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Arroba de los Montes, Ciudad Real, Spain
INVESTIGACION Y DIVULGACION DE ARROBA DE LOS MONTES

jueves, 5 de noviembre de 2026

VIRIATO CONTRA ROMA. La victoria en Arroba de los Montes que los cónsules intentaron borrar.



JESÚS VÍCTOR GARCÍA

1. Introducción y Marco Histórico

Viriato (m. 139 a. C.) fue un caudillo lusitano que dirigió la resistencia de los pueblos de la península ibérica contra la expansión de Roma entre aproximadamente 147 y 139 a. C. Tras las matanzas romanas de lusitanos en 150 a. C. (episodio de Galba), Viriato se convirtió en líder de una coalición de lusitanos y otros pueblos hispanos, entre ellos los carpetanos.

Viriato pasaba los inviernos en la Carpetania, ya que los carpetanos contaban con un sistema económico más diversificado que los pueblos colindantes. Los carpetanos fueron un pueblo prerromano de la península ibérica que habitó principalmente la meseta central, en el territorio de la actual provincia de Toledo, el sur de Madrid y zonas limítrofes de Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara.

2. La Carpetania: El Gran Cuartel Logístico de Viriato

La palabra carpetana proviene de una raíz de origen púnico o fenicio "carp", que significa escarpe, elevación o monte. Esta palabra es adaptada posteriormente por los griegos y romanos, el nombre significa literalmente " los que habitan en los escarpes". Esta denominación encaja perfectamente con su modelo de poblamiento, basado en Castillejos elevados sobre cerros para controlar el territorio, cuyos habitantes ocupaban poblados y oppida en altura y en llanura, con cierta organización territorial. 

Cuartel de invierno de Viriato en Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García


Eran vecinos de celtíberos, vetones, vacceos y oretanos; los carpetanos no fueron protagonistas autónomos de grandes campañas, sino un pueblo estratégico y logístico en el contexto de las guerras lusitanas y celtibéricas.

Su base de subsistencia de los carpetanos, era la agricultura —como lo demuestra que en el año 146 a. C. Viriato les impusiera un tributo en trigo, en vez de robarles su ganado, como hizo con los segobrigenses y los celtíberos—, complementada con la ganadería, especialmente de cápridos, por ser animales adaptados a este medio natural. En algunos de sus poblados hay zonas de estabulación de ganado. Ambos recursos eran aprovechados para sustento por Viriato, junto con el trigo, lo que muestra su capacidad de organizar y abastecer a sus tropas.

Otro motivo de Viriato para instalarse en territorio carpetano eran los abundantes minerales de la comarca: oro y plata para financiar sus incursiones, y hierro y cobre para armas y escudos. Todo este mineral era transportado en asnos, habitual para cargas pesadas.

Mineral de hierro en la comarca de los Montes de Toledo foto de Jesús Víctor García

3. Las Fuentes Clásicas: Apiano, Sempronio Graco y Vegecio
El lugar escogido en la Carpetania para su cuartel de invierno era una zona limítrofe con la Lusitania, céntrica para sus incursiones, alejada de los romanos y con comida, minerales y un clima benigno a su disposición. Este lugar pertenece a suroeste de la comarca de los Montes de Toledo, una zona con cereales, cabras, pesca, caza, miel y minerales de hierro y plata.
La Visión del Territorio: Sempronio Graco
Ya en su marcha hacia el norte, Sempronio Graco, al entrar en la Carpetania, dice: «Hay numerosas torres que flanquean la región; en la campiña, los cerros sirven de asiento a pequeños burgos, apenas defendidos por muros de piedra y argamasa». 
Las Campañas según Apiano (Iberia III)
En el libro escrito por Apiano sobre Iberia III (Guerra contra lusitanos y Viriato), en el capitulo 64, dice
64. "Viriato penetró sin temor alguno en Carpetania, que era un país rico, y se dedicó a devastarla hasta que Gayo Plaucio llegó de Roma con diez mil soldados de infantería y mil trescientos jinetes. Entonces, de nuevo Viriato fingió que huía y Plaucio mandó en su persecución a unos cuatro mil hombres, a los cuales Viriato, volviendo sobre sus pasos, dio muerte a excepción de unos pocos. Cruzó el río Tajo y acampó en un monte cubierto de olivos, llamado monte de Venus. Allí lo encontró Plaucio y, lleno de premura por borrar su derrota, le presentó batalla. Sin embargo, tras sufrir una derrota sangrienta, huyó sin orden alguno a las ciudades y se retiró a sus cuarteles de invierno (Campo de Arroba) desde la mitad del verano, sin valor para presentarse en ningún sitio. Viriato, entonces, se dedicó a recorrer el país sin que nadie le inquietase y exigía a sus poseedores el valor de la próxima cosecha y a quien no se lo entregaba, se la destruía.

