna y, en sus fases más avanzadas, difteria gangrenosa.


BIBLIOGRAFIA
-Archivo Secreto Ayuntamiento de Toledo. 1624-07-10/1624-07-27.Yebenes. "causa por mal uso de oficio iniciada por denuncia de Pedro Ruiz de Ávila contra Antonio López, cirujano que actúa como medico y que ha intentado curar a algunos enfermos de garrotillo".
-Romances de Francisco de Quevedo y Villegas.
-Diccionario de la Academia de Autoridades de la Lengua Española de 1734.

- Diccionario de la Academia Usual de la Lengua Española de 1884.

-Archivo iglesia de Arroba de los Montes

-Dos conventos toledanos de Monjas Agustinas. Real Monasterio de Santa Úrsula y Convento de la Purísima Concepción. Teófilo Viñas Román, Osa, Real Monasterio San Lorenzo del Escorial.

-Anales históricos de la medicina en general y biográfico, Volumen 2. Anastasio Chinchilla
-Vida, excelentes virtudes y obras miraculosas del Santo Fray Pedro de Alcántara. 1619. Juan de Santa María

-Los enfermos en la España Barroca (1600-1740) y el pluralismo medico: espacios, estrategias y actitudes. Carolin Scmitz. 2016

-Parecer, en que se trata, la essencia, diferencias, Caufas, y Señales, Pronósticos, methodica... de la enfermedad, que vulgarmente llaman Garrotejo, Año 1616. Lorenzo de Sanmillan, medico de la ciudad de Sevilla.

                                                                 ANEXO

MUERTOS POR DIFTERIA EN ARROBA DE LOS MONTES 1832-1901

En 1832, en Julio, muere una mujer soltera "de apretura de garganta vulgarmente llamado garrotillo".

En 1868, en Octubre, muere una niña de 7 meses de "garrotillo".

En 1871, en Octubre, muere una niña de 6 años de "garrotillo".

En 1874,en Agosto, muere un niño en agosto de 2 años de "garrotillo".

En 1888, en Abril, muere un niño de un año de "difteria palúdica".

En 1893, en Octubre, muere una niña de 6 años de "difteritis" y un niño de 3 años de "difteria".

En 1894 muere en octubre un niño de 6 años de "difteria" y en diciembre muere una niña de 4 años de "difteria". en diciembre muere un niño de 6 años de "difteria", un niño en diciembre de 3 años de "difteria "y un niño en diciembre de 7 años de "difteria".

En 1895 muere en Enero una niña de 5 años de "difteria", un niño en enero de un año de "difteria", una niña en enero de 5 años de "difteria", una niña en enero de 4 años de "difteria" y un niño en enero de 3 años de "difteria".

En 1896 muere en noviembre un niño de dos años de "difteria"

En 1901 muere en marzo una niña de 4 años de “difteria”, muere en octubre un niño de 5 años de “difteria”, en noviembre muere una niña de 1 años de “difteria catarral”, en noviembre muere un niño de 5 años de “difteria catarral”, muere una niña en noviembre de 2 años de “difteria infecciosa”, muere una niña en diciembre de 2 años de “angina diftérica”.

En 1902 muere en Enero una niña de 3 años de “angina diftérica”, muere en Abril un niño de 4 años de “difteria maligna”, en septiembre muere un niño de 1 año de “difteria”, en octubre muere una niña de 1 año de “difteria”, muere en octubre una niña de 5 años de “difteria gangrenosa”, muere una niña en diciembre de 7 meses de “angina…”,



jueves, 3 de septiembre de 2026

Maternidad y muerte en Arroba de los Montes en el siglo XIX

Jesús Víctor García

Hoy en día, el embarazo y el parto son motivos de celebración y esperanza. Sin embargo, al sumergirnos en los archivos eclesiásticos y del ayuntamiento de Arroba durante el siglo XIX, descubrimos una realidad mucho más oscura. En aquella época, traer una vida al mundo era una experiencia de altísimo riesgo que, con demasiada frecuencia, terminaba en tragedia. La muerte acechaba tanto a las madres como a los recién nacidos, dejando tras de sí familias rotas y un profundo duelo gestacional.

El acceso al matrimonio era la vía casi exclusiva para la procreación. La edad media al matrimonio femenino oscilaba entre los 20 y 23 años en el entorno rural toledano. La falta de métodos anticonceptivos eficaces y los hábitos de lactancia daban lugar a promedios de entre 6 y 9 hijos por mujer a lo largo de su vida fértil.

