Naturaleza y etimología de la enfermedad
La difteria es una enfermedad infecciosa aguda y epidémica causada por la exotoxina del bacilo de Klebs-Löffler. Históricamente, fue una de las enfermedades más devastadoras para la infancia, llegando a causar la muerte de una cuarta parte de los recién nacidos. Se transmite de persona a persona a través del contacto con las secreciones emitidas por tos, estornudos, la piel o los ojos. Su síntoma más característico y letal es la aparición de falsas membranas adheridas a las vías respiratorias y digestivas superiores. Estas membranas obstruyen la respiración hasta provocar la muerte por asfixia, una agonía que el pueblo comparó con el método de ejecución de los reos, bautizando a la enfermedad como el "garrote vil" o, más comúnmente, "garrotillo".
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| Libro de tratado sobre el garrotillo 1661 |
Etimológicamente, la palabra "difteria" proviene del término griego para "membrana". Según el Diccionario de la Academia Usual de la Lengua Española de 1884, se define como una enfermedad "caracterizada por la formación de falsas membranas, que se observa en las mucosas y en la piel desprovista de epidermis". Por su parte, el término "garrotillo" tiene un registro más antiguo; el Diccionario de Autoridades de 1734 ya lo describía, a partir del latín inflamatio faucium, como una "enfermedad de garganta por la hinchazón de las fauces, que embaraza el tránsito de alimento, o la respiración".
La huella del garrotillo en la literatura española
El terror que inspiraba esta enfermedad dejó una profunda marca en la literatura española a lo largo de los siglos. Durante el Siglo de Oro, grandes autores se hicieron eco de su letalidad:
Francisco de Quevedo lo menciona en sus versos como un mal recurrente (Romances LXXVII y XCV).
Lope de Vega lo utiliza como maldición en Fuenteovejuna, donde Pascuala espeta: «Mal garrotillo le dé».
Tirso de Molina, en Amor y celos hacen discretos, pone en boca del personaje Romero la frase: «No es bueno que esté yo sano y muera de garrotillo».
Ya en los siglos XIX y XX, la enfermedad seguía presente en el imaginario colectivo. Fernán Caballero la recoge en sus refranes populares («Lo mismo es morir de moquillo que de garrotillo»), y Benito Pérez Galdós, en Las desheredadas, ilustra el trabajo constante de los médicos frente a la enfermedad: «He salvado del garrotillo al mayor de sus chicos. Los asisto de balde. Me llaman casi todos los días».
La medicina frente a la epidemia (Siglos XV - XVIII)
Históricamente, la lucha médica contra la difteria fue desesperada. Según el histórico Tratado de la esencia, causa, señales, pronóstico y curación de la enfermedad que el vulgo llama garrotillo, la enfermedad —conocida por los griegos como aphras y por Plinio como úlcera egipcia— habría resurgido de forma epidémica en la Italia de 1494. En aquella época, se culpaba de los contagios a los "vapores podridos" de aguas encharcadas, a los olores de curtidores o a los cadáveres insepultos en las guerras. Se consideraba como señal mortal el mal aliento acompañado de inflamación y secreción nasal.
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| Comparativa: perfil demográfico y estacional de Arroba de los Montes y España según Jesús Víctor García |
En la provincia de Toledo, el garrotillo fue un azote constante, especialmente en el siglo XVII. En 1624, en la localidad de Los Yébenes, se procesó a un cirujano por "mal uso de oficio" al intentar curar a enfermos de garrotillo. Ese mismo año y en el mismo pueblo, se documenta el caso de dos hermanos contagiados a los que se aplicaron las habituales sangrías, el remedio más común de la época (junto a las purgas y gargarismos tónicos recomendados por el médico toledano Pedro Vázquez en 1659).
El impacto en comunidades cerradas era letal: en diciembre 1661, un brote repentino en un convento de monjas agustinas de Toledo afectó a veinticuatro religiosas, matando a siete de ellas en apenas ocho días. Un siglo después, en 1748, el médico de la cárcel de Toledo la seguía declarando como una de las infecciones endémicas de los presos.
Ante la ineficacia de la ciencia, la población acudía a la fe. Así lo atestigua un relato de 1619, cuando un médico toledano, "el doctor Segovia el mozo", a punto de asfixiarse por el garrotillo y sin hallar alivio en los remedios de sus colegas, logró salvarse tras beber agua tocada por la reliquia del Santo Fray Pedro.