En el capitulo 70 dice:

70. "Sin embargo, los acuerdos no duraron ni siquiera un breve espacio de tiempo, pues Cepión, hermano y sucesor en el mando de Serviliano, el autor del pacto, denunció el mismo y envió cartas afirmando que era el más indigno para los romanos. El senado en un principio convino con él en que hostigara a ocultas a Viriato como estimara oportuno. Pero como volvía a la carga de nuevo y mandaba continuas misivas, decidió romper el tratado y hacer la guerra a Viriato abiertamente. Cuando esta se hizo pública, Cepión se apoderó de la ciudad de Arsa,

4. Análisis Geográfico, Táctico y Cálculo de Marchas Militares

La huida de Viriato desde Arsa ( Zalamea de la Serena) o Cerro de la Reina (Llerena Badajoz) a la Carpetania pudo realizarse en 4–5 días: unos 100 km en línea recta, con terreno favorable salvo al llegar al estrecho de las Hoces (de la Murciana), donde el relieve es más accidentado. Las fuentes romanas indican 25.000 pasos en cinco horas a marcha normal y 50.000 a marcha forzada; con el paso romano (1,48 m) equivalen a unos 37 y 74 km. 
Ruta de Viriato desde Arsa ( Llerena o Zalamea) hasta la Carpetania (Arroba de los Montes) según Jesús Víctor García

Consideraciones históricas

  • Equipo y carga: Estos ritmos se realizaban cargando un equipo individual de unos 30 a 45 kg (sarcina, armadura, scutum y estacas para el campamento).

  • Construcción del Castrum: Las 5 horas descritas por Vegecio eran la primera parte de la jornada laboral. Al llegar al destino, la legión dedicaba entre 3 y 4 horas adicionales a levantar el campamento fortificado (castrum).

  • Marchas extraordinarias: En situaciones operativas críticas descritas por Julio César o Tito Livio, se registraron marchas forzadas continuadas de más de 50-60 km en un solo día, sacrificando parte de la construcción completa del campamento.

Cualquiera de las dos ubicaciones (Llerena o Zalamea de la Serena), separadas por apenas unos kilómetros en el sur de Badajoz, encaja perfectamente con el punto de origen de la marcha militar: sitúa a las legiones de Cepión a la distancia exacta para calcular las jornadas forzadas de 50.000 pasos diarios hasta colapsar en el desfiladero de Arroba de los Montes.

Dice el texto de Vegecio «Se debe exigir ante todo a los reclutas el mantenimiento del paso militar, lo cual no se consigue sino mediante el ejercicio constante, pues nada hay tan necesario para un ejército en marcha como guardar el orden en el avance [...]. Así pues, a paso militar normal, en cinco horas de verano deben cubrirse veinte millas. A paso forzado, que es más rápido, en las mismas horas deben recorrerse veinticuatro millas. Todo lo que se añada a esto ya no es marchar, sino correr, y no puede fijarse una medida determinada para ello».

Paso de Viriato del Estrecho de las Hoces por el rio Guadiana en el termino municipal de Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

Continua Apiano en este capitulo 70

Abandonada Arsa por Viriato, y a éste que había huido destruyendo todo a su paso, le dio alcance en Carpetania (Campo de Arroba)  con fuerzas mucho más numerosas. Por esta razón, Viriato no juzgó conveniente entablar un combate con él, dada la inferioridad numérica de sus tropas, y ordenó retirarse al grueso de su ejército por un desfiladero oculto (Estrecho de los Hoces), al resto lo puso en orden de batalla sobre una colina (Majada Alta) y dio la impresión de que deseaba combatir. Y cuando se enteró de que los que habían sido enviados previamente se encontraban en un lugar seguro (abandonan el Estrecho de las Hoces), se lanzó a galope en pos de ellos con desprecio del enemigo y con tal rapidez que ni siquiera sus perseguidores se percataron de por donde se había marchado. Y Cepión se volvió hacia los vetones y galaicos y desbastó su país".

Batalla y campamento de Viriato en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García

5. Continuidad Táctica y Trasfondo Histórico

Según Apiano, tras la muerte de Viriato, Cepión y Bruto emprendieron campañas de castigo contra lusitanos y vetones, con devastación de territorios. Es razonable interpretar que la destrucción de la Carpetania buscaba privar a Viriato —y a futuros rebeldes— de una base logística de invierno, aunque Apiano no lo formule así. Años después, Roma volvió a utilizar la meseta central como zona de invernada y aprovisionamiento, aprovechando las mismas condiciones que habían hecho de la Carpetania un lugar estratégico.

Similitud entre la batalla de Viriato y la carlista en Majada Alta en Arroba de los Montes en 1873 según Jesús Víctor García

Resulta llamativo el paralelismo geográfico y táctico: en 1873, en el mismo ámbito de los Montes de Toledo (Majada Alta, Arroba de los Montes), la partida carlista de Merendón, Tercero y Mergeliza se enfrentó al comandante Castaño cuando se dirigía de Villarta a Navalpino. Como en época de Viriato, la zona funcionó como corredor estratégico y escenario de guerrilla. Se trata, no obstante, de una coincidencia de geografía y táctica, no de una continuidad histórica.

BIBLIOGRAFIA:
  • Apiano de Alejandría. Historia de Roma. Libro III, Iberia ( 64-75)

  • Tiberio Sempronio Graco. Cita 179 a. C .Informes oficiales del Senado romano y, posteriormente, historiadores posteriores como Tito Livio o Apiano los integraron en sus grandes obras sobre la historia de Roma y las guerras celtibéricas.

  • Tito Livio, "Ab Urbe condita." Resúmenes ( Periocas) 52 y 54

  • Precisiones sobre el escenario geográfico de las guerras lusitanas (155-136 a. C.) A propósito de la presencia de Viriato en Carpetania. José María Gómez Fraile (2005).Revista científica Habis N.º 36, págs.. 125-144) .

  • Epitoma Rei Militaris, Flavio Vegecio Renato, Libro I, capitulo 9.  IV d, C,.