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Arroba de los Montes, Ciudad Real, Spain
INVESTIGACION Y DIVULGACION DE ARROBA DE LOS MONTES
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viernes, 28 de noviembre de 2025

FRAGUAS Y HERREROS EN LOS MONTES DE TOLEDO

 JESUS VICTOR GARCIA

Introducción 

El herrero es la persona que tiene oficio en el trabajo de forjar, fabricar y reparar materiales de piezas de hierro. "El artífice que labra y pule el hierro, viene del latino Ferrarius, y posteriormente hace solamente herraduras para caballos y mulas". Para algunas culturas es un oficio sagrado, en el África Occidental, el jefe es también curandero y herrero, la tribu de los "fan" estima que el oficio de herrero como sagrado y nadie, a menos de ser jefe, tiene el derecho de atender la fragua.

El uso del hierro por parte de los humanos da lugar a un periodo llamado "Edad de Hierro" coincidiendo con la aparición de los primeros alfabetos. Este recurso no podía ser utilizado por los humanos porque el hierro funde a 1538 grados centígrados y los hornos no llegaban a esa temperatura. Los hititas, alrededor de 1500 antes de Cristo, consiguieron fundir el hierro y conservaron este conocimiento en secreto hasta que su imperio colapsó alrededor de 1200.

Cueva Clara, antigua galería de extracción de hierro en Navalpino foto Jesús Víctor García

Los primeros herreros tenían la dificultad de forjar el hierro al no conseguir la temperatura de fundición; los hornos eran de reducción directa, donde se alternaban capas de mineral de hierro y carbón vegetal (obtenidas de cepas de brezo tan abundante en la comarca), produciendo un hierro esponjoso que se iba golpeando continuamente para refinarlo.

La mejora de la técnica y sobre todo la abundancia de este mineral hicieron que fuera más rentable económicamente; harían al hierro un material primordial para la humanidad.

Oxihidroxido de hierro en Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

El hierro es muy abundante en la parte sudoccidental de la comarca de los Montes de Toledo. Son numerosas las minas explotadas antes de la llegada de los romanos, siendo fácil de observar nódulos de óxidos de hierro en forma de oligisto o hematites. En la actualidad existen topónimos referidos a la actividad de fundición del hierro en nuestra comarca, como son: Valdehornos, El Hornillo, Charcohornillo, etc. 

Hay referencias mal localizadas sobre la producción de hierro en los montes de Toledo antes del siglo XIII; Idrisi escribe: "Toledo tiene en sus montañas minas de hierro y cobre". Y es posible que la ciudad de Toledo desde la etapa islámica extrajo en estos montes mineral para abastecer la fábrica de armas de Toledo, que templaba acero en el Tajo; fue restaurada bajo Abd al-Rahmán II (822-852). 

Las normativas de precios fueron promulgadas por Alfonso X en 1268 en las Cortes de Jerez, fijando el precio a Toledo y a toda Extremadura; se menciona la importación de hierro de Ávila y Talavera, pero no se habla de los Montes de Toledo.

Oligisto y escoria en un horno de fundición en Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

Toda esta técnica de la forja del hierro se la debemos a los herreros, hombres cuya sabiduría era transmitida a sus descendientes o a sus aprendices principales. Los aprendices, en ocasiones, se forman e instruyen a base de golpes y, en ocasiones, huyen del taller. En el año 1632, el herrero de Ventas, Pascual García, agrede a su aprendiz. El mozo cuenta" que estaba trabajando en tirar un poco de hierro para clavos y empezó a decirle que sabía menos que el primer día, porque no acertaba a dar los golpes donde los había de dar con el macho". Discutiendo los dos, siendo el herrero  quien  golpeó con unas tenazas en la cabeza al pobre aprendiz.

En octubre de 1155, Domingo el Herrero (al haddad) aparece  en la lista de beneficiarios de la donación de los qaryales (aldea) de Artat y al Masgid de Alfonso VII, según un testimonio en árabe.

En la ciudad de Toledo, en el año 1175-1178, vivía el musulmán Al Ratáhi al Mawwáq en una casa en el barrio de la iglesia de Santa Justa, cerca de los talleres de los herreros. Con el tiempo se trasladan las fraguas fuera del interior de la ciudad, una medida adoptada en el siglo XVI para conseguir el embellecimiento de Toledo y evitar a grupos de artesanos que desarrollaban actividades que podían ser molestas o insalubres.

Unas de las primeras menciones en la comarca de los Montes de Toledo de un herrero está en una escritura hecha el 11 de mayo de 1257, en la que vende D. Juan de Fagaind, herrero del arzobispo de don Rodrigo Jiménez, la ración que tenía en Jumela, Inesa y Casar de Asno. 

El herrero era de vital importancia para los pequeños pueblos de la comarca, incentivando su asentamiento ofreciéndoles las fraguas del concejo, como es el caso de Arroba de los Montes  pagándole para su oficio 20 fanegas de trigo que a razón de 15 reales, bajo la regla del Quinquenio, importa 300 reales.

Arado de vertedera y romano en Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

En las ordenanzas de Navalpino de 1578, regula la actividad del herrero, piedra fundamental en la economía comarcal, disponiendo el cobro por aguzar un "calabozo"(herramienta para cortar monte), abrir la boca a un hacha, realizar un azadón o arreglar los arados. Señala las multas si falta el carbón, o no tiene los útiles necesarios para su oficio, y si se ausenta dejando abandonada la fragua del concejo.

Los concejos de los Montes tienen fragua y herramientas propias, y que junto con la taberna pública es uno de los pocos servicios municipales en la comarca de los Montes de Toledo: "otro si que dé el concejo al herrero en cada año 8 libras de hierro para reponer las herramientas de la fragua, las cuales sea obligado el herrero que cada año cogieren a tener reparadas tenazas y tajaderas y martillo y al cabo del año que cumpla las volverlas del mismo eso que se las dieran todas las dichas herramientas y todas las que más tuviere el dicho concejo".

"Otrosí que dé el concejo al herrero en cada año 8 libras de hierro para reponer las herramientas de la fragua, las cuales sea obligado el herrero que cada año cogieren a tener reparadas tenazas y tajaderas y martillos y al cabo del año que cumpla, volverlas del mismo eso que se las dieron todas las dichas herramientas y todas las que más tuviese el dicho concejo".

Cuando hay varios herreros, los concejos eligen al más idóneo, aunque en ocasiones esta elección es fraudulenta, como ocurre en Arroba en el año 1747 son denunciados los regidores porque "han manipulado la elección del herrero". En el año 1697 se ordena investigar la situación de Horcajo, después de que se tenga noticia de que ha habido algunos problemas para la elección del herrero por la oposición de algunos vecinos" 

Causa por manipulación de la elección del herrero en Arroba de los Montes. Archivo Municipal de Toledo, Caja 6237, Causa 982. Arroba. 1746

A veces, los herreros concejiles no cumplen con los trabajos encomendados por el concejo. En 1616, el herrero de Horcajo, llamado Leonardo de la Rocha, discute con el alcalde al negarse a realizar algunos trabajos que estaba obligado a realizar al concejo; en la discusión menosprecia al alcalde y se resiste a ser detenido. Uno de los trabajos de los herreros para los concejos era arreglar los cepos para los presos, como ocurre en Arroba en 1738 cuando el alguacil mayor le mandó hacer "un hierro de media vara de largo para que sirviese en el cepo para un preso".

De vez en cuando había intrusismo laboral, como ocurre en el año 1611 en Fontanarejo cuando es denunciado Bartolomé Felipe porque "usa el oficio de herrero sin estar examinado" o en el año 1770, en Fontanarejo se cuestiona su profesionalidad, iniciándose un proceso de injurias por la denuncia del escribano del pueblo "contra un pastor por decir que había falsificado la licencia del herrero". 

