MARÍA DOLORES FERNÁNDEZ MARTÍN
JESÚS VÍCTOR GARCÍA
El pueblo de Arroba de los Montes ofrece a los carlistas unas condiciones idóneas para una guerra de guerrillas sin ser aniquilados. Nuestro pueblo fue uno de los más castigados de Castilla-La Mancha, marcado por una gran actividad e incidentes en las tres guerras carlistas. De hecho, las facciones carlistas tuvieron muchas veces la ayuda y auxilio de sus habitantes, como campesinos, arrieros, etc.
Algunos vecinos de nuestro pueblo se unieron posiblemente a estas partidas porque no tenían nada y esperaban mejorar a través del robo, pillaje y secuestro, algunos fueron detenidos y ajusticiados y otros fueron espías de ambos bandos. Existen testimonios orales en Arroba de que los carlistas "sentaban a los que interrogaban en las trébedes con tizones encendidos como medio de tortura para delatar". Muchos eran detenidos por parte de los partidarios de Isabel II como espías de los carlistas; algunos de ellos eran absueltos, como les ocurrió al cirujano y al cura de Arroba de los Montes en 1836.
El auge de las partidas carlistas se comprende por lo accidentado de nuestra orografía, que forma parte de los Montes de Toledo y donde sus puertos, sierras, barrancos y hoces les sirven de escondite cuando se ven amenazadas.
ANTECEDENTES DEL CARLISMO
En 1830 nace la infanta Isabel, hija de Fernando VII y de su 4.ª esposa Mª Cristina de Borbón, a la cual nombra su padre en junio de 1833 Princesa de Asturias y heredera del trono. En octubre de ese mismo año, tras el fallecimiento de Rey, es nombrada Reina de España como Isabel II. Basándose en la Ley Sálica de 1735 (durante el reinado de Felipe V), su tío el infante Carlos María Isidro se niega a reconocerla como reina de España, a pesar de que en 1829 Fernando VII había hecho realidad la Pragmática Sanción de 1789, que garantizaban la sucesión directa con independencia del sexo. Por eso, cuando Fernando VII falleció en septiembre de 1833, deja una España dividida en dos amplias facciones que entraron en conflicto y desembocarían en las llamadas guerras carlistas.
Doña Isabel recibió el apoyo de gran parte de los políticos moderados, constitucionalistas y liberales. Don Carlos tuvo el apoyo de los absolutistas tradicionalistas, llamados realistas y puros religiosos apostólicos.
1.ª GUERRA CARLISTA: 1833-1840.-Estalló en 1833 al fallecer Fernando VII.
En Arroba de los Montes debió de ser escenario de enfrentamientos con los carlistas, según se deduce de lo manifestado por Luis Sánchez Ayuso en 1851 al visitador eclesiástico de "no haber cumplido algunos años desde 1831 con la memoria que Juan de Ayuso había establecido en 1671, debido a la Guerra Civil de que fue teatro este pueblo, por lo que tuvo que ausentarse".
Según Eduardo Mariátegui, en su crónica de la provincia de Toledo, desde el año 1834 empezaron a formarse en los montes de Toledo partidas carlistas. Los hombres que en los montes de Toledo levantaron la bandera carlista se dedicaron más a favorecer sus intereses particulares que los de la causa que defendían. De esta manera, tomó la guerra civil un carácter vandálico e inhumano que perjudicaba a la causa carlista en Castilla la Nueva, causó víctimas y oprimió a los pueblos pequeños. En el pueblo de Arroba, en el año de 1834, "por la guerra que él mismo había, tropas de una y otra parte destrozaron y quemaron la casa hipotecada que está al sitio del Tejar, propiedad de Juliana Turrillo, dejándola reducida a solar".
Terminado 1834, no se logra organizar ninguna cuadrilla carlista; pero en
1835 se inicia una cierta organización. Los carlistas invaden los pueblos más alejados y desguarnecidos, condicionados por el factor sorpresa y siempre en movimiento. Con esta estrategia se aprovechan de los recursos de la zona: ganado (sobre todo el ganado cabrio tan abundante en nuestro pueblo), miel, cereales y, además, les sirve para reclutar hombres de la comarca para su causa.
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| Efectos robados por los Carlistas en Arroba de los Montes en la 1 y 2 Guerra. |
Las acciones bélicas se reducían generalmente a la toma de una localidad durante algún tiempo y, tras acaparar armas, dinero y provisiones, salir de ella hacia refugios seguros para evitar el enfrentamiento con grandes contingentes de tropas gubernamentales, sobre todo en la primera guerra carlista. La prensa en CLM (características y estructura 1911-1939). Isidro Sánchez Sánchez.
La geografía provincial jugará un papel decisivo y los Montes de Toledo fueron el núcleo principal de formación, reunión y operación de estas partidas. El carlismo, más que un problema de sucesión, representa dos concepciones contrapuestas de cómo debía ser y funcionar la sociedad y donde el problema de la tierra era un punto principal. En Ciudad Real el carlismo tuvo un gran desarrollo, pero le perdió su individualidad.
En la provincia de Ciudad Real, las facciones carlistas contaron con el apoyo y auxilio de un sector mayoritario de su población: alcaldes y jueces, el clero, que veía peligrar sus privilegios debido a la política desamortizadora llevada a cabo por Isabel II, y clases más bajas: campesinos, carpinteros, herreros, carreteros, sastres, etc., y también bandoleros y asaltadores. Ello se debe a que la fuerza de la Iglesia y la aristocracia terrateniente era considerable.
Era una sociedad estamental que ve peligro de desestabilizarse con el triunfo del liberalismo y quiere proteger sus privilegios. El liberalismo sacrificó los intereses de los campesinos y muchos labriegos se levantaron en armas contra una revolución y una reforma agraria que se hacía a sus expensas, por lo que se encontraron al lado de los enemigos de estos cambios y defensores del Antiguo Régimen: los carlistas.
Las fuerzas usadas para perseguir a los carlistas fueron el ejército, la milicia nacional o cuerpo de urbanos de los pueblos, las partidas de tiradores, los migueletes de la Mancha, la Guardia Civil y el cuerpo de carabineros.
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| Pistola de la primera guerra carlista 1833-40 |
En la 1.ª Guerra Carlista, los facciosos que se capturaban o presentaban eran juzgados militarmente y posteriormente fusilados. La represión contra los carlistas la llevó en su mayor parte el Ejército. Había ocasiones en las que no se hacía un juicio previo a la ejecución, sino que eran fusilados en el acto, en el mismo sitio de su captura.
En diciembre de 1837, D. Basilio García emprende una nueva expedición carlista de mayor intensidad que la realizada en junio de 1936: 4 batallones, 2 escuadrones y un cuadro de oficiales de caballería. El 14 de marzo de 1838 y tras un encuentro en Valdepeñas con la columna del mariscal isabelino Jorge Flinter, tuvo importantes bajas y, a finales de abril, la expedición se siente tan acosada que se divide en 3 secciones, cada una con un jefe: Basilio, "Palillos” y Fulgoso, que señalan como punto de reunión Arroba de los Montes y Alcoba.
Las partidas carlistas que estaban en los Montes de Toledo saquearon Trujillo en 1835 y Castilblanco en 1836. Estas acciones violentas de las partidas desencadenaron la represión por el ejército liberal.