El impacto demográfico: El caso de Arroba de los Montes (1832-1902)
Los archivos parroquiales y civiles de Arroba de los Montes ofrecen una radiografía precisa de la epidemiología de la difteria a finales del siglo XIX. Aunque a lo largo del siglo los casos fueron esporádicos (documentados en 1832, 1868 y 1871, entre otros), la verdadera tragedia llegó con las epidemias de 1894-1895 y 1901-1902.
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| Evolución de fallecidos de difteria desde 1832-1902 en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García |
Estas epidemias causaron un severo estancamiento demográfico en la población. Entre 1891 y 1897, el pueblo solo creció en 5 habitantes (pasando de 464 a 469). Aún peor fue el periodo de 1900 a 1902, donde el pueblo experimentó un decrecimiento poblacional, perdiendo 10 habitantes en solo dos años.
El análisis de las víctimas en Arroba de los Montes arroja los siguientes datos epidemiológicos:
Edad: Fue una enfermedad implacable con la infancia. El 97% de los fallecidos eran niños, siendo las muertes de adultos apenas un 3% (como el caso de una mujer soltera en 1832).
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| Fallecidos de difteria por grupos de edad desde 1932-1902 en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García |
Género: La mortalidad afectó ligeramente más a las mujeres (55%) que a los hombres (45%). Esto no se debía a una mayor vulnerabilidad biológica, sino puramente estadística: al nacer más niñas que niños y ser una enfermedad infantil, la cuota de víctimas femeninas era matemáticamente superior.
| Muertes de difteria por sexos desde 1832-1902 en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García |
Estacionalidad: Las muertes se concentraban claramente en otoño y principios de invierno (entre octubre y enero), con un pico muy marcado de mortalidad durante el mes de octubre. Durante el resto del año, las muertes eran raras y puntuales.
| Muertes de difteria por meses en Arroba de los Montes según Jesús Víctor García |
Finalmente, los registros locales muestran la evolución de la ciencia médica en su nomenclatura. Lo que a mediados del siglo XIX los médicos anotaban como "apretura de garganta" o "garrotillo", a finales de siglo pasó a desglosarse en múltiples diagnósticos clínicos: difteria, difteritis, difteria palúdica, difteria catarral, difteria infecciosa, angina diftérica, difteria maligna y, en sus fases más avanzadas, difteria gangrenosa.
- Diccionario de la Academia Usual de la Lengua Española de 1884.
-Archivo iglesia de Arroba de los Montes
-Anales históricos de la medicina en general y biográfico, Volumen 2. Anastasio Chinchilla
-Vida, excelentes virtudes y obras miraculosas del Santo Fray Pedro de Alcántara. 1619. Juan de Santa María
-Los enfermos en la España Barroca (1600-1740) y el pluralismo medico: espacios, estrategias y actitudes. Carolin Scmitz. 2016
MUERTOS POR DIFTERIA EN ARROBA DE LOS MONTES 1832-1901
En 1832, en Julio, muere una mujer soltera "de apretura de garganta vulgarmente llamado garrotillo".
En 1868, en Octubre, muere una niña de 7 meses de "garrotillo".
En 1871, en Octubre, muere una niña de 6 años de "garrotillo".
En 1874,en Agosto, muere un niño en agosto de 2 años de "garrotillo".
En 1888, en Abril, muere un niño de un año de "difteria palúdica".
En 1893, en Octubre, muere una niña de 6 años de "difteritis" y un niño de 3 años de "difteria".
En 1894 muere en octubre un niño de 6 años de "difteria" y en diciembre muere una niña de 4 años de "difteria". en diciembre muere un niño de 6 años de "difteria", un niño en diciembre de 3 años de "difteria "y un niño en diciembre de 7 años de "difteria".
En 1895 muere en Enero una niña de 5 años de "difteria", un niño en enero de un año de "difteria", una niña en enero de 5 años de "difteria", una niña en enero de 4 años de "difteria" y un niño en enero de 3 años de "difteria".
En 1896 muere en noviembre un niño de dos años de "difteria"
En 1901 muere en marzo una niña de 4 años de “difteria”, muere en octubre un niño de 5 años de “difteria”, en noviembre muere una niña de 1 años de “difteria catarral”, en noviembre muere un niño de 5 años de “difteria catarral”, muere una niña en noviembre de 2 años de “difteria infecciosa”, muere una niña en diciembre de 2 años de “angina diftérica”.
En 1902 muere en Enero una niña de 3 años de “angina diftérica”, muere en Abril un niño de 4 años de “difteria maligna”, en septiembre muere un niño de 1 año de “difteria”, en octubre muere una niña de 1 año de “difteria”, muere en octubre una niña de 5 años de “difteria gangrenosa”, muere una niña en diciembre de 7 meses de “angina…”,