El oficio de herrero está vinculado con otros oficios bajo la sospecha de su profesionalidad; como ocurre con el herrero de Retuerta, es denunciado por otro vecino por "usar el oficio de herrador y de albéitar" en 1614. El mismo caso ocurre en Arroba en 1615 "contra los herreros y herradores de la cuadrilla, por usar el oficio de albéitar sin ser examinados", confesando que herró sin aprobación.

Uno de los trabajos del herrero y del albéitar, era quemar el carbunco que salía en la piel de los vecinos. Las moscas revoloteaban en la carne seca infectada que colgada en los patios de la casa,  estas picaban a los niños y contagia el carbunco bacteriano. 

Carta de examen del herrador y albéitar de Bartolomé Gómez.AMToledo Caja 6233 Causa 857.Arroba 

La licencia consistía en un documento firmado por herradores y albéitares mayores de la caballeriza del Rey: "Se dio licencia a… para que pueda usar y ejercer libremente en todos los reinos y señoríos de su majestad y asentar y poner...pública en todas las ciudades...lugares de los dichos reinos y señoríos y, en lo tocante a la albeitería, se le dé licencia para que pueda hacer sanar y sangrar de los… y curar enclavaduras… y baños de… como por ella conste que hecha fue en la villa de Madrid a primero de mes de octubre de 1611. Firmada Roque Manso y Francisco Lorenzo y Juan de Zamora, herradores y albéitares mayores del Rey".

Herramientas para la forja

Al ser un trabajo artesanal, las principales herramientas que se utilizan son: la maza, el martillo, el yunque, las tenazas y un pequeño horno de reverbero. La fragua puede ser de derecha o de izquierda; depende de la posición del herrero. Por norma general, el herrero usa el martillo con la mano derecha, colocando las demás herramientas y el fuelle en el lado izquierdo.

El horno u hornillo consta de un guardafuego, que sirve para retener el carbón que lo alimenta. Este combustible es removido por el "espetón" para remover el carbón y la "cayadilla" que sirve para arrimar el carbón al hogar.

Maza, martillo y yunque en fragua de Agustín Sánchez en Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

Las tenazas y el martillo son de mayor tamaño en relación con las piezas a trabajar; el martillo es de mango largo con un peso de 2 a 5 kilos. El martillo, además de golpear el hierro, podría servir como arma, como ocurre en 1608, cuando el herrero de Yébenes, iba a ser detenido por unas deudas, "amenaza con tirar un martillo al alguacil"

La maza tiene un peso superior a 8 kilos; las goas o mazorcas que salen del horno se cogen con las tenazas y se llevan al yunque,  con la maza se golpea en diferentes sitios para unir el metal y hacer salir las escorias. Una seguidilla toledana describe fielmente este trabajo:

"El herrero en la fragua,
llora y maldice
porque le saltan chispas
a las narices".

En ocasiones, la maza es utilizada para otros fines, como ocurre en 1641 en Navalucillos cuando una familia acude el día de Navidad a la fragua del pueblo donde "toman unos machos" o mazos de herrero que utilizan para romper las puertas de un vecino. O son asaltadas como en el año 1611, es "quebrantada una fragua de Ventas llevándose una reja de arado".

El yunque consta de tabla y cuernos donde suele estar el nombre del fabricante; en la parte inferior hay 4 prolongaciones o garras que deben encajarse en el cepo de madera que, por norma general, era de un tronco de árbol.

Horno de reverbero con el guardafuego, el espetón y cayadilla están colgados en la pared foto Jesús Víctor García

Adicionalmente, se usan otros útiles como "punzones" que son varillas de hierro de diferentes grosores con puntas cónicas que sirven para abrir agujeros en las piezas caldeadas, o "grandidores", una especie de punzón sin punta que, según su nombre indica, sirven para agrandar agujeros, redondearlos y perfeccionarlos.

Otro útil en forma de cuña, llamada "tajadera" cuya función es cortar o producir una hendidura en el hierro caliente apoyado en el yunque.

Comercio del hierro

Existían los mercaderes del hierro, cuya labor era la compraventa de este y sus derivados; en ocasiones realizaban fraude en su comercio, como ocurre en el año 1710, cuando un mercader de Toledo vende hierro "con las pesas que no se ajustan a la ley". No se sabe de dónde procedía el hierro comúnmente utilizado en Toledo en el siglo XV por las numerosas ferrerías, herreros y herradores.

Estos mercaderes en ocasiones venden el hierro con un precio superior regulado por las ordenanzas, como ocurre en el año 1628 en el pueblo de Yébenes cuando es procesado Francisco de Ayala Nieto, mercader de hierro que "lo ha vendido y vende a diez y ocho maravedíes la libra, no debiéndolo vender a más de diez y seis maravedíes. En las antiguas ordenanzas municipales de Toledo de 1400 ya empezaban a fijar el precio del hierro: "Por ende, ordenaron e mandaron que los ferraros vendan e den el fierro labrado, fierro puro bien labrado e bien fecho de labor gruesa, así como azadas e azadones e rejas e palancas e toda la otra lavar gruesa a once dineros la libra"

El hierro que compra el herrero se denomina "palastro" y para ser idóneo para la forja, debe estar unido, brillante y sonoro; además, se debe doblar por el mismo sitio dos o tres veces sin quebrarse.

Los métodos para comprobar la calidad del hierro comprado son dos métodos:

—En frío, cortándose con una cizalla una barra; si el corte es limpio, es un hierro fuerte; si es blando, se rasga.

—En caliente, se coloca la barra en el horno y se calienta al rojo vivo; después se dobla a un lado y al lado opuesto. Se vuelve a doblar a un lado y a otro, cuando ha pasado a un rojo oscuro, finalmente se dobla cuando se ha enfriado por completo hasta juntar los extremos parecidos a unas pinzas; si no se rompe, es hierro dulce; si se rompe al segundo doble en caliente, es un hierro quebradizo.

Defectos del hierro

—Son las grietas o pelos que salen debido a la acción muy violenta del martillo sobre un hierro agrio. Un "hierro agrio" es un metal duro, frágil y quebradizo que se rompe o se agrieta fácilmente, lo opuesto es un "hierro dulce" siendo más maleable y dúctil.

— Pajas, son pequeñas laminitas de hierro casi desprendidas de la masa, a la que solo se unen por la parte de su borde. Cuando son abundantes y de mayor tamaño, se llaman escamas.

—Venteaduras, son los huecos cilíndricos del interior de la masa, que al pasar la lima  se descubre fácilmente y se forman por una burbuja de aire en la forja.

Según el testimonio de  Antonio Galán Ruiz, es porque el hierro "se ha pasado con el temple porque le ha dado demasiado calor y se ha enfriado antes del tiempo" llamado por los maestros "venteado". Comenta que "el acero es como la carne con sus fibras, si se calienta mucho se ventean estas y al dar con el martillo se parten".

El trabajo del herrero

En la descripción de Jiménez de Gregorio del pueblo de Arroba de los Montes en 1967 narra el día a día siendo unos de los protagonista el herrero, "las calles empedradas están llenas de paja, que las mujeres pacientemente, van amontonando a pie de sus puerta. Perros y gallinas lo invaden todo en las primeras horas del alba, en la plaza, donde está la iglesia, hacen churros al aire libre, venden aguaderas de esparto y vajilla barata. La falta de agua corriente, obliga a las mujeres desde el más temprano amanecer, a situar en correcta y larga fila sus cántaros, en espera del ansiado turno, al pie de la fuente. Aquí, en la plaza, abrevan las vacas, haciendo sonar sus cencerros de bronce con badajos de palo. Suena el martillo del herrero en la fragua cercana, oyéndole  el maldecir de unas vecinas contra otras, y el porquerizo de la piara del pueblo sopla el cuerno para anunciar la recogida de los guarros, enrojeciendo al soplar el viejo cuerno, dando apagados tonos. Parece que el pueblo de Arroba está más descuidado que el de Alcoba o Navalpino, de más pobreza".