El coronel D. José Avecía, comandante general de la columna sobre la línea de la Mancha, al que el día 8 de agosto de 1835 se le unió una columna de la Mancha de 150 infantes y 60 caballos, se encaminó al “Valle de las Hoces”(denominado actualmente Valdecristo situado entre Arroba de los Montes y Puebla de Don Rodrigo, actualmente localizado en la Finca de Riofrío perteneciente a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha), para buscar al rebelde Mir y otros cabecillas que se habían reunido allí.
"El valiente coronel Abecia con la columna de su mando ha marchado a los valles de las Hoces, en la provincia de las Mancha, en busca del rebelde Mir y otros cabecillas que volvían a reunirse. Al llegar a aquel punto, encontró a los facciosos en número de 40 caballos, capitaneados por Peco y Perfecto, quienes huyeron vergonzosamente al avisarles sus vigías la proximidad de nuestras tropas. No obstante la celeridad de su fuga y lo escabroso del terreno, todavía fueron alcanzados por una guerrilla de seguridad pública y los oficiales de caballería de la reina D. Juan Mundi y D. Joaquín Fernández; habiendo muerto un rebelde, herido varios y recogido un caballo.
Los restantes se escondieron en sus guaridas ordinarias entre la espesura del monte. Se han dado órdenes al capitán Barragán para que incendie las malezas que sirven de asilo a la canalla, y donde depositan los efectos que han sido presa de su latrocinio. Él mismo les había cogido una partida considerable de trigo, y la actividad con que se les persigue no les dará lugar a reponerse de sus continuas pérdidas, capeando que muy en breve desaparezcan estos miserables vestigios de la estúpida rebeldía.
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| Lugar de los Vaciosos, distorsión lingüística de "facciosos" sitio donde acamparon los carlistas en dirección a Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García |
El coronel Abecia celebra y encomia el entusiasmo de la tropa de su mando y manifiesta asimismo que del incendio y registro escrupuloso de las guaridas de la facción, hecho por el capitán Barragán, se promete hallar municiones de boca y guerra que deben tener ocultas en lo recóndito de sus cuevas. Una columna de 200 hombres, procedentes de la provincia de la Mancha, se ha unido a la muestra, y el exterminio de los pocos miserables que aún vagan errantes por la aspereza de la sierra será consecuencia forzosa del celo de nuestros jefes, entusiasmo de la tropa y cooperación de los pueblos. Constantes las partidas de tropa y urbanos en perseguir los restos de la gavilla de Sánchez León, diseminados en el partido de Plasencia, sorprendieron a dos de aquellos miserables cerca de Cabezuela, quienes, haciendo resistencia, fueron muertos en el campo" Boletín de la Diputación de Badajoz.
A raíz de esta persecución son muertos Mir y Merino; según el boletín de la diputación de Badajoz, dice: "El rebelde e infame Merino ha sido aprehendido y fusilado y el ex-brigadier Mir, comandante de las hordas facciosas de la Mancha".
En el comunicado de Capitanía general de Castilla-La Mancha. El comandante general de La Mancha, en oficio de fecha de ayer, que acabo de recibir, me dice lo que sigue: "Acaba de llegar la columna al mando del capitán ayudante mayor del regimiento provincial de Córdoba Don Francisco Javier Pardillo, compuesta de 60 soldados del mismo y 40 caballos del 2º ligero, trayendo el cadáver del cabecilla Mir, muerto ayer a las 10 de la mañana por la expresada columna, que después de andar 14 leguas, sin más descanso que el preciso para comer un rancho, alcanzó la facción en los cortijos de la fuente del Fresno, donde la batió y dispersó los restos que pudieron salvarse a favor de la escabrosidad del terreno." 31 de agosto de 1835, Madrid.
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Entrada del Estrecho de las Hoces por Arroba de los Montes junto con la tabla de la Murciana foto Jesús Víctor García |
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En su marcha encontraron a los carlistas (facciosos) Perfecto y Peco con unos 40 caballos, los cuales estos huyeron en cuanto sus vigías descubrieron a las tropas isabelinas. Les dio alcance una guerrilla de seguridad pública y dos oficiales de caballería de la Reina, que no pudieron continuar la persecución por el mal terreno, pero mataron a uno, varios resultaron heridos y se les apresó un caballo. El capitán de la 2.ª compañía de seguridad, don Pedro Barragán, les cogió una partida de trigo, y tenía orden para incendiar las malezas que sirven de guarida a los rebeldes. Estas expediciones serán repetidas con frecuencia para no dejar que la facción se aprovisionen, ni repare sus pérdidas. La Revista española (Madrid) 18-8-1835.
Ante esta ofensiva carlista, el día 2 de noviembre de 1835, la Comisión de Armamento y Defensa de la Provincia de Ciudad Real crea un cupo de 2.296 hombres entre los pueblos de la provincia. Que será de la proporción del número de almas que en cada uno habita, tomadas del censo más reciente que se ha formado por el gobierno civil, correspondiendo a Arroba de los Montes con 401 habitantes el cupo de 5 soldados.
Seis meses después, en enero de 1836, aún no han podido acabar con las facciones de las Hoces (cerca de Arroba de los Montes). Las gavillas de Peco, Tercero y Orejita, guarecidas aquí, hacen sus incursiones en los montes de Toledo y Mancha Alta. Aprovechando la aspereza del terreno del cual les resulta a las tropas isabelinas casi imposible sacarlas, pues cuando penetraban las tropas en el centro de las Hoces incendiándolos los pequeños campamentos que en ellas tenían y montes inmediatos, la facción se dispersaba en muy pocas partidas.
"Lleno de ocupaciones y planes para acabar con esta canalla, tomó la pluma para decir a Vd. que, sabiendo que Tercero y Peco con 80 caballos y 150 infantes se hallaban en Arroba y sus inmediaciones, me determiné en el momento a marchar en su busca. Salí de Agudo a las tres de la tarde del 7 de enero de 1836, llegué de noche a la Puebla, la cerqué para que nadie saliese ni avisase al enemigo de mi marcha. Recogí toda la gente en la iglesia, llevé conmigo el ayuntamiento y, a las 12 de la noche, lloviendo terriblemente, emprendí mi marcha por las escabrosas montañas que van a Arroba, las Hoces.
Yo marché con 200 infantes y 25 caballos por el terrible desfiladero del Chorro y los demás por otro camino malísimo.
A las tres de la madrugada entré en el pueblo. Después de tomar todas las avenidas, dejando una compañía al pie de las Hoces para cortar su retirada; mas desgraciadamente solo cogí ocho facciosos y una yegua, diez fusiles, un estoque y el bastión de Peco.
Mi marcha tan rápida y atrevida por medio de sus montañas impondrá a la facción y a los pueblos y producirá el buen efecto de que no se acercarán al punto en que estoy, pues saben que les buscaré adónde quiera que estén. Es preciso castigar. La facción está en los pueblos, como Vd. verá por los grandes descubrimientos que he hecho en mi viaje. Voy a fortificar este punto importante mañana y dejaré en él una fuerte guarnición.
Yo no sé cómo hasta ahora no se ha atacado a los enemigos en su propio país, pues es el modo de hacer la guerra.Yo aseguro a Vd. que no han de entrar ya en Extremadura, pues yo les buscaré adonde quiera que estén. No puedo más, pues yo fui sin ropa ni nada a la montaña y solo tengo lo encapillado y estoy mojado. Jorge O. Flinter. La tropa, muy entusiasmada, se ha portado bien, pues una marcha de ocho leguas de noche y lloviendo no es una friolera" Boletín Oficial de Toledo. ARROBA 10 de enero de 1836.