El miedo constante a dar a luz Para la mujer del siglo XIX, el embarazo se vivía con una sombra de temor constante. Las tasas de mortalidad materna y neonatal eran estremecedoras, llegando a cobrarse la vida de hasta el 50% de los recién nacidos; una tragedia que las familias solo lograban compensar a base de numerosos embarazos.

Las razones eran el reflejo de la época: una carencia casi total de conocimientos médicos avanzados y, sobre todo, la falta de higiene. Las hemorragias y las infecciones eran sentencias de muerte. En el medio rural, las mujeres daban a luz en sus propias casas, a menudo en habitaciones con poca luz y sin las condiciones sanitarias adecuadas.

La matrona: la figura de autoridad en la penumbra En este escenario de vida o muerte, el parto era un territorio exclusivamente femenino. El padre no estaba presente. La parturienta era asistida por las mujeres de su familia y, fundamentalmente, por la matrona del pueblo. Esta figura cobraba una autoridad indiscutible; de sus manos y su experiencia dependían dos vidas, y su fama, en muchas ocasiones, trascendía a los pueblos vecinos.

Lo que nos cuentan los archivos: Historias con nombres y apellidos Los antiguos registros de defunción no son solo listas de fechas; son los testimonios del sufrimiento de decenas de familias. Al leer las causas de muerte, nos encontramos con diagnósticos que hoy nos resultan escalofriantes por su crudeza:

  • Complicaciones del parto ("Sobreparto" o "Apretura"): Decenas de mujeres y niños perdieron la vida en el momento de dar a luz o en los días posteriores. En 1813, Celedonia Romero de Navas moría al dar a luz a su hijo Pedro. Los registros hablan de niños que fallecían por "debilidad que trajo del parto", "apretura" o por venir "atravesados", como ocurrió trágicamente en 1845. El temido "sobreparto" (fiebre puerperal o complicaciones postparto) se cobró la vida de mujeres de todas las edades a lo largo de todo el siglo.

  • Medidas desesperadas: La crudeza de la época queda patente en casos como el de Antonia Muñoz Sánchez en 1831. Embarazada de muchos meses, falleció tras sufrir vómitos y "un espeso flujo de sangre". El cirujano llegó a practicarle una cesárea post mortem en un intento desesperado por salvar al bebé, aunque encontraron al feto sin vida. Lo mismo ocurrió en 1834 con otra madre fallecida a la que intervinieron "por si había otro feto en el útero".

  • Enfermedades y "debilidad": Muchos bebés lograban sobrevivir al parto, pero sus cuerpos prematuros o dañados sucumbían semanas después por "calenturas", "dolor fuerte", "dentición" o "inanición".

1. Mortalidad Infantil por Rango de Edad y Sexo

  • Vulnerabilidad Perinatal: Cerca del 47% de los fallecimientos ocurrieron durante el primer mes de vida (etapa neonatal), destacando la elevada presencia de partos distócicos, prematuridad y falta de sepsis inicial.

Mortalidad infantil por grupo de edad y sexo en Arroba de los Montes 1822-1902 según Jesús Víctor García
  • Lactancia e Infancia: En la etapa de lactantes (1 a 11 meses), la mortalidad en niños superó a la de las niñas, concentrando causas relacionadas con fiebres, dentición y dolores abdominales.

2. Evolución Decenal de Defunciones (1820 – 1900)

  • Pico Estadístico (Década de 1880): Se observa una concentración máxima de registros infantiles (28 defunciones), atribuible tanto a epidemias locales (fiebres/calenturas) como a una mayor exhaustividad en los archivos eclesiásticos y de registro civil de ese periodo.

Evolución decenal de fallecidos en Arroba de los Montes 1822-1902 según Jesús Víctor García
  • Mortalidad Materna Recurrente: La muerte de mujeres parturientas se mantuvo presente a lo largo de casi todas las décadas, con especial incidencia entre 1830 y 1870.

3. Diagnósticos y Síntomas Infantiles Declarados

  • Infecciones y Fiebres: Las "calenturas" y fiebres inflamatorias representan uno de los grupos sintomáticos más repetidos en las actas de defunción.

Diagnósticos muertes infantiles en Arroba de los Montes 1822-1902 según Jesús Víctor García
  • Complicaciones del Parto y Debilidad: La "apretura del parto", la debilidad de nacimiento y los defectos perinatales suman un bloque crítico de mortalidad.