Según un testimonio del herrero Antonio Galán Ruiz de Arroba de los Montes en 1945 dice que se trabajaba todos los días de la semana, de lunes a viernes en la fragua y el fin de semana, en el campo, arrancando cepas de brezo para luego hacer carbón para el hornillo. Se levantaban a la 6 de la mañana a encender el hornillo, a las 8 de la mañana se cambiaban las herraduras y se llevaban las rejas aguzadas del arado, mientras dejaban las desgastadas. A continuación empezaban con los encargos domésticos como ventanas o puertas y arreglos más complicados, como arreglos de ruedas de carros.

El trabajo en la fragua absorbe todo el tiempo para otras faenas en el campo, por lo que tienen que buscar asalariados, como ocurre con un herrero llamado Mateo Pérez de Yébenes, que no paga la cantidad debida a un agricultor por haberle segado una tierra en 1621. Como norma general, las fraguas estaban próximas a una fuente de agua para el temple del metal, algunas estaban al lado de un arroyo y otras tenían un pila llena de agua. 

El pago al herrero en ocasiones se realizaba con un sistema de trueque, un intercambio directo de bienes o servicios por otros, sin usar dinero, este sistema se basa en un acuerdo mutuo para satisfacer necesidades. Debido a la escasez de moneda en la Edad Media, se usaba un sistema de crédito con "tarja" para efectuar el pago en la época de la cosecha. La tarja es un palo rectangular de madera entre 15 y 20 cm que servía para apuntar mediante muescas realizadas con una navaja en las esquinas, los cuartos, medios o kilos de cualquier mercancía. Eran usados por los herreros para apuntar los aguces de las rejas de los arados o las herraduras que colocaban en las caballerías.
 
Cepa de brezo para obtener carbón vegetal para la fragua foto Jesús Víctor García

Para forjar el hierro se utiliza carbón vegetal de brezo; su producción era casi toda consumida por los herreros en sus fraguas. Los pueblos de los montes también abastecen a los habitantes de las ciudades con carbón producido en las zonas boscosas, destinado a la calefacción doméstica o al suministro de fraguas, mediante contratos a títulos privados. Este carbón era objeto de robo, como ocurre en 1618 en Navalucillos cuando hay "una venta de carbón ilegal a los plateros, cerrajeros, herreros y otros oficiales de fragua".

La separación y ablandamiento del material férrico se llevaba a cabo en pozos y en crisoles, en los que, alternando capas de carbón y masas de óxido férrico, alimentadas con corrientes de aire, se producía el calentamiento del mineral, con el cual la unión del oxígeno y el hierro quedaba debilitada.


Fragua antigua en Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

El herrero debe tomarse el tiempo preciso para que el grado de reblandecimiento llegue a toda la pieza e imprimirle la forma deseada, ya que si continúa en el fuego, se quema y pierde sus buenas cualidades. Si el hierro es demasiado grueso y el fuego es muy vivo desde el principio, la superficie se calienta antes que haya llegado al interior y entonces el hierro se ha "pasado"

En el siglo XII y XIII predominan los hornos de reverbero (para el ablandamiento) y hornos mozárabes (para la licuefacción), ambos ya dotados de fuelles para la inyección del aire; que eran fuelles de funcionamiento manual, Por eso es necesario llevar el fuego lentamente desde el principio al final, para eso se utilizan estos fuelles o regando el carbón del hornillo con agua para moderar la combustión.

Con estos nuevos sistemas se podía hacer un primer templado, dejar enfriar la masa y someterla a un segundo calentamiento, con lo cual se obtenía una especie de acero de gran fortaleza. Por término medio, para forjar una herradura es necesario calentarla dos veces en el fogón y batirla otras dos veces en el yunque.

Dentro de los herreros habría que distinguir a los herradores, especializados en el herraje además de  fabrican rejas para los arados de mano, ventanas, palancas cucharas y hasta ostiarios para fabricar hostias para las misas, en 1621, en el pueblo de Horcajo de los Montes hay una causa cuando "el sacristán golpea a un hijo suyo con un hierro de fabricar hostias y le ha causado grandes daños".

Otra innovación fue la soldadura a la calda, consistente en la unión de dos piezas de hierro con calor y un adhesivo consistente en arena de río o una placa de metal para facilitar esta junta. Según los testimonios de los herreros locales, "la arena es para revenir el hierro y se pegue uno con otro y soldar los dos trozos". 


Yegua herrada en Arroba de los Montes foto Jesús Víctor García

Cuando el cliente aporta el metal al herrero, este tiene que pesarse a la entrada y, posteriormente, cuando es entregada la herramienta para así evitar fraudes en el peso, "que el herrero tome peso e dé por peso cualquier cosa que tomare". 

El temple es un tratamiento térmico que consiste en calentar el metal a unas elevadas temperaturas, según el testimonio del herrero Antonio Galán Ruiz ,"cuando el hierro empezaba a derretirse", se enfriaba bruscamente en agua o aceite para endurecerlo. El herrero al calentar el hierro en la fragua puede estimar su temperatura visualmente durante el tratamiento térmico, que va desde el rojo, naranja y amarillo, de menor a mayor temperatura.

Jesús Víctor y el herrero Antonio Galán Ruiz foto Jesús Víctor García

Comenta Antonio Galán Ruiz que, después del temple, en la fase del revenido, había tres carreras. La primera carrera "es azulada muy fuerte" y, cuando ha pasado un poquito de tiempo, viene la segunda carrera, más oscura. Por norma, se enfriaba en la media de la segunda carrera, antes de la tercera carrera para no ventearle. Para comprobarlo, se golpeaba con un cortafrío el hierro y, si se reventaba, es que no estaba templado. El color azul está relacionado con el proceso posterior al temple, ya que el color azul se asocia a temperaturas de enfriamiento más altas, alrededor de 300 grados.   

Moco de herrero o escoria de fragua foto de Jesús Víctor García

Con este proceso se aumentaba la dureza y la resistencia del acero, pero se hace más frágil. Para evitarlo, se realizaba la tarea del revenido, que consiste en un segundo calentamiento a una temperatura inferior, seguido de un enfriamiento mucho más lento, aumentando la tenacidad y flexibilidad, pero reduciendo la dureza. Esta última prueba consistía en pasar un cuerno de cabra  o la uña del dedo gordo en el hierro caliente y, si se quemaba, es que tenía demasiada temperatura; la marca pasaba del marrón al negro según su temperatura, este método solo se utilizaba para el temple con agua y no con el aceite.

Cuando se realizaban hachas, espadas o cuchillos, el temple se realizaba con agua templada o con aceite. En las espadas, si el temple es muy fuerte, se tuercen porque las has calentado mucho o porque no las has enfriado en aceite, dice Antonio Galán Ruiz, que "el aceite siempre reviene".

Causas contra los herreros en los Montes de Toledo

Son numerosas las causas en las que son protagonistas los herreros en la comarca de los Montes de Toledo; debido a su duro trabajo, les forjaban un carácter tosco y con una gran fortaleza física, ocasionando conflictos con las autoridades de los pueblos. En los primeros años del reinado de Abd al-Rahman II, se inició una revuelta en Toledo, dirigida por Hashim al Darrob en el año 829, un herrero toledano. Debido a que en la "Jornada del Foso", habrían muertos familiares cercanos y formó, con numerosos insumisos que fue reclutando, una partida que dedicó a correr los caminos, asaltando caseríos bereberes y granjas en la comarca de Toledo. 

En el año 1622 es denunciado el herrero Juan Gutiérrez por agredir al alcalde de Navahermosa o el inicio del proceso en Ventas en 1728 contra el herrero Damián Becerra "que es hombre provocador e inquieto, cometiendo algunos alborotos y amenazando a los vecinos, llevando pistolas y otras armas prohibidas… y resistiéndose a los ministros de la justicia". 