De Arroba se fue Flinter a Villarta de los Montes y de ahí salía a los Montes de Toledo a buscar forajidos y apoderarse del trigo que tienen oculto, y el día 14 de enero del 1836 cogen en Arroba de los Montes 50 fanegas de trigo.
A la vista de los escasos resultados, abandonan el plan indicado y se decide acosar de hambre a los carlistas prohibiendo pastar ningún ganado en los Montes de Toledo, en el sitio llamado de la Cuadrilla, en las dehesas de Alcudia y montes de Villarta. Haciendo llevar los que hay ahora a la Mancha baja o al interior de esta provincia, donde había cabida para estos ganados. Situaron las tropas de Toledo y La Mancha a la salida de estos montes y las que manda el coronel Flinter permanecen en los puestos que ocupan en Siruela y Herrera. Los pocos pueblos que hay en los montes indicados (Arroba de los Montes y otros) no tienen recursos y, por tanto, los carlistas tendrían que salir a terreno despejado, donde podrían ser destruidos por las tropas o morirían en las guaridas, ya que, evacuado el ganado y las majadas, solo podrían entregarse o perecer.- 26 de enero de 1836.- BOP 28/1/1836.
Un enclave primordial es el Estrecho de las Hoces del Guadiana, que en Arroba de los Montes cuenta con un fuerte, ya derruido, pero que aún conserva parte de los dos torreones de la parte oeste que mira hacia el estrecho. El fuerte fue construido sobre un edificio realizado en 1884 por el ministro Francisco Santa Cruz sobre el terreno obtenido en la desamortización de Madoz. de 1856. Llamado ahora La Casa Grande de Majada Alta, que se empieza a construir el 8 de enero de 1836. "Voy a fortificar este punto importante mañana y dejaré en él una fuerte guarnición" Jorge O. Flinter , al igual que el de Fuente el Fresno y Fernancaballero.
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| Fortín isabelino de la Casa Grande en Majada Alta sobre una construcción anterior en Arroba de los Montes. foto Jesús Víctor García |
El 11 de enero de 1836, tras haber recibido todos los auxilios de la religión, fueron fusilados por la espalda en la plaza de Villarta: Tiburcio Ramírez, natural de Agudo; Eusebio Fernández y Antonio Herance, de la Puebla; y Blas Calderón, de Arroba de los Montes, tras haber sido juzgados por una comisión formada por un comandante y seis capitanes. Resultaron convictos y confesos del delito de formar parte de la facción armada que acaudilla Cándido Tercero y Mariano Peco y de haber derramado sangre en Villarta el día 6 de mayo de 1835. Se trata de un castigo ejemplar para atemorizar a los carlistas y dar confianza a los pueblos de la frontera con Extremadura. El Eco del Comercio. 24-1-1836.
Existía un Blas Calderón que estaba casado con Francisca Gómez-Garralda Herance y tenía 4 hijos: Salustiana, Brígida, Felicia y Fermín.
El coronel Jorge D. Flinter, el día 29 de enero de 1836, de camino a Villarta, sorprendió al faccioso cirujano Matías Bermejo, en Arroba de los Montes. El día 31,con el presbítero don Juan Romero y la prima del cabecilla Peco, Manuela Cano, remito a los tres a la disposición del capitán general a Badajoz; cogieron a la facción 33 fanegas de trigo más. La revista española. Madrid. 13.2.1836.
Después, el cirujano y el cura continuaron con su labor cotidiana, pues Antonio Romero certificó una defunción unos días después, el 9 de febrero de 1836, y ejerció allí hasta marzo de 1847. El barbero y encargado de la salud pública, Matías Bermejo González, natural de la Puebla de Alcocer, murió en Arroba el 20.10.1845 a los 57 años de afección de pecho e hidropesía.
El comandante general de la provincia de Ciudad Real, D. Pedro de la Peña, en la única expedición que hace en los pueblos de la cuadrilla, ha privado a Tercero de los tres espías de su confianza en Arroba de los Montes y Porzuna, asalariados cada uno con un duro diario. Bop 18/2/1836
Después de la derrota de Orejita por la columna Reyter, se inicia una persecución del faccioso Palillos en el verano de 1837 cuando se dirigía a Extremadura. "Calculando que se dirigían a los Montes de Toledo por el de la Mancha y a medianoche salí de Herrera a Fuenlabrada de los Montes, Puebla de Don Rodrigo y Arroba. Al avistar este último pueblo, salían unos cuantos de él a todo escape, y como hicieron un disparo, me enteré de que el grueso no estaría muy lejos. En efecto, al descender al pueblo y, aunque a mucha distancia, fue seguido aquel hasta Peñas Pardas y montes del Cortijuelo (Portijuelo), sin más razón que desbandarlos, los unos por la enorme distancia que nos separaba y en razón a ser ya de noche. Hoy he marchado desde Arroba a esta en donde estuvieron por la mañana, y aunque se detuvieron muy poco, sé que entre ellos hubo desavenencias y alborotos. Exasperados con el poco fruto de la expedición que sin duda les había decantado mucho, y ofrecido robar a manos llenas, resultando que cada cuadrilla de ladrones de que se compone esta chusma parecía que iba decidida a marchar a su respectivo país. Ningún resultado material ha ofrecido esta expedición costosísima, seguramente para la tropa, que en ella me ha dado una nueva prueba de su sufrimiento y patriotismo" BOP de Ciudad Real, 15/10/1937.
En Arroba, hay registrados enterramientos en los libros de la iglesia:
El 23 de diciembre de 1834 es enterrado en la Ermita de San Miguel, Simón Cano (voluntario de Isabel II), que falleció a las 8:00 de la noche del día anterior de un balazo en acción de guerra. Estaba casado con Francisca Jiménez, ambos naturales y vecinos de Talarrubias.
Una columna de la Reina Isabel del puesto de Arroba de los Montes al mando de un comandante, el día 21 de julio de 1836, dispararon y mataron a las 11:30 en el Camino de Guadiana, cerca de la población, a dos arrobeños carlistas que iban armados:
— Tomás Gutiérrez Martín de Mariana, soltero, hijo de Pedro Gutiérrez Parreño (hijo de Pedro y Ramona) y Jesusa Martín de Mariana Felipe (hija de Francisco Javier y María). Tenía al menos 4 hermanos: Miguel, José, M.ª Teresa, de 13 años, y León, de 8 años.
— Juan Cruz Martín de Lope Sánchez Fernández, soltero, hijo de Gregorio Martín de Lope Sánchez y Manuela Fernández Palomo (de Villarta). Tenía dos hermanos, Vicenta y Remigio.
Son enterrados ambos al día siguiente en el cementerio de la localidad.
El 25 de septiembre el BOP de Ciudad Real publica el reparto de los 1059 hombres de acuerdo con la comisión de armamento y defensa que le han correspondido a la provincia de Ciudad Real, correspondiéndole a Arroba de los Montes, según su población de 401 habitantes, el cupo de 2 soldados y medio.
El 8 de mayo de 1838 murió a media tarde un desconocido carlista que iba armado al rigor de las armas de las tropas de S. M. la Reina y no pudo ser conocido. Se enterró al día siguiente.