  • Inanición y Expósitos: Destacan casos de extrema vulnerabilidad social, como niños fallecidos por inanición o procedentes de la Casa de Maternidad de Ciudad Real.

4. Causas Registradas en Defunciones Maternas

  • Dominio del "Sobreparto": El 58% de los fallecimientos maternos documentados directamente atribuyen la causa al "sobreparto" (sepsis puerperal o infecciones graves postparto).

Causa de la mortalidad materna en Arroba de los Montes  1822-1902 según Jesús Víctor García
  • Intervenciones de Urgencia: Se documentan intervenciones extremas para la época, como cesáreas post mortem o de urgencia en casos de hemorragias masivas.

El consuelo de la fe: El "agua de socorro"

La religión jugaba un papel fundamental en el duelo de la época. Para la Iglesia, un niño que moría en el vientre materno no era considerado nacido. Ante el terror de que el alma del bebé quedara en el limbo, las matronas administraban el llamado "agua de socorro" (un bautismo de urgencia) al bebé antes de que muriera, incluso si no había sido expulsado totalmente del cuerpo de la madre. Esto permitía que criaturas como una niña fallecida en 1883 o en 1893 constaran en los registros y recibieran sepultura cristiana.

El estigma social: Madres solteras y niños expósitos 

Los registros también revelan la vulnerabilidad extrema de los más desprotegidos. Los hijos de madres solteras "padre desconocido" presentaban tasas de mortalidad aún mayores. 

Los nacimientos ilegítimos (1-3% del total) conllevaban un fuerte estigma social. Muchos de estos neonatos terminaban abandonados donde las tasas de mortalidad de los expósitos superaban con frecuencia el 60-70% debido a infecciones y deficiencias en la lactancia artificial o de nodrizas.

Pareja soltera es obligada a casarse por la iglesia al estar la mujer embarazada en Arroba de los Montes archivo Arroba de los Montes,

Además, Arroba fue el destino final de algunos niños que llegaron de la "Casa de Maternidad de Ciudad Real" (niños expósitos o abandonados), como el pequeño Antonio González o Josefa Ruiz en 1887, quienes apenas lograron sobrevivir un par de meses.

CONCLUSIONES

El análisis de las actas de defunción de Arroba durante el siglo XIX revela una crisis de salud pública estructural en torno a la maternidad y la infancia, marcada por la ausencia 

Repasar estos archivos es hacer un viaje a un pasado duro y sin anestesia. Hoy, en la era de las ecografías y la medicina moderna, es de justicia mirar atrás y honrar la memoria de aquellas mujeres valientes de Arroba de los montes que, en medio de la penumbra y el miedo, arriesgaban su propia existencia para dar vida.

BIBLIOGRAFÍA:

-Archivo Municipal de Arroba de los Montes

-Archivo Parroquial de Arroba de los Montes: Libros de Bautismos, Matrimonios y Defunciones (Siglo XIX)

-Asociación Cultural Montes de Toledo. Revista Estudios Monteños.

-Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real (AHPCR): Fondo de la Casa de Maternidad y Expósitos de Ciudad Real y Fondo de la Jefatura Provincial de Sanidad Civil.

-Sánchez Sánchez, I. (Coord.) (1993). Historia de la provincia de Ciudad Real. Diputación Provincial de Ciudad Real. Estudio panorámico de las condiciones socioeconómicas y sanitarias de la comarca en la época contemporánea.

-Valverde, A. (1999). El parto y sus complicaciones en el ámbito rural del siglo XIX: asistencia y superstición. Historia Social de la Medicina.

-Rodríguez Ocaña, E. (1993). El agua de socorro y la protección religiosa ante la muerte neonatal en la España contemporánea. Hispania Sacra.

ANEXO


MUERTES 1822-1903 SEGUN ARCHIVO IGLESIA PARROQUIAL DE ARROBA DE LOS MONTES


-Muere el  niño Campos Palomo en 1822 que fue bautizado el mismo día antes que muriese..

-En 1831 muere una mujer preñada llamada Antonia Muñoz Sánchez de "un espeso flujo de sangre tenia vomito, preñada de muchos meses, cirujano hizo cesárea, feto muerto".

-En 1833 muere una niña de un día de vida debido "defecto del tiempo ordinario que debió existir en el vientre de su madre", una niña de 2 años de calenturas estacionales.

-En 1834 muere una mujer "de parto, luego cesárea por si había otro feto en el útero".