A veces los útiles fabricados son usados para cometer delitos, como ocurre en el año 1640 en Navahermosa, "contra Sebastián Rodríguez, herrero, que hiere con un cuchillo a Pedro Sánchez Valero después de discutir en la taberna" o la demora en la fabricación de un cuchillo en 1676 cuando el herrero de Yébenes "apuñala a Alfonso García por recriminarle por el retraso en la elaboración de un cuchillo". Muchas veces su trabajo no era valorado, el herrero de El Molinillo hirió a un hombre de Consuegra que no quiso pagarle el arreglo de un azadón en 1616.

Factura del herrero Valeriano Sanchez Gutierrez realizada para el ayuntamiento de Arroba de los Montes en 1967. Archivo Municipal de Arroba de los Montes.

En 1611, el herrero de Arroba discute con un vecino en el corral del Concejo y le dan con una piedra en la cabeza, al final no hay causa, llegando a un acuerdo amistoso. En 1681, el herrero de Peñaescrita y otro vecino de Anchuras, van a Horcajo con la intención de agredir a un vecino del pueblo.

En Navalucillos, el herrero, Gaspar Gutiérrez, agrede "con patadas y puñetazos a Antón Martín" en 1609 y años más tarde, en el mismo lugar, en 1623, un herrero llamado Diego Sánchez Escalonilla se pelea con otro vecino. En ocasiones, su temeridad le ocasiona problemas, como ocurre en Yébenes cuando el herrero Juan Rubio es agredido tras insultar a unos mozos cuando se cruzaban con ellos y llamarlos "anda, tontos" en 1627. 

Un día de 1636, Juan Gómez, herrero de Ventas, cuando trabajaba en la fragua de la plaza y viendo pasar a un vecino le llamó ladrón. Un hombre que vio la escena y le recriminó diciéndole "que era mal dicho tratar a los pobres de esa manera, a lo cual el reo respondió hiriéndole con un martillo en la cabeza".

Otras veces son agredidos, en Retuerta es agredido el herrero llamado Melchor Ruiz con una espada por un vecino del Tiemblo en 1604. O cuando un vecino acuchilla al herrero de Ventas cuando van a detenerlo hiriendo a las justicias" en 1615. En ocasiones las piedras se usaban como arma contra los herreros, en el año 1611, un vecino de Arroba agrede al herrero del pueblo "tiró una piedra a Francisco Herrero a traición, la cual habiéndola tirado le descalabró encima del ojo por encima de la cuenca y le empezó a chorrear sangre por el rostro abajo y esto vio mucha gente que allí se halló".

El herrero del Molinillo, Alonso García de 21 años, fue herido en la cabeza en la madrugada del 5 de mayo de 1613, después de que tres embozados lo atacaran al salir de su casa. El agredido consiguió arrastrarse primero hasta la fragua y luego fue a buscar al barbero para que le curara "que él no se atrevía a curarle por no ser cirujano".

Cuchillo de hierro fabricado por un herrero foto Jesús Víctor García

En el año 1680, en Fontanarejo, se acusa al herrero del pueblo de estupro de la hija de Juan García y de ser el responsable de la paternidad de su criatura, siendo esta la criatura abandonada en una espuerta colgada de un convento de las afueras de Toledo". O en 1743, cuando el herrero de Ventas, llamado Damián Becerra, es encausado por "repetidos escándalos por divertirse con mujeres de todos los estados".

Continuando con los delitos sexuales, el herrero de Ventas "es acusado de estupro por denuncia de la viuda, Isabel de Torres, que fue violada mientras estaba sirviendo en su casa, pariendo después un niño que tiene 14 o 15 meses de edad" en 1583.

Su conocimiento sirve en ocasiones a otros fines ilícitos, como ocurre en Navahermosa en 1634, el herrero es acusado de haber robado "toda la limosna de cepos y cajas de las cofradías de la iglesia, cerrajándola las puertas principales por la noche y a deshora". 

Algunas veces el salario no es suficiente para subsistir y tienen que robar. En 1578, es acusado el herrero de Ventas, "que lleva un tiempo en el pueblo, y que es acusado de ser el autor de un robo en casa de Francisca Ruiz, viuda". 

BIBLIOGRAFÍA :

-Grabación audio del herrero Antonio Galán Ruiz, de Arroba de los Montes

-Agradecimiento a Maria del Carmen García Martín, por mostrarme las herramientas y fragua de su marido.

-Campagnes et Monts de Toléde du XII au XV siécle, Jean Pierre Molénat, 1997.Traducción: Jesús Víctor García .

-Las ordenanzas municipales  antiguas de Toledo de 1400 de la ciudad de Toledo, Pilar Morollón Hernández, Espacio, Tiempo y Forma, Serie III, Hª Medieval, t. 18, 2005, págs.. 265-439. 

-Las Ordenanzas de Navalpino, lugar de los Montes de Toledo, en el siglo XVI. Fernando Jiménez de Gregorio. 1578.

-Los pueblos de la provincia de Toledo hasta finalizar el siglo XVIII, Tomo V, Fernando Jiménez de Gregorio. Toledo. Diputación  Provincial.1986.

- Academia de autoridades (G-M) 1734.Real Academia de la Lengua Española.

-Escuela de Herreros. Ramón Recuero, biblioteca del herrero.

-Manual del Forjador, Herrero y Cerrajero por D. Manuel González Martí. Madrid. 1893. Librería de D. León P. Villaverde. Biblioteca Enciclopédica Popular Ilustrada. Sección 1º. Artes y Oficios.

-La forja, materiales y técnica en el medievo. Doctor Herbert González Zymla. Departamento de Historia del Arte Medieval. Universidad Complutense de Madrid.

-Tratado completo del arte de Herrar y Forjar por M. A. Rey, profesor escuela veterinaria de Lyon. traducido al español por la Redacción de la Veterinaria Española. Madrid, Imprenta de Beltrán y Viñas. Estrella 17. 1859.

-Catastro de la Ensenada 1752. Arroba de los Montes

-Archivo Municipal de Toledo, Cajón 12, Legajo 4, núm.. 4. Títulos de las aldeas de Júmela, Inesa y Casar del Asno, 1258. en árabe y otras en latín antiguo (carpeta con 12 documentos en pergamino, 3 en romance y 9 en árabe).

-Un caso de ejecución con garrote en Navahermosa en 1897. Ventura Leblic García. Revista de Estudios Monteños. Nº150 

-La tarja en Arroba de los Montes. Jesús Víctor García. Revista de Estudios Monteños. N.º 159

-Herraduras en Arroba de los Montes. Jesús Víctor García. Revista de Estudios Monteños. Nº.180

-Seguidillas Toledanas, Gonzalo Payo. Revista de Estudios Monteños. N.º 181.

-Justicia y Criminalidad en Toledo y sus Montes en la Edad Moderna. Alfredo Rodríguez González. Consorcio de Toledo. Ayuntamiento. 2009.

-Historia de Tulaytula (711-1085).Julio Porres Martín-Cleto.  Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos. Diputación de Toledo.