Al amanecer del día 28 de agosto de 1838, Esteban Martín Muñoz, fue ajusticiado y enterrado en el cementerio local de Arroba de los Montes, por la columna que había en el puesto de Arroba y que se hallaba al mando de un comandante. Hijo de Andrés Martín de Navalpino (1794-1860) y de Quiteria Muñoz Muñoz (1792-1854) (hija de Francisco y Marcela Teresa) de Alcoba, ambos vecinos de Fontanarejo. Tenía 6 hermanos: Alejandra (27 años), Luciana (26 años), Juana (25 años), María (16 años), Josefa (14 años) y Anselmo (11 años).
Fueron fusilados por la tropa de Extremadura en el cementerio de Arroba de los Montes el día 13 de junio de 1839 tres individuos del partido carlista que habían tomado las armas:
— Joaquín Laguna, de Guarnizo (Cantabria), viudo de Ángela Martínez, vecino de Soria, deja un hijo llamado Manuel.
—José Maeso, esposo de María (vulgarmente La Martina), natural y vecino de Urda en la Mancha, deja dos hijas menores llamadas Gregoria y María y dos hijos de tierna edad llamados Galo y Joaquín.
— Antonio, de quien se decía que era de Málaga.
A la hora de ponerse el sol, en Arroba de los Montes, del día 24/11/1839, fue fusilado Juan Albalate, casado, de Piedrabuena, por haber sido aprehendido por el Sr. Comandante de la tropa de Extremadura con armas en la mano en defensa del partido carlista.
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| Antiguo Cementerio de Arroba de los Montes ya desaparecido. |
En enero de 1835, la columna del capitán Benítez alcanzó una columna de facciosos en Navalpino, mató a 2 de ellos y a otro en Alcoba. Los demás se dispersaron.
En Navalpino, entre 1835 y 1836, aparecen fallecidos:
a) -12-1-1835. El cabecilla carlista Venancio Sánchez Balmaseda, soltero, de Miguelturra, murió de un balazo. Alcanzado por el regimiento de caballería de Extremadura del alférez Joaquín Vergara, que con su partida de 13 caballos le alcanzó en las inmediaciones de Navalpino, cuando aquel había salido de dicho pueblo con 35 hombres entre caballería e infantería, contra los cuales cargó, quedando muerto el cabecilla Sánchez Balmaseda y otro. Cogieron dos caballos, algunas armas y otros efectos.
b) -24-2-1836. Juan Rena, de 17 años (hijo de Domingo y Jesusa) de Miajadas, soldado de la 5.ª compañía de tiradores del Batallón de la provincia de Cáceres de Extremadura.
c) -26-3-1836. Ramón Coronado, casado con Antonia, de 26 años, natural de Villanueva de la Serena, soldado de la 1.ª compañía del 1.er batallón de tiradores de la provincia de Extremadura, murió de dolor de costado.
d) -25-4-1836. Andrés Casado, de 40 años, sargento 1.º de la 8.ª compañía del 1.° batallón de tiradores de la provincia de Cáceres en Extremadura. Murió de fiebre pútrida. Era de Salorino (Cáceres).
e) -25-9-1836. Manuel Macías, soltero, murió en su marcha con otras dos compañías camino de Villarta de los Montes. Era de Casillas de Coria.
El 7 de marzo de 1839 se presenta una partida de 10 o 12 latrofacciosos de infantería y, llegado a una majada a legua y media, roban a un vecino de Alcoba 800 cabras que había emigrado de su pueblo y se había instalado en Fuenlabrada de los Montes. Este vecino había huido de su pueblo por "las exigencias y persecuciones que le hacían los facciosos y se había venido y establecido en Fuenlabrada".
Inmediatamente del robo, la segunda compañía francos de Extremadura de Don Ramón Naranjo con 30 hombres marcha sin pérdida de tiempo y "tomase la dirección, que había llevado aquel ganado y sin descanso alguno siguiese hasta lograr su rescate; efectivamente después de andar toda la noche de haber atravesado por inaccesibles terrenos, siguiendo siempre la pista de aquel, logro alcanzarlo ayer mañana cerca del Valle del Cristo(Arroba-Puebla); al otro lado del Guadiana, siendo el resultado el de haber rescatado las 800 cabras sin faltar una siquiera y quedando muerto un faccioso, que por su vestuario y demás indicaba ser oficial, no siendo posible alcanzar a los demás por haberse dispersado y ocultado en los bosques y malezas de aquella sierra".
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| El río Guadiana a su paso por Arroba de los Montes, lugar de enfrentamiento entre carlistas y realistas en el siglo XIX foto Jesús Víctor García |
El comandante de la 2.ª columna de operaciones, don Rafael Mayalde, el 27 de mayo de 1839 en su marcha desde Arroba de los Montes hasta Piedrabuena. Persigue y fusila a los carlistas, Santos Benítez, natural de Piedrabuena, de unos 34 años, casado con Petronila Espinosa, y Ramón Cortés, de Pozuelo de Almagro, de unos 30 años, esposo de Eugenia Nielfa, aprehendiendo las armas que llevaban.
En la madrugada del 18 de agosto de 1839, el comandante del destacamento de Villarta de los Montes cayó por sorpresa en Arroba, logró dispersar y batir a 7 facciosos a caballos y varios a pie, capitaneados por un tal "Panza Rubia". No pudiendo hacer más porque estos facciosos habían recibido aviso previo de su llegada. B.O. P. Badajoz 29/8/1839
Continuando con la estrategia de quitar recursos y auxilio a los carlistas, en un bando de 25 de agosto de 1839, Trinidad Balboa, comandante general de las provincias de Ciudad Real y Toledo, da instrucciones sobre movimiento de ganado y habitantes de los municipios de ambas provincias. Indica que ninguna persona, bajo ningún motivo ni pretexto, puede entrar en los montes de Yébenes, Guadalerza, Consuegra, Urda, Madridejos, Puerto Lápice, Villarrubia, Fuente el Fresno, Malagón, Fernancaballero, Picón, Piedrabuena, Porzuna, Arroba de los Montes, Navalpino, Fontanarejo, Alcoba, Horcajo, Navas de Estena, Retuerta, San Pablo, Castañar, Marjaliza, del Duque y de la Jara, ya que si se encontrare en cualquiera de estos montes, será pasado por las armas. Esta prohibición fue levantada en noviembre de ese mismo año al huir el cabecilla Palillos de ambas provincias cuando fue deshecha la facción que dirigía.
El 25 de agosto de 1839, D. Trinidad Balboa, Comandante general de las provincias de Ciudad-Real y Toledo, emite un Bando que se deberá fijar en la puerta de los Ayuntamientos y pregonado en las plazas y calles, mandando, entre otros, lo siguiente:
—Que ninguna persona, bajo ningún motivo, entre en los montes correspondientes a los pueblos de la Jara y de los Montes de Toledo (entre ellos Arroba), bajo amenaza de ser pasados por las armas.
—Todos los habitantes podrán libremente transitar solamente a media legua de circunferencia del pueblo.
—Para viajar o transitar fuera del dicho radio, pedirán los interesados a la autoridad competente un pase en el que conste el punto de destino y motivo de salida.
—Los labradores que tengan que trabajar en terrenos que pasen del radio de media legua y pernocten en él algunos días, se les podrá dar un pase especial con el nombre del terreno o caserío, fecha de expedición y de caducidad.
—El vendedor y comprador de ganado ha de llevar un papel donde consten las señas del ganado que se vende o cambia, autorizado por el Alcalde; en caso contrario se perderán las reses y el valor se aplicará a la tropa.
Finalmente, en este bando, proclama el indulto a todo faccioso que se le presente hasta el 2 de octubre de 1839, abjurando de sus errores y crímenes.