-En 1835 muere una niña al nacer, una niña de "apretura del parto", una niña de dos años por "enfermedad contraída desde su nacimiento".

-En 1837 muere una niña de 1 mes de "dolor y debilidad al nacer", una niña de debilidad y dolor,

-En 1839 muere una niña de 3 meses de "debilidad de nacimiento".

-En 1840 muere una mujer de parto.

-En 1841 muere una mujer de 31 años de parto y un niño de 2 o tres días.

-En 1844 muere un niño de 1 día de "dolor de apretura y garganta y calentura", un niño de 9 días de "debilidad que trajo del parto".

-En 1845 muere una niña de 3 días de "dolor y debilidad", un niño que murió al "nacer venia atravesado", un niño de 2 días por "debilidad al nacer", una niña de un día al nacer,

-En 1848 muere un niño de 20 días de "calentura maligna".

-En 1850 muere un niño de 10 meses de "fuerte dolor". un recién nacido por su "mala constitución".

-En 1851 muere un niño de un mes de un dolor, una niña de 2 días de prematura, un niño de 10 meses de "calentura y dentición", una mujer de 27 años de "sobreparto",

-En 1852 muere una niña de 17 días de "fuerte dolor de vientre y calentura".

-En 1853 muere una niña de 7 días de "dolor y calentura",

-En 1854 muere un niño de 1 día de "fuerte dolor y calentura", un niño de 7 días de "dolor fuerte y calentura", un niño de 8 meses "fuerte dolor y calentura".

-En 1856 muere un niño de un mes de "dolor fuerte".

-En 1858 muere un niño de 3 meses de "dolor", una niña de 6 meses de "erupción cutánea".

-En 1861 muere una niña de un mes de "fiebre inflamatoria".

-En 1864 muere una mujer de 27 años de "fiebre puerperal".

-En 1865 muere una niña recién nacida.

-En 1866 muere una niña recién nacida.

-En 1867 muere una mujer de 28 años de "sobreparto", un niño de 2 años de "inflamación".

-En 1869 muere una mujer (mayor) 41 años de "sobreparto", un niño de dos meses, un niño de un año, una niña de 2 años, una niña de 2 meses que se "ignora su causa".

-En 1870 muere un niño de un año y otro de 2 años que se "ignora su causa", una mujer de 38 años de "sobreparto".

-En 1871 muere un niño de 4 meses y se "ignora la causa".

-En 1872 muere una mujer de 27 años de "sobreparto".

-En 1874 muere una niña en Febrero de 17 meses "sin asistencia facultativa".

-En 1875 muere una niña de de 9 meses.

-En 1876 mueren dos criaturas "recién nacidas", un niño de un mes, un niño de 2 meses.

-En 1878 muere una recién nacida, un niño de 5 días, una de 5 meses, una mujer de 44 años de "sobreparto".

-En 1879  muere un recién nacido.

-En 1880 muere un niño de 8 meses.

-En 1881 muere un niño de 2 meses.

-En 1882 muere un niño de 25 días, una niña de 16 dias.

-En 1883 muere un niño de 2 meses, un niño de 4 días, niña de un día que "recibió agua de socorro", una niña de 6 días.

-En 1884 muere un niño de 2 meses, un niño de 10 meses, una de 13 días, un niño de 2 meses.

-En 1885 muere un niño de 5 meses, un recién nacido,.

-En 1886 muere un niño de 2 meses, dos gemelas recién nacidas, un niño de un día,  un niño de 3 meses, una niña de 3 meses, una niña de 6 meses.

-En 1887 muere una niña recién nacida, una niña de un mes, un niño de un mes llamado Antonio González Expósito que vino de  "la casa de maternidad de Ciudad Real", una niña de dos meses llamada Josefa Ruiz Expósito que vino de "la casa de maternidad de Ciudad Real", dos niños en Julio de un mes y 4 años de "congestión".

-En 1889 muere un niño de 15 días de "inanición".

-En 1893 muere una niña recién nacida "antes de acabar de nacer y después de recibir el agua de socorro"", un niño recién nacido de "estado neumatosico".

-En 1894 muere un niño de un mes de "neumatosis pulmonar".

-En 1896 muere una mujer de 23 años de "sobreparto".

-En 1897 muere un niño de un mes, un niño de 3 años, un niño de tres meses, un niño de 1 año, un niño de 18 meses.

-En 1898 muere un niño de 18 meses, un niño de 2 meses de "enfermedad natural".-En 1903 muere una niña en febrero de 2 años de "albuminosis"