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-A.M. de Toledo  Caja 6233  Causa  857.  Arroba. 1615
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-A.M. de Toledo  Caja 6237  Causa  982.  Arroba. 1746.
-A.M. de Toledo. Caja 6241  Causa 1119. Fontanarejo. 1614
-A.M. de Toledo. Caja 6245. Causa 1208. Fontanarejo. 1680.
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- A.M. de Toledo Caja 6254. Causa 1616. Horcajo.1672.
- A.M. de Toledo Caja 6255  Causa 1629. Horcajo.1681.
- A.M. de Toledo Caja 6255. Causa 1641. Horcajo 1697
-A.M. de Toledo  Caja 6224  Causa  520.  Navahermosa. 1620.
-A.M. de Toledo  Caja 6212. Causa  137.  Navahermosa 1634
-A.M. de Toledo  Caja 6330  Causa 3819. Navalucillos. 1609
-A.M. de Toledo  Caja 6333  Causa 3945. Navalucillos 1618  
-A.M. de Toledo  Caja 6334  Causa 4015. Navalucillos. 1623
-A.M. de Toledo  Caja 6338  Causa 4139. Navalucillos.1641
-A.M. de Toledo  Caja 6380. Causa 5359. Toledo.1257
-A.M. de Toledo  Caja 6419  Causa 6457  Yébenes. 1608.
-A.M. de Toledo  Caja 6216  Causa  283.  Yébenes. 1621
-A.M. de Toledo  Caja 6439  Causa 7077  Yébenes, 1627
-A.M. de Toledo  Caja 6439. Causa 7102. Yébenes. 1628
-A.M. de Toledo  Caja 6461  Causa 7618  Yébenes, 1676.
-A.M. de Toledo  Caja 6387  Causa  5507 Ventas.1538
-A.M. de Toledo  Caja 6386  Causa  5488 Ventas.1578
-A.M. de Toledo  Caja 6390. Causa 5603. Ventas 1611
-A.M. de Toledo  Caja 6391  Causa  5645.Ventas .1615
-A.M. de Toledo  Caja 6397  Causa  5881 Ventas. 1632
-A.M. de Toledo  Caja 6226  Causa  589.  Ventas. 1728.
-A.M. de Toledo  Caja 6407. Causa  6188.Ventas. 1743
-A.M. de Toledo  Caja 6359  Causa 4762. Retuerta. 1604
-A.M. de Toledo  Caja 6359  Causa 4786. Retuerta. 1614.


jueves, 1 de febrero de 2018

ROZAS Y TALAS DE ARBOLES EN ARROBA DELOS MONTES DESDE 1500 A 1848

JESÚS VÍCTOR GARCÍA

El aumento de los habitantes de los pueblos de los montes durante el siglo XIV hacen que se diversifique los medios económicos y hasta se potencie la actividad agrícola y ganadería.

El cultivo y la ganadería de Arroba han facilitado la erradicación de los montes (foto del autor)
A consecuencia del aumento de esta actividad agrícola y ganaderas existe una fuerte presión sobre sus montes y arboles, siendo las principales victimas de esta actividad económica. Por eso las rozas y talas van a ser un constante problema y conflicto entre la ciudad de Toledo y los vecinos de los pueblos de sus montes.
La vegetación de los Montes de Toledo, según el informe realizado por el jurado Gaspar de Balmaseda y el regidor Alonso de Cisneros situado sobre el año 1565 donde los comisarios recorrieron nuestra comarca, junto con un representante de cada pueblo. En este informe se señala que existe cuatro tipos de monte: Raña, Monte Pardo, Monte Bravo y Monte Hueco.
                                                      
Según el Bosquejo geológico-geográfico de los Montes de Toledo de 1916, hace otra clasificación de los montes. 
-Montes pardo: que es de chaparros, encinas y encinillas pequeñas que, por estar el monte tan poblado y espeso de los dichos chaparros, no pueden crecer ni hay por donde entrar ganado ninguno en dicho monte, por la misma espesura y aspereza de el.
-Montes Hueco: que es en las pedrizas que tiene gran cantidad de encinas caudalosas y robles y quejigos y aceres que se crían en ellos y muchos donde hay estos arboles esta por debajo la tierra rasa con mucha hierba y por otra partes pedriza y por otras, todo monte bajo.
-Monte bravo: que tiene muchos alcornoques y encina y quejigos muy caudalosos y por debajo mucha jara y madroña y brezales y romero, todo esto muy espeso, que no se puede entrar en el.
-Monte grueso: esta en los valles y caminos y arroyos el cual es de robles y quejigos grandes y fresnos y tejos y alisos y el suelo es tierra rasa de muy linda hierba.


Vegetación virgen en Arroba de los Montes (foto del autor)
En las  Ordenanzas del Ayuntamiento de Toledo de 1500 dicta "que en la dicha nuestra tierra e propios e montes" se hacían mucho daños sacando "corteza e corcho e madera", lo cual, no podían evitar los guardas" por ser la tierra grande". Por todo ello, mandaban que los vecinos y moradores de ella que cuando encontrasen a alguna persona haciendo estos daños "la prendan e puedan prendar asi como las dichas nuestras guardas por las cuantías de maravedíes que por dicha ciudad están ordenanzas que se lleven".
Estas cuantías son en estos casos son 600 maravedíes por cada carga que sacasen, siendo la mitad para los que prendaren y la otra mitad para la ciudad, sin embargo, en el caso de que algún vasallo estuviese de acuerdo con el que hiciese el daño y no hubiese querido prendarle, si le es probado, debe abonar el doble de la pena que el otro tenia que pagar, pasando la mitad de ella a beneficio del acusador.

Colmenas de corcho en Arroba de los Montes, extraído de los alcornoques (foto del autor)

CREACION DE LOS GUARDAS DE MONTES

Para aplicar estas ordenanzas se establecen los Guardas de los Montes cuyo trabajo es evitar la deforestación sobre nuestra tierra ya que "los muchos daños y talas, y cortas que auian hecho y hazian en ellos... lo qual si no se remediasse, y proueyese con tiempo, los dichos montes se arrasarían y destruyrian, y los vecinos de las dicha ciudad y de los dichos montes, cuyo es el aprouechamiento dellos, receberian mucho daño y perjuicio...". Estos guardas ponen varias denuncias por rozas en el montes iniciados de oficio contra vecinos de Arroba de los Montes el 8 de Octubre de 1574.

Los guardas de los montes "serán seis, dos a caballo y cuatro a pie", y serán nombrado directamente por el ayuntamiento de Toledo.

Estos guardas , una vez depositadas las fianzas que avalen el buen ejercicio de su cometido, se organizaran "los dos de a caballo andarán sobresaliente de unas partes a otras, por lo dichos montes".... Los cuatro a pie se situaran" dos en la cuadrilla del Milagro, la otra en las Ventas y la otra en la cuadrilla de Arroba".

Vegetación de la Cuadrilla de Arroba de los Montes en 1698 (Recorte realizado por el autor)
-Los guardas a caballo percibirán un salario de 10.000 maravedíes y 5000 los guardas de pie, y además recibieran el 1/3 .
-Si se averiguara que el guarda ha sido cómplice y a recibido algunos maravedíes de multa sin haberlo sido denunciado, pagaran los fiadores a "contento de la ciudad sin pleito alguno".
-Los guardas de a caballo están obligado a tener buenos caballos y llevar lanzas, y lo de a pie, ballesta o arcabuces.
-Deben fijar su residencia en su cuadrilla.
-Estarán obligados a dar cuenta de la cedula de los registros de ganados, madera, leña, carbón que el Ayuntamiento de Toledo autorice, para su comprobación en el Libro de Registro del escribano correspondiente. 
-Si algún guarda que haya consentido entrar ganado, hacer carbón, cortado madera o cosa alguna en contra de las ordenanzas, pague el daño que deba pagar quien lo hizo, "con el cuatro tanto" la primera vez que lo haga a la cual se ha de obligar cuando deposite fianza.
-Una vez al mes deben visitar los guardas las mojoneras de las tierras y cuartel señalado, dando noticia al Ayuntamiento de Toledo de cualquier variación de las mojoneras.
-Los cobros de las multas que efectuaren los guardas deberán ser comunicados al tercer día de haberlas realizado, ante el escribano mayor, quien lo deberá registrar en el libro correspondiente.
-Se ordena que para la mejor administración de las multas, existan dos libros de registro uno lo tendrá el escriban mayor y el otro el contador.
-Los que venga a denunciar a Toledo lo hagan en presencia del procurador de esta ciudad y del mayordomo la parte por las penas que corresponda al Ayuntamiento.
-Se ordena que sea una persona nombrada por el Ayuntamiento el primer día de Marzo quien reciba los depósitos de las multas.
-Se ordena que los montes sean visitados con inspectores anualmente por un regidor y un jurado del Ayuntamiento e informaran sobre el cumplimiento de las ordenanzas, la forma de hacer justicia el Fiel del Juzgado y como han usado de su oficio los guardas.
-Se prohíbe a los vecinos de Toledo y de los Montes sacar leña y madera de los Montes a otras comarcas y regiones, y quien lo haga queda excluido del aprovechamiento de ellos durante veinte años.
-Cada primero de mes y porque convienen a lo mejor guarda y conservación de los Montes y se cumpla lo ordenado, el escribano mayor sea obligado a hacer relación de como han usado los guardas de su oficio, las denuncias que han puesto, condenas y como han guardado y guardan los Montes.
-Se autoriza a que las denuncias que pueda hacer cualquier vecino de Toledo o de los Montes, se lleven la tercera parte de la pena, igual que la que se debía llevar el guarda.