Según el parte dirigido por el Comandante General de la línea de la Mancha desde Arroba, con fecha 27 de octubre, se han presentado en dicho punto a indulto los individuos que comprenden la adjunta nota, los cuales lo han verificado con armas y caballos. Siendo:
— Manuel Díez, Manolo, natural de Horcajo con caballo, tercerola y canana.
— Francisco Sánchez, El extremeño, natural de Villanueva de la Serena, con caballo y canana.
—Antonio Torrado, natural de Alconera, con yegua y tercerola.
—José Tajador, natural de Calamonte, con fusil y canana.
Al final de la Primera Guerra carlista, que terminó en 1839 con el convenio de Vergara, por la reconciliación de los ejércitos liberal y carlista, se produjo una especie de amnistía para los soldados de ambos ejércitos, que, acogiéndose al indulto, podían volver a sus domicilios. En la primera semana de agosto de 1940, se presentaron en Arroba de los Montes implorando la gracia de indulto los individuos:
— Manuel Gómez y Jerónimo Pérez, de Miguelturra.
—Álvaro Martín, de Piedrabuena.
— Alférez, Francisco Jordán, y el Presbítero. D. José Benavente, del reino de Granada.
— Una mujer
En 1840 había un destacamento militar en Arroba de los Montes, y siguen presentándose carlistas para solicitar el indulto. El día 2 de agosto de 1840, el 1.° capitán comandante de la columna de los Montes se presenta al comandante del destacamento de Arroba "impetrando indulto oficial, un capellán y tres facciosos, todos procedentes de la de Cipriano, los tres últimos conocidos por sus latrocinios, llamados Mochila, Gómez y Peco"
El 16 de marzo de 1842, cuatro hombres a pie y armados se presentaron en el collado del Prisco e iban hacia las veredas que cruzan a las Hoces del Guadiana y Valdecristo. Al día siguiente, el Alcalde Constitucional de Navalpino dispuso la salida de ocho escopeteros en su persecución. Esta batida no produjo resultado, aunque los nacionales de Arroba de los Montes los tirotearon y persiguieron en dicho Valdecristo, también sin resultado por lo avanzado de la noche. A consecuencia de este suceso, existe actualmente un topónimo en la proximidad de la vereda de las Hoces; su nombre es el Postuero de los Facciosos, en la finca de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, llamada Finca de Riofrío.
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| Senda de las Hoces entre Arroba y Puebla en un mapa de 1886, por donde cruzaron los carlistas en Marzo de 1842 |
2.ª GUERRA CARLISTA: 1847-1849. Se produjo cuando Carlos Luis de Borbón (hijo de Carlos María Isidro), conde de Montemolín, pretendiente de Isabel II y de la Corona, en el año 1847, se hizo llamar rey con el nombre de Carlos VI.
En Peñas Pardas (Arroba), el 25 de mayo de 1848, fueron vistos seis desconocidos, armados y montados; dos de ellos como de 36 años de edad, vestidos de paño pardo, con barba muy crecida, bombachos al estilo manchego; tres sin bozo (1), como de 20 años, vestidos como los anteriores, y el otro como de 30 años, vestido con pantalón y dolmán (2) de paño negro.
(1) Vello que apunta a los jóvenes sobre el labio superior antes de nacer la barba.
(2) Chaqueta de uniforme con adornos de alamares y vueltas de piel, usada por ciertos cuerpos de tropa, principalmente los húsares.
El 15 de julio de 1848 pasa la partida de Peco que mata al estanquero de Arroba de los Montes "por lo que tengo el gusto de leer en todos sus números, veo que tiene las más exactas noticias de todas las provincias; de esta no extraño que nada haya dicho, porque nada ha ocurrido hasta hace seis días que aparecieron en Agudo y Saceruela los que días pasados nos anunciaron Vds. anunciaron, pasaron por Cáceres, y que acaso intentarían alguna incursión hacia esta provincia.
En circunstancias como las actuales, me creo en la obligación de tomar la pluma en obsequio de esta desgraciada provincia, por si algún tanto puedo contribuir a conjurar el mal que nos amenaza.
Cuando nos figuramos que la facción de Peco según unos, Royo, según otros, no pasarían a estas inmediaciones, nos hallamos anoche que habían pasado a hora muy avanzada como unos 40 caballos por Arroba de los Montes, donde quisieron fusilar al estanquero por haberle negado el dinero y existencias; de aquí pasaron a Porzuna donde tomaron raciones y cuantas monturas había, despreciando dos jacos que no correspondían a los suyos; al estanquero le exigieron los fondos y existencias, dándole recibo firmado por un tal Vázquez y las Décimas. Su traje se compone de pantalón blanco y franja encarnada, chaqueta de grana, boina encarnada, si bien para el sol usan sombreros de ala ancha.
Del país solo los acompañan tres o cuatro, lo que prueba bastante que el país no está para nuevos compromisos, que más tarde o más temprano le cuestan caro.
El gobierno no debe descuidar estas partidas de doce o catorce hombres, que como en la pasada lucha nada decían en su principio, y al poco tiempo causaron el terror de columnas compuestas de aguerridos y veteranos soldados. El jefe político ha adoptado varias medidas: entre otras, hace responsables a los dueños de los caballos si los facciosos se los quitan de sus hogares en un camino.
Se ha mandado recoger toda clase de armas, aunque no creo se verifique por mandarse a los que defiendan. El medio más oportuno en este caso sería que en los pueblos de la falda de la sierra se destacasen pequeñas columnas de infantería, y alguna fuerza de caballería los persiguiesen y no les permitiese salir al llano, con lo que tendrían que abandonar esta provincia.
Se han mandado cerrar las puertas de esta ciudad, y los portillos también se han tapiado con el fin de prevenir alguna sorpresa"
La partida de Peco con treinta hombres hizo parada a mediados de julio de 1848 en Hontanar y en Navalpino, llevándose un caballo que pagó a buen precio. Partieron luego hacia Yébenes.
La situación es tan peligrosa en la provincia de Ciudad Real y Toledo por la que se establece el estado de excepción en ambas provincias por el bando del 20 de Septiembre de 1848 “Considerando la situación particular en que se hallan las provincias de Ciudad Real y Toledo, y la necesidad de vigorizar la acción de la Autoridad militar para poner un término a los males que producen en ellas las gavillas de bandoleros que abrigado en la escabrosidad de sus montes, siembran la alarma y la agitación en los pacíficos pueblos a quienes amagan con sus desmanes, he tenido a bien decretar lo siguiente: Art. 1.º Las provincias de Ciudad Real y Toledo quedan declaradas en estado excepcional…”
La facción de Bermúdez invadió Navalpino el 1 de marzo de 1849; allí se le unió el vecino Eusebio Carranza (BOP).
En 1850, a las circunstancias de la guerra carlista se le unió la corta cosecha de frutos en Arroba de los Montes. Según el teniente de alcalde, Luis Sánchez, y el escribano del Ayuntamiento de Arroba de los Montes, Ramón López, (BOP de 23/6/1849) les fueron robados e inutilizados a los vecinos de este pueblo por los carlistas:
ESPECIE
|
CANTIDAD
|
Pollinos
|
5
|
Yeguas, potro y mula
|
4
|
Ovejas y corderos
|
189
|
Cerdos
|
7
|
Vacas, novillos , becerros, eralas
|
15
|
Cabras y chivos, cegajas y primalas
|
1.095
|
Colmenas
|
3.354
|
Trigo
|
170 fanegas
|
Cebada
|
144 fanegas
|
Centeno
|
20 fanegas
|
Garbanzos
|
1 fanega
|
Panizo
|
4 fanegas
|
Escopeta
|
1
|
Correspondiendo a los siguientes
vecinos por cantidades:
VECINO
|
CANTIDAD EN
REALES VELLON
|
Cantidades
Liquidadas y reconocidas en Diciembre de 1959
|
Mauricio
Martínez Gómez
|
2.350
|
2.820
|
Agustín Sánchez-Camacho
Mendiola
|
23.098
|
24.631
|
Francisco
Martín
|
37.246
|
40.584
|
Tomás Gutiérrez
|
3.566
|
4.823
|
Julián Ayuso
Domínguez
|
550
|
550
|
Pedro Martín
|
500
|
500
|
Remigio
Martín de Lope Sánchez Fernández
|
864
|
864
|
Pedro Pascual
Turrillo
|
1.916
|
1.916
|
Julián Martín-Ceballos
Torres
|
2.100
|
2.100
|
Jacobo Martín
de Mariana Lázaro
|
340
|
713
|
Adrián
Herance Ortega
|
962
|
1.238
|
Francisco
Pascual
|
1.060
|
1.571
|
Nicolás
Parreño Lázaro
|
1.646
|
2.295
|
Tomás Torres
Sánchez
|
890
|
890
|
Juan Martín
de Mariana Maeso
|
720
|
720
|
Eusebio López
Fernández
|
8.260
|
9517
|
Viuda de
Julián Sánchez
|
300
|
|
Gila Bodas
Herance
|
540
|
540
|
María Mendiola
|
2.040
|
2.040
|
Carlos Martín
Ceballos
|
180
|
|
Luis Sánchez-Ayuso
Arados
|
1.442
|
2.975
|
Dionisio
Domínguez Maeso
|
200
|
|
Francisco
Ceballos
|
210
|
|
Gregoria
Parreño Lázaro
|
7.298
|
7.947
|
José Martín,
mayor
|
4.400
|
8.741
|
Pedro Sánchez
Camacho
|
672
|
672
|
Alfonso
Gutiérrez
|
1.400
|
1.400
|
Baldomero
Fernández Martín de Lope Sánchez
|
560
|
560
|
Gregorio
Camacho
|
2.008
|
2.008
|
Gregorio
Ortega Gutiérrez
|
2.200
|
2.573
|
Sebastián
Sánchez de la Cuadra Ayuso
|
4.664
|
4.664
|
Higinio
Fernández Díaz
|
2.534
|
4.164
|
Antonio
Ortega
|
3.540
|
3.913
|
Obdulia
Campos
|
3.160
|
3.160
|
Hilario
Ortega Martín
|
824
|
824
|
Patricio
Bodas Herance
|
60
|
|
Juana García
Gutiérrez
|
900
|
900
|
Jacinto Ruiz
Martín de Mariana
|
160
|
|
León Herrera
Felipe
|
104
|
1.555
|
Ramón Martín
|
300
|
811
|
Pedro Carazo
Muñoz
|
180
|
553
|
Juan de Dios
Gutiérrez Romero
|
60
|
433
|
Faustina
Chaparro
|
500
|
1.011
|
Félix
Gutiérrez
|
100
|
100
|
Teodoro Ruiz-Espinosillo
Sánchez-Camacho
|
200
|
849
|
Viuda de Juan
Martín de Lope Sánchez, Josefa Martín de Esteban Martín
|
2.180
|
5.470
|
Julián Muñoz
Márquez
|
1.472
|
1.472
|
Lucio Ruiz
Valero
|
262
|
1.672
|
Juan Miguel
Herance Díaz
|
3.200
|
3.711
|
Inés
Rodríguez Velasco
|
580
|
1.091
|
Antolín Torres
Sánchez-Cuadra
|
600
|
1.111
|
Justa Laín
|
312
|
|
Joaquín López
Donaire
|
10.900
|
12.342
|
Capellanía de
Mudarra
|
1.080
|
|
Antonio
Romero Céspedes (Cura)
|
4.322
|
5.660
|
Baltasar
Martín Jiménez
|
96
|
|
Nicolás
Martín de Mariana Gutiérrez
|
436
|
947
|
Lorenzo
Fernández Turrillo
|
470
|
|
Antonia
Martín-Ceballos Romero
|
50
|
|
Ermita de San
Miguel demolida
|
6.002
|
|
Pósito demolido
|
10.000
|
|
Rescate de la vacada del Concejo, exigido por Cepeda
|
700
|
|
Fanegas de siembra de cebada comidas por la
facción de Cándido Tercero, Peco y Jara en 1837
|
12.480
|
|
Fanegas de siembra de
trigo comidas por la facción de Facción de Basilio García en 11 días en 1838
|
20.000
|
|
Facción de Tercero en
1835 se llevó la contribución, que
tuvieron que pagar luego los vecinos al Gobierno de Isabel II
|
1.850
|
|
Total
|
203.796 sin
contar el trigo extraído del pósito.
|
181.601
|
Con arreglo a la ley de arreglo a la ley de 1.° de agosto, reglamento de 17 de octubre de 1851 y real orden de 16 de marzo de 1852, se reconoció y mandó abonar por la Junta de la deuda pública en marzo de 1859: recibieron los vecinos en total 181.601 reales.
 |
| Ermitas destruidas por los carlistas de San Marcos y San Miguel en Arroba de los Montes según mapa de 1827. |
3.ª GUERRA CARLISTA: 1870-1876. Tras la destitución de Isabel II en 1868, las Cortes eligen a Amadeo de Saboya y Carlos María de los Dolores de Borbón; el sobrino de Carlos Luis de Borbón quiso disputarle el trono para reinar con el nombre de Carlos VII.
La insurrección fue cundiendo con rapidez en diversas zonas de la provincia de Ciudad Real, a la cual debían acudir también los comprometidos en el movimiento que tenían su residencia en las de Toledo y Cuenca; y aparecieron otras varias facciones por diferentes puntos.
Durante 1869, hubo en algunos pueblos de la provincia de Ciudad Real y de la parte meridional de la de Toledo pequeños motines y desórdenes, que lograron reprimir las autoridades locales con el auxilio de la Guardia Civil o de los voluntarios de la libertad".
Las autoridades militares continuaron con actividad la persecución y organizaron una batida general para el día 7 de dicho mes, que debían ejecutar las fuerzas de Del Amo, Reina, Bastos y las de Extremadura, por la Alcudia y los montes situados entre los pueblos de Agudo, Puebla de Don Rodrigo, Herrera del Duque y Villarta. El resultado fue hacer algunos prisioneros, y adquirir el convencimiento de que para restablecer la tranquilidad en el territorio bastaba la Guardia Civil apoyada por pequeñas columnas que, bien situadas y haciendo frecuentes marchas, llevasen la confianza a los pueblos reanimando el espíritu público. El Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, el 9 de agosto de 1869, publica Circular n.º 47, firmada el día anterior por el gobernador, Joaquín de Ibarrola, con el siguiente texto:
—la del teniente coronel Guerra, que batió el límite de la provincia hacia Fuente el Fresno y Arroba de los Montes, y compuesta de tres compañías de Aragón y una sección de Calatrava.
— la del teniente coronel Andrade, de dos de cazadores de Barcelona y 35 caballos de la guardia civil.