Los  guardas de montes pueden denunciar:

-A personas que hiciesen las roturaciones, quemas o talas, a la que se les condenará a pagar de pena "600 maravedíes por cada árbol grande o pequeño que así rozaren, y cortasen y quemaren"

-Prender a "los ganados que hallaren paciendo en los sitios prohibidos" para este pasto.

-Todas las denuncias y detenciones , deben ser comunicadas al Alcalde del lugar correspondiente, así como el escribano, para que sean sentenciadas y juzgadas por aquel, y registrada por este, respectivamente.

NUEVAS ORDENANZAS PARA LOS MONTES

El ayuntamiento de Toledo  dictamina en el siglo XVI apoyándose en normativas anteriores y a la nueva situación social y económica de los Montes de Toledo una serie de nuevas ordenanzas para la administración, conservación y legislación de sus montes.

Una de las primeras ordenanza es "en el año pasado de 1550, a petición de los procuradores de Cortes, se libró Real Provisión del Concejo a fin de que no se quitase la corteza de los alcornoques, ni encinas para curtir las "corambres" (cueros y pieles de algunos animales), que por perjuicio que de ello se seguía al pasto de los ganados, relacionados que los dichos curtidos se pudiesen hacer con zumaque y arrayan. Y por el Concejo se mando que dichas diligencias convenientes en su razón, se le informase para determinar".

Las pieles de los animales eran curtidas con las cortezas de encinas como para realizar zaques que contenían agua, aceite o miel  (foto del autor)

En el año 1552 la ciudad de Toledo dicta "que los lugares de los montes en común, dieron queja que el Real Concejo, de que estando en posesión de romper en ellos la tierra que había menester para sus labores y de cortar, y rozar dejando horca y pendón, y de ramonear sus ganados, todo conforme a las Reales Pragmáticas de estos Reinos, se le impedía el hacerlo por este Ilustrísimo Ayuntamiento, con el motivo de haber hecho ciertas Ordenanzas que no tenían la Real aprobación, ni eran de guardarse, ni cumplirse, pidiendo se llevase un traslado de ellas al Real Consejo. Y requerido este ilustrísimo Ayuntamiento con la Real Provisión que se les libró, lo acordó como se mandaba, y se nombraron caballeros comisarios que tratasen con los procuradores de las cuadrillas de los montes, para que se viniesen a lo justo ofreciendo hacerse toda equidad, como a sus vasallos, en fuerza de lo cual, parece hubo convenio, según resulta de la copia de el, que esta sin autorizar desde el folio 19 al 26".
Encina de Arroba de los montes cuya poda esta realizada a "Horca y Pendón" (foto del autor)

En 1579 la ciudad de Toledo "inserto en uno de los capítulos que contiene la Sentencia de la Carta Ejecutoria, litigada con los lugares de sus propios y montes sobre los aprovechamientos y cortas de leña que los vecinos y vasallos de esta ciudad, habían de hacer en los dichos montes, dejando horca y pendón, conforme a Reales Pragmáticas, y se hizo saber a los Concejos de dichos lugares, para que cumpliesen con su contenido, y algunos de ellos parecieron ante este ilustrísimo Ayuntamiento, alegando posesión contraria, sobre lo cual se dieron diferentes Decretos como se reconoce desde el citado folio al 51"

Las continuas denuncias y conflictos entre los vecinos de los Montes y la ciudad de Toledo trae consigo una Concordia firmada en 1588 entre la ciudad de Toledo y los catorce pueblos llamado de los Montes, "concordia mil veces quebrantada y por cuya causa dichos pueblos se hallaban muy atrasados en los ramos de agricultura y ganadería, mucho antes de la destructora época de la presente guerra. En consecuencia con la Concordia de 1588 se dice referente al aprovechamiento del carbón y leñas".

En esta Concordia en el capitulo primero dice "que los pueblos de los Montes pueden hacer pastar sus ganados mayores y menores, de día y de noche, libremente, sin pena alguna, en todos los quemados, guardándolos por un año".

En el capitulo tercero se daba licencia a los vecinos y Concejos para carbonear libremente en las tierras que rompiesen y desmontasen, para sembrar pan o plantar viña. "Se concede a los lugares y vecinos de ellos licencia para hacer carbón en las tierras que rompieren y desmontasen, y sembrar pan y plantar viñas y declara la marca que han de tener los arboles, cuya corta se prohíbe y pone la pena por cada uno que recortarse. A cambio, los lugares han de hacer reconocimiento de 6 en 6 años de las dehesas boyales de que la ciudad les tiene hecha gracia, entendiéndose que dichos lugares no han de adquirir derecho alguno a las dichas dehesas ni la ciudad ha de perder, ni pierda el derecho que ellas tiene".

También en el capitulo quinto se "prohibía el uso del hacha para hacer leña, y permite solo el de los azadones".

Muchas veces los vecinos de los Montes de Toledo no tenían licencia parar cortar leña y otras veces, cuando tenían licencia, sacaban la leña necesaria para el gasto de las casas que habitaban y tomaban mas de la precisa en zonas vedadas para los amigos y familiares.

Ante esta situación el poder real hacen acuerdos con el papa de Roma para limitar los asilos en las iglesias para los individuos que corten arboles. El Papa Gregorio XIV (1590-1591 excluye del asilo a "ladrones públicos, salteadores de caminos, taladores de campos, a reos de homicidio o mutilación en iglesia".

En ocasiones son los alcaldes de los pueblos los que hacen "la vista gorda" cuando sus vecinos cortan madera, como ocurre el 8 de Marzo de 1610 cuando se "inicia diligencias por tala ilegal iniciadas en Toledo por denuncia de Juan Gallego contra el alcalde y los regidores de Arroba, responsables de una corta de madera en los montes".

Circunstancialmente son los vecinos de los pueblos de al lado los que talan arboles en términos de otro como ocurre el 1 de Marzo de 1612 cuando se inicia una "causa en visita por tala ilegal iniciada de oficio en Fontanarejo contra Juan Ruiz, que hace una corta considerable en la dehesa boyal de Arroba".
Ante las rozas y talas por parte de otros y luego ponían las denuncias a los dueños,  el ayuntamiento de Toledo había presentado en 1574 a las cuadrillas del Bullaque, Retuerta y Arroba un mandato  "que se remedie un daño notable que se sigue, es que muchos vecinos de los montes tienen rozas e tierras labrantías con arboles e acontece muchas veces cortar de las dichas tierras algunos arboles e ramas otras personas e las guardas e arrendadores andando visitando lo hallan cortado e de esta manera lo achacan al dueño de la tierra solo por se suia no habiéndolo hecho ni habiéndose probado a de esta manera e con esta ocasión les hacen muchas molestias e llevan penas diciendo que se les han de dar quien los corto igualmente que se le mande que si no fuese precediendo y información de quien lo hizo no pueda denunciar de ello porque no paguen unos por otros lo que no deben e pues el oficio de los guardas que tengan cuidado de ello evitarlo para que son se haga"

Las talas ilegales por los ganaderos son frecuentes como ocurre el 3 de marzo de 1618 cuando se inicia "un proceso de tala ilegal abierto en Arroba por denuncia de Juan de Contreras contra Alonso Pérez Murciano responsable de una tala de arboles en la Avecedilla ( la Becedilla) donde ha metido sus ganados".