La columna Tomaseti, en una de sus excursiones, tuvo noticia de que la facción Polo, la más importante de las que quedaban, unida a restos de la de Tercero, se hallaba en Fontanarejo, y haciendo una marcha forzada desde Arroba de los Montes. El 1 de agosto, logró llegar al pueblo sin ser vista de los carlistas, a quienes atacó rápidamente, a la vez por ambos flancos y el centro, bastando un corto tiroteo, que causó algunas bajas a la partida, para derrotarla y ponerla en fuga hacia los Montes de Toledo. Este nuevo descalabro, cuya noticia circuló con rapidez, aumentó el desaliento de los cabecillas; y convencidos casi todos de lo inútil de sus esfuerzos, disolvieron sus partidas, buscando ellos su salvación en la huida.
La partida al mando del cabecilla Polo, activamente perseguida por nuestras bizarras tropas, se ha refugiado en los montes de Toledo abandonando nuestra provincia. Esta queda ya completamente libre de partidas carlistas, pues solo restan pequeños grupos, que, temerosos de presentarse a las autoridades, vagan al acaso, y sin más objeto que evitar su captura, solicitando repetidamente la gracia del indulto que no puede concedérseles. Estos grupos, que no pueden atender a su manutención, y a los que no es posible prolongar su existencia en el campo, no tienen más remedio que presentarse a la autoridad, si los pueblos, comprendiendo, como espero, sus verdaderos intereses, les niegan la entrada. Para que esto se verifique y con objeto de evitar sorpresas, recomiendo nuevamente a los alcaldes que establezcan retenes y organicen somatenes,como manifesté en mi bando de fecha 25 de julio último.
Los procedentes de la facción que en lo sucesivo se presenten a los señores alcaldes, serán puestos por estos con las seguridades debidas a disposición del Sr. juez de primera instancia del partido, para que por estos sean juzgados de conformidad con el art. 13 de la ley de abril de 1821, hoy en vigor. Doy gracias a las autoridades locales, voluntarios de la libertad y personas honradas de los pueblos que se han prestado a resistir a las partidas facciosas, y que con su actitud tanto han contribuido a su completa dispersión. Y les anticipo la expresión de mi gratitud a todos los alcaldes, en la seguridad de que hoy en adelante todos han de oponerse a la entrada en sus respectivos pueblos de los desalentados y abatidos grupos, que, activamente perseguidos por nuestras incansables columnas, no pueden intentar la entrada en localidades donde comprenden que han de ser resistidos, por pequeños que estos sean.
Existía todavía en los montes de Toledo la partida de Polo con restos de la de Sabariego.
Con estos elementos, y queriendo el Ministro de la Guerra exterminar en breve a la facción Polo y devolver la tranquilidad al país. Dispuso que en la provincia de Ciudad Real se formarán tres columnas que operasen en el límite con la de Toledo y persiguiesen activamente a dicha partida para que, estrechada entre estas fuerzas y las del brigadier Izquierdo, cayese pronto bajo la acción de alguna de ellas. Las columnas encargadas de tal cometido fueron: la de Tomaseti, de tres compañías de Aragón y algunos caballos de Calatrava, que operó en los alrededores de Malagón.
Todas ellas siguieron a Polo en su marcha por las sierras de Toledo, se internaron en esta provincia yendo a sus alcances, y volvieron a la de Ciudad Real donde, custodiando los pasos de una a otra, continuaron operando en las proximidades de Porzuna, Arroba de los Montes, Alcoba y Fuente el Fresno.
En febrero de 1870, notó otra vez en Castilla la Nueva la agitación precursora de un nuevo movimiento en sentido absolutista, que el Gobierno de la Nación trató de atajar con rapidez y energía.
El 14 de septiembre de 1871 aparecieron en Arroba de los Montes seis hombres vestidos con trajes de estezado o correales, armados de escopetas de dos cañones, revólveres y cuchillos de monte. El Gobernador Civil, Sr. Bonifacio Carrasco, ordena a los alcaldes de la provincia, jefes de los puestos e individuos de la Guardia Civil que practiquen diligencias para su busca y captura y, en el caso de ser encontrados, los pondrán a disposición del Juez de primera instancia de Piedrabuena.
El día 1 de octubre de 1872, entre Arroba de los Montes y Navalpino tuvo lugar un robo a Eladio Horcajuelo, Juan García y Celestino Páramo, quitándoles 230 pesetas, 2 jacas, 1 capote, 2 pistolas y otros efectos. Los individuos eran:
— Uno de buena estatura, fuerte, como de 22 a 24 años de edad, sin pelo de barba.
—Otro de estatura regular, rubio, pintado de viruelas, como de 40 años; otro de la misma edad, delgado de cara, moreno y cerrado de barba; otro pequeño, tierno de ojos, cerrado de barba, y como de 30 años.
Todos vestían calzón bombacho, botas y blusas, y van armados con escopetas de dos cañones, revólveres, pistolas y cuchillos.
El 10 de enero de 1873, fuerzas de la Guardia Civil salieron de Puebla de D. Rodrigo hacia Arroba de los Montes y Fontanarejo con objeto de cortar el paso a la facción levantada en la provincia de Badajoz.
El 22 de junio de 1873 entra en Alcoba una partida carlista mandada por Carmelo Hervás, alias Feo de Cariño compuesta de 15 hombres, y poco días después, hizo lo mismo la partida de Ramon Muñoz conocido por "Riego" en el pueblo de Arroba.
Miguel Martín y Nieto, Capitán de Caballería y Fiscal militar en Ciudad Real, forma causa a una partida de 17 hombres montados que el día 4 de mayo del año 1873. Se presentaron en Majada Alta, término de Arroba de los Montes, y a varias partidas de la zona, entre las que se encuentran la de 8 hombres desmontados que se presentaron en el pueblo de Arroba el 12 de junio de 1873. Estos hombres fueron probablemente los que quemaron el registro civil del pueblo, siendo una práctica habitual en la zona, ya que también incendiaron el de Luciana y Puebla de Don Rodrigo .
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| Comandante Merendon, unos de los cabecillas carlistas en la batalla de Majada Alta en Arroba de los Montes |
El 14 de agosto entró en Porzuna la partida mandada por Crisanto Gómez, y este mismo día habían estado en Puebla de Don Rodrigo las fuerzas de los brigadieres Mejerliza y Merendon.
Batalla de Majada Alta en Arroba de los Montes
El 17 de agosto de 1873, a la caída de la tarde, la columna del Comandante Castaño que se dirigía desde Villarta a Navalpino, compuesta de 26 soldados, un sargento, dos cabos y un oficial del regimiento de Soria y 45 lanceros de España. (En otras fuentes aparece compuesta por 55 lanceros del Regimiento España, 30 soldados de infantería del Soria y 3 guardias civiles que servían de guía) atacó a las partidas de Regino Marjaliza (Comandante General de la Provincia), Merendón, Riego, Picota y otros cabecillas, que estaban reunidos en Majada alta y tenían 250 caballos, y aunque la infantería se batió heroicamente, según dicen los mismos carlistas, se tuvieron que rendir al número, porque la caballería no pudo funcionar como debía por la aspereza del terreno. La infantería se batió hasta consumir el último cartucho, como prueba que perecieron seis u ocho soldados de infantería y herido el teniente, quedando prisioneros 16 soldados, entre los que había 4 heridos, siendo uno el oficial que mandaba la infantería, que, herido en el pómulo derecho, se halla en Arroba muy bien asistido. El cabecilla Riego lleva los dos muslos atravesados. Los carlistas han tenido muy buen comportamiento con los prisioneros y, según dijo el cabecilla Picota, les van a dejar en libertad. Otros dos soldados heridos han llegado a Navalpino (El bien público 31/8/1873).