Otras veces los leñadores profesionales empleaban grandes cantidades de arboles, no para leña sino para la construcción o para la fabricación de muebles, vigas, tablas, timones para los arados y cabríos para las cubierta de los tejados de las casas. Como ocurre en el 14 de Febrero de 1617 cuando se "inicia una causa por tala ilegal abierta en Toledo de oficio contra Alonso Martin de la Morena, que corta ciento de arboles en el montes en Arroba".

Postes, vigas y cabríos de madera obtenido de los Montes de Arroba en una construcción ganadera (foto del autor)
También la demanda de carbón y picón de la ciudad de Toledo a consecuencia de su industria y actividad domestica hace que esta actividad sea atractiva para sus vecinos y hombres que sumido en la pobreza que estaban algunos estamentos sociales de los Montes de Toledo. Esta explotación desordenada de sus recursos madereros ponen en peligro sus zonas boscosas y pastos haciendo que Toledo ponga en marcha unas series de ordenanzas para regular su explotación.

Piconcillo realizado en Arroba de los Montes para los brasero en invierno (foto del autor)
La principal causa de la corta y quema de los montes es para hacer carbón demandado por la ciudad de Toledo ya que para hacer carbón no solo se aprovecha los arboles talados a propósito, sino que también son utilizados los arboles cortados en las zonas de roturación de tierras.
Los vecinos cortaban la madera de las propiedades publicas de manera ilegal empleándose para la fabricación del carbón. Los vecinos de los pueblos de los Montes de Toledo cuando tenían necesidad de madera acudían a los montes comunales.

Carboneras en el Casquero de la Celada de 1630 en Arroba de los Montes (foto del autor)
El 21 de Noviembre de 1609 se inicia una "causa por carbón ilegal abierta en Toledo de oficio contra Sebastián García, Francisco Gutiérrez y Pedro Llorente acusados de sacar varios carros de carbón del monte de Arroba".
Ante la demanda de carbón, al año siguiente, el 6 de Octubre de 1610 se abre otra "causa por carbón ilegal iniciada en Toledo de oficio contra Pedro García, alias el Rico y Juan Granizo, que hacen carbón en el Monte de Arroba y lo venden en Malagón, Ciudad Real y otros lugares, Sentencia en visita". Los infractores se exponen además de las multas a quedar excluidos durante 20 años al aprovechamiento de leña por estar prohibido vender leñas a otras comarcas.

La deforestación provoca el perjuicio a los vecinos de la zona ya que quita recursos a sus colmeneros y a sus ganaderos ya que el bosque de los Montes de Toledo es la principal fuente de recursos . Entre el año 1608 y 1609 se inicia un proceso en Toledo de oficio por rozas en el montes contra los herederos de Lorenzo Pérez, porque tienen colmenas en el campo sin licencia y porque "han despinpollado, rozado y descepado muchas tierras".

Cuando se tala y se quema los bosques, no vuelven a crecer los arboles ya que el continuo pastoreo del ganado, lo impide. Además los claros en el bosque se aprovechan después para actividades agrícolas. Algunos habitantes aprovechan los incendios para posteriormente cortar los arboles como ocurre el 8 de Marzo de 1617 cuando se inicia una "causa por tala ilegal iniciada de oficio contra González, ya que el reo ha quemado arboles en el montes de Arroba".

Los incendios forestales servían para realizar talas ilegales, incendio forestal en Arroba (foto del autor)
Posteriormente en el siglo XVI y  XIX son los ayuntamiento de los pueblos de los Montes de Toledo son los que regulan las talas y rozas en los pueblos y no la ciudad de Toledo.

En el vecino pueblo de Navalpino en el año 1578  se regula por parte del concejo el aprovechamiento de la leña. 
En el  esta ordenanza se regula el inicio de las podas de los arboles para su aprovechamiento, "cada año por las carnestolendas ( los tres días de carne que preceden al miércoles de ceniza) una parte de los vecinos del lugar vayan a hacer chaparros donde la justicia lo determina que se hagan y los mande guardar so penas contenidas en los capítulos que tratan de los chaparros de los baldíos y entre labores". 
Las infracciones sobre el mal uso de las cortas y podas son reguladas por el concejo," otro si que si cualquiera que cortase algún chaparro en media legua a la redonda dentro del pueblo o en la dehesa, carrasco o fresno que en todo lo caber dio o en donde se hiciere el chaparral por el concejo pague de pena de cada chaparro 100 maravedíes y del desmocho de cada fresno en la dehesa sea otro tanto y por dada rama de los dichos carrascos 2 maravedíes y si fue chica a rata lo cual todo como es dicho es sea par el Concejo".
El 24 de Enero de 1612 se inicia "un proceso en visita por tala ilegal iniciado de oficio contra Francisco Díaz, boyero en la dehesa comunal de Arroba, que es acusado de hacer un ramoneadero, deshaciendo mucho arboles"

Los concejos señalan lugares para cortar arboles para hace timones para los arados de las yuntas "otro si que cualquier vecino pueda cortar en los baldíos madera para los arados de labor sin pena alguna y no para otra cosa so pena de 2 reales por cada corte que hiciere salvo para los arados".

Los concejos regulan las licencias de las cortas "otro si que ninguna persona sea osado de cortar madera para casa sino fuere con licencia de cualquier alcalde del dicho lugar y el tal alcalde de tal licencia cada que se le pida  por su escribano para que lo corte en monte herbosos y no en .... ni entre labores so pena que de cada pie que hubiere cortar le lleven 100 maravedíes para el concejo".
Como ocurre en 22 de Septiembre de 1609 cuando se inicia en Arroba de los Montes un "proceso por tala ilegal abierto en Toledo de oficio contra Luis Pérez, autor de una corta de arboles caudalosos"

Algunas veces las talas son muy grandes por parte de un ganadero importante como ocurre el 26 de Septiembre de 1678 cuando se inicia un "proceso por tala ilegal iniciado por denuncia de Juan Martin Cid contra Juan Trigueros, que a través de sus mayorales y criados hace cortas en el monte de Arroba de  hasta de 600 arboles".
La cuantía de la condena será muy alta ya que la pena por la corta de cada árbol grande o pequeños es de 600 maravedíes (9.600 euros) siendo el total de 360.000 maravedíes, una fortuna. Si ponemos que el valor del maravedí equivale a 16 euros, el total seria una 5.760.000 euros, una cantidad que disuasoria para cualquiera que quisiera cortar arboles sin permiso en los Montes de Toledo.

A personas que hiciesen las roturaciones, quemas o talas, a la que se les condenará a pagar de pena " 600 maravedíes por cada árbol grande o pequeño que así rozaren, y cortasen y quemaren"
Morro Cañada Rubia en Arroba de los Montes donde se inicia un proceso por cortar una encina en 1745 (foto del autor)
En otros casos solo se corta un árbol como ocurre el 9 de Junio de 1745 cuando " hay un proceso por tala ilegal iniciado de oficio contra Francisco Fernández Ramírez, que corta una encina en el lugar de Cañada Rubia".

Los concejos regulaban las rozas que realizaba para las siembras, "otro si que cualquier ganado que entrase en cualquiera roza arada desde primero de abril de cada año hasta el día de San Miguel (29 de septiembre) que la roza esté quemada le lleven de pena 2 reales y los lleve el dueño de tal roza siendo ganado cabrío".

Roza con una fuerte pendiente en un valle de Arroba de los Montes (foto del autor)
También se reglamentada la época de las rozas "otro si que cualquiera que haya de hacer roza la señale desde el día de la Virgen de Agosto (15 de Agosto) de cada año por la parte de abajo toda a frontera de la dicha roza y sea obligado a echar un peón en la dicha señal para que se vea bien lo señalado y después de así señalado no pueda nadie descabezarle la dicha roza sino fuera con licencia del que lo señaló so pena que al que lo contrario hiciere pierda el trabajo y se quede para el que lo señaló primero".