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| Partida de defunción del soldado Vicente Piquer Zamora, muerto en la batalla de Majada Alta en Arroba de los Montes. Archivo Ayuntamiento de Arroba. |
En la batalla de Majada Alta en Arroba de los Montes murieron 3 soldados del Regimiento de Infantería Soria 9 1º Batallon 3º compañia, y eran de Villamarchante en la provincia de Valencia. Fueron enterrados en el campo de batalla en 1873 y desenterrados por petición de una madre viuda de los fallecidos en 1876 en presencia de dos testigos vecinos de Arroba. El soldado fallecido se llamaba Vicente Piquer Zamora, siendo su padre Severino Piquer Martinez y su madre Valentina Zamora Gallego.
La lista nominal de los prisioneros realistas, en la cual no está incluido el teniente Hevía que fue herido son:
-Sargento 2ª. Eusebio Alonso Calvo
-Sargento. Jose Jons Armengol
-Cabo 1º. Cristobal Maestre la Fuente
-Soldados:
-Pedro Lliteras Cervera
-Pedro López Gil
-Salvador Exposito
-Pedro Abrahán Mas
-Vicente Torres Ferrer
-Isidro Lozano Ferrer
-Juan Bonet y Bonet
-Pedro Monal y Monal
-Corneta Ramon Vidal Duran
-Vicente Rivas
-Miguel Ramon
-Jose Salas Serra.
Esta batalla de Majada Alta es referida desde su exilio en París por el general conde de Mergeliza de Vera "he de añadir que los antiguos y siempre fieles carlistas, que por la gracia de Dios aun quedamos, somos católicos apostólicos romanos, y que, por lo tanto, aunque montaraces, la historia de las tres guerras demuestra que en las montañas, como en los llanos hemos sabido pelear y vencer innumerables veces a nuestros enemigos, respetándolos después de vencidos. Yo mismo, aunque el ultimo de mis dignos y queridos compañeros, puedo contar algo de esto.
Nombrado comandante general de la Mancha en 1873, y siguiendo las inspiraciones del magnánimo corazón de D. Carlos, así cumpliendo con su reales órdenes, hállame al frente de mis valientes voluntarios manchegos en los varios combates en aquella época, y tuve la suerte de vencer después de catorce horas de fuego, el 17 de Agosto del referido 1873, en los llanos de la Mancha, y sitio llamado "Majada Alta", a la columna mandada por el entonces coronel Castaño, quedando prisionero toda la infantería, compuesta del batallón de Soria 9º de linea, con su jefe D. Romulo Hevia, herido de bala que le vació un ojo. Pues a este valiente oficial se le atendió en el pueblo mas inmediato al sitio en que tuvo lugar la acción, por mis ordenes, con el mayor cuidado y esmero. En cuanto a la tropa, se la respetó y asistió durante tres días, que les guardé entre mis voluntarios, que que les faltase un alfiler(bien entendido excepto el armamento que guardé y repartí entre mis subordinados); al cabo de los cuales les puse en libertad con un oficio al entonces comandante general de Ciudad Real, manifestándole que allí le enviaba los prisioneros que hice en la acción del 17 de agosto, sanos y salvos, y que si en otra ocasión semejante la suerte me fuese adversa, obrase con mis voluntarios como yo había obrado con sus tropa....
!Eran españoles y bastaba para que todo corazón noble y carlista los respetase!
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| Batalla de Majada Alta en Arroba de los Montes el 17 de Agosto de 1873 según Jesus Victor Garcia |
Ante esta derrota de Majada Alta en Arroba de los Montes, el gobernador militar de Ciudad Real decía en su parte oficial que en este hecho desgraciado se había demostrado que el valor era infructuoso ante la superioridad numérica del enemigo. Y que con tal descalabro se alentaría el partido carlista y se aumentaría las facciones, por lo que rogaba se le enviase un batallón y 200 caballos, que consideraba necesarios para la persecución.
Esto era difícil; Madrid tenía escasa guarnición para las necesidades de entonces y el Capitán General no pudo, por lo tanto, distraer fuerzas.
Enaltecido el carlista Merendón con tal victoria, de la que se propuso sacar partido, y queriendo contrarrestar la influencia de una alocución de la autoridad civil de la provincia, publicó el siguiente bando:
“En atención al mejor servicio del Rey nuestro señor (que Dios guarde) D. Carlos VII, y a consecuencia de una circular, el titulado gobernador de Ciudad Real, en fecha 20 del corriente, ordena:
1-”que los pueblos se resista y hagan armas a las fuerzas reales, cuando éstas se presenten, y en la que se imponen penas y castigos a los contraventores; yo, en uso de las facultades que las Reales Ordenanzas de S. M. me conceden para casos excepcionales como el presente, ordeno y mando.
Toda población que, al aproximarse las fuerzas de S. M., hiciera resistencia, será incendiada y sujeta a las condiciones del asalto.
2-Toda autoridad que diera parte al enemigo de mi proximidad o permanencia en la población será pasada por las armas.
3- Todo individuo que lleve partes y sea cogido, será fusilado, sin distinción de sexo.
4- Todo padre que impida a sus hijos incorporarse a las filas de Su Majestad, siempre que estos lo deseen, será multado en 6.000 reales.
Todos los jefes de fuerza y autoridades dependientes de la mía velarán por el exacto cumplimiento de esta orden; en inteligencia, que serán sujetos a un consejo de guerra los que no la obedeciesen. Campo del honor.
Agosto de 1873.
El jefe del Estado Mayor. Antonio Merendón.
El general Sabariegos entra el 19 de septiembre de 1873 en Arroba y la partida de Ignacio Diaz en Fontanarejo. En el mismo mes,Arias, jefe del estado mayor de Sabariego, había estado al frente de 100 voluntarios en Arroba.
En el año 1874 se declara el estado de guerra en los Montes de Toledo y en otras provincias cercanas debido al incremento del bandolerismo.
La partida carlista de Basilio García se disuelve en Arroba de los Montes, en la Casa Grande de Majada Alta, según testigos, repartiéndose" "el botín en celemines"(según el testimonio de Leocadio Laín, tenia 7 años), pasando luego a Portugal”.
En julio de 1875 se crea la “Fuerza de Escopeteros de los Montes”, compuesta por 18 hombres voluntarios para perseguir a los malhechores que se refugian en los Montes de Toledo, cuyo mantenimiento estaría a cargo de los diecisiete pueblos a razón de un real por habitante.
BIBLIOGRAFÍA:
-Libro defunciones del Ayuntamiento de Arroba de los Montes
-Libro de defunciones. Parroquia de Arroba de los Montes, Navalpino y Piedrabuena.
-El carlismo en la provincia de Ciudad Real
-Boletín Oficial de la provincia de Ciudad Real.
-Boletín Oficial de la provincia de Badajoz.
-La Revista Española (Madrid)
-Narración militar de la guerra carlista de 1869 a 1876.
-Memorias de la iglesia de Arroba de los Montes
-Agitaciones sociales y políticas en La Mancha y Murcia 1858-1927. Aportación documental de los libros Correspondencia de la Audiencia Provincial de Albacete.
-Periódico la Fe, Madrid. 29 Abril 1890.