El 29 de Febrero de 1603 el Ayuntamiento de Arroba pide licencia para rozar y sembrar un pedazo de monte y se le concede por parte de la ciudad de Toledo "el procurador general del dicho lugar de Arroba dice por petición que dio a este ilmo. Ayuntamiento que el dicho concejo gozaba de una dehesa boyal y que en ella había un pedazo que llaman la Sierra de Molinillo y Majada del Charco de los Peces en la cual no podían pastar los ganados por estar muy montuoso y que no teniendo dicho lugar termino en donde sus vecinos pudiesen sembrar pidiendo se les diese licencia como otra vez les había dado, pagando el dozavo, para poder romper y sembrar la dicha tierra y habiendo precedido los informes que la ciudad pidió, concedió la dicha licencia para 9 años mas o menos a voluntad de la ciudad pagando el dicho dozavo".

Documento de 1603 donde el ayuntamiento de Arroba pide licencia para roza y sembrar (recorte sobre el documento ) 

El 4 de Septiembre de 1608 se dicta sentencia sobre que no se impida rozar y sembrar dentro de las 60 sogas de los colmenares dice esta " la parte del Concejo del lugar de Arroba dio petición a este ilmo Ayuntamiento en la cual dijo que en los montes y tierras  que eran de sus propios y montes "tenia dada licencia y facultad para que sus vasallos y vecinos de los lugares de dichos montes, puedan rozar cada uno para sembrar 4 fanegas de tierra y pagar dozavo de los frutos de ella, en cuya posesión, uso y costumbres habían estado y estaban de inmemorial tiempo a aquella parte y que contra esto y licencia de este Ilmo. Ayuntamiento Lorenzo Pérez, vecino de esta ciudad había dado querella ante los alcaldes de la Hermandad Vieja de ella contra los hermanos y cofrades de la cofradía del Santísimo Sacramento y de la Cruz de dicho lugar siendo todos vecinos de el y vasallos de Toledo por decir que habían rozado ciertas tierras dentro del termino de las sogas de una posada de colmenas que tenían en los dichos Montes sobre lo cual se procedía por la Hermandad contra dichos cofrades haciéndoles muchas costas y agravios sobre lo cual pidieron a este ilmo Ayuntamiento nombrase dos causas... de sus casa que saliesen a esta causa en defensa de los dichos vasallos, lo cual se sometió a informe, con parecer de abogado y fueron en que la ciudad saliese a la defensa de la dicha causa por no tener la hermandad jurisdicción para conocer".

En un cuaderno de Arroba de los Montes de 1627 contiene varios procesos por rozas "iniciados de oficio en diferentes pueblos de los Montes".

Continúan las denuncia el 22 de Junio de 1630 cuando se inicia "un proceso por roza en el monte abierto en Toledo de oficio contra Francisco García Alcázar y Antón Martin, quienes han hecho una roza "a do dize la Zelada en el rio, a los molinos grandes y han talado bastantes arboles".

Barranco de la Celada y el rio Guadiana en Arroba de los Montes donde se realizo una roza ilegal en 1630 (foto del autor)
Los procesos de rozas se realizan de manera colectivas ya que se persiguen el mismo delitos en diferentes pueblos de los Montes de Toledo. Como ocurre en el procedimiento por rozas en los montes por la denuncia del escribano mayor del Ayuntamiento de Toledo, Juan Fernández Marcote, un juez que recorrió los pueblos de San Pablo de los Montes, Alcoba de los Montes, Fontanarejo de los Montes, Arroba de los Montes, Navalpino, Retuerta, Navalucillos, Navahermosa y Hontanar en los meses de Octubre y Noviembre de 1692.

Otro proceso ocurre el 12 de Abril de 1698 en Arroba cuando se inicia una causa por "rozas iniciada de oficio contra los autores de ellas".
Las rozas continúan en periodos mas modernos, como ocurre el 17 de Noviembre de 1848 cuando se inicia "una causa por rozas en el monte abierta de oficio en Toledo contra Muñoz y otros, seguida ante el juzgado de primera instancia de Toledo, por haber hecho rozas en la dehesa de Rubiales y Guaperales, termino de Arroba".

En las Descripciones de Arroba de los Montes del Cardenal Lorenzana en 1782 en la pregunta  "nona digo no hay fabrica ni manufacturas, ni otra industria para vivir y facilitar el poder mantenerse que son la labor que es general y las rozas de los montes que se reduce a que rozan un pago de monte, lo dejan allí hasta Santa María de Agosto que todos van a quemar lo rozado de las matas, quema la tierra y sale fértil y abundante cayéndole el agua a los tiempos competentes a la siembra aunque sea con exceso y de este modo el que quiere trabajar tiene donde, hacen sus rayas y contrarrayas para que no pase el fuego adelante".

El Guaperal junto al rio Guadiana lugar de las rozas en Arroba de los Montes (foto del autor)

En las memorias de los Montes de Toledo en 1820 describe el sistema de rozas " únicamente se les ha permitido labrar en lo que llaman rozas, esto es, en porciones de terreno que se señala anualmente precediendo súplicas, reconocimientos y despachos ante el juez del juzgado, ascendiendo cada año los derechos de todo esto á muy buenas sumas. El señalamiento lo hace uno de Los cuatro guardas que hay de montes, verifican dolo siempre en los peores terrenos , bajo el pretexto de no tocar á lo domas para que se críe buen monte. El terreno señalado lo reparten entre si los vecinos de cada pueblo ; y como deban pasarse ".
Además se denuncia en estas memorias que se realizan las rozas en terrenos improductivos "donde solo se permite labrar a los campesinos en rozas, esto es, en porciones de terreno que se señala anualmente precediendo suplicas, reconocimientos y despachos ante el juez del juzgado, ascendiendo cada año los derechos de todo esto a muy buenas sumas. El señalamiento lo hace uno de los cuatro guardas que hay de montes, verificando siempre en los peores terrenos, bajo el pretexto de no tocar a los demás para que se crie buen monte. El terreno señalado lo reparten entre si los vecinos de cada pueblo; y como deben pasarse muchos años, antes que vuelva a rozarse la misma tierra, y no tengan por consiguiente interés alguno en desceparla y laborearla bien, el único cultivo que le dan consiste en rozar arbustos y matas en la primavera, reunir lo rozado en montones que pegan fuego a fin de Agosto, ocasionándole no pocas veces considerables daños, a causa de propagarse el fuego, con el mas mínimo descuido, leguas enteras. Extendiéndose después la ceniza, sin mas preparación, esparcen la semilla a voleo, abandonando ya el sembrado hasta la época de segar, en la que recogen lo que pudo germinar buenamente y no destruyeron los insectos y demás animales campesino..".



BIBLIOGRAFIA:

-Revista de la Asociación Cultural MONTES DE TOLEDO , Boletín informativo de Régimen Interior, Nº 4 -cuarto trimestre 1978, Dep. Legal TO- 172-1978

-Gobierno y administración de la ciudad de Toledo y su termino en la segunda mitad del siglo XVI, Enrique Lorente Toledo. Premio de Temas Toledanos "SAN IDELFONSO" 1981.

-Las Ordenanzas de Navalpino, 1578,Fernando Jiménez de Gregorio. articulo 70, 94,103,104,107,108
-Diccionario de Autoridades de la lengua española de 1729.

-Archivo Secreto del Ayuntamiento de Toledo

-Descripciones de Arroba de los Montes del Cardenal Lorenzana en 1782.

-Memoria sobre los Montes de Toledo, presentada en 1820, Texto integro obtenido de un facsímil editado por la ASOCIACION CULTURAL “MONTES DE TOLEDO”.

-Gómez de Llanera, Joaquín. Bosquejo geológico-geográfico de los Montes de Toledo. Junta de Ampliación de Estudios. Madrid, 1916.


-Justicia y Criminalidad en Toledo y sus Montes en la Edad Moderna, Alfredo Rodríguez Gonzalez, Toledo.